
ATARDESER
Tarde para olvidar y buena memoria como donde se sabe hacer acuerdo
para retener la principal relación entre mediatarde y ocaso,
ocho horas en la casa del mayor tiempo para los suyos
y diez y seis horas en la habitación del menor tiempo para los demás,
tarde para que los niños regresen a sus casas llenas de recuerdos
mirando las calles repletas de polvo,
tarde para que los pajaritos vuelvan a sus nidos llenos de hojas
pasando los troncos repletos de ramas,
minutos seguidos para que parte de los que siguen haciendo la misma cosa
despierten a tiempo y sigan esperando el cumplirse del sueño profundo,
cincuenta intentos de sobra por lo que falta para llegar a ninguna parte
ante la gente que sigue llegando a la hora señalada,
cincuenta intentos para la siguiente semana
por la persona que aparece buscando un poquito de todo,
para cincuenta pasadas cincuenta veces
como para llevarse las mejores cosas de la mañana
y pasar una noche un poco mejor que la tarde,
para pasar por donde nadie tiene la última palabra
emerger de donde todos tienen algo que decir y mucho que escuchar,
ante la gente que sigue pasando sin abrir ninguna puerta
los que salen y salen dejando todo como estaba
en un mundo de permanente cambio de huellas
y de constante llegada de los pasos prometidos
en el piso que tiene que durar hasta fin de año
y en el suelo que tiene que seguir hasta donde dure
tarde para un cielo azul lleno de nubes
formadas en un cielo oscuro lleno de estrellas,
tarde para un cielo azul dibujado al final del bosquejo
como para que las nubes se pinten al final del dibujo,
personas pasando a velocidad permitida
por el cielo que la mayoría concibe desde la superficie de tierra
en un viaje anunciado con antelación,
como para que comienzen a caminar de pueblo en pueblo
buscando el barrio de calle principal
los que hallaron la casa de pieza disponible
toda la nueva ruta para el cumplimiento del compromiso pendiente
ciento cincuenta personas volviendo por tierra
y ciento cincuenta veces la misma palabra por olvidar,
toda la gente posible para mirar el atardecer
después de una mañana llena de gente llegando por aire,
después de una tarde llena de gente partiendo a la misma hora
todo el tiempo restante para volver por la calle de siempre
y pasar por la puerta que se toca varias veces
antes de seguir de largo hacia el piso que se limpia todas las mañanas
Gabriel Moyano Cárdenas
ECOLEGITIMIDAD
Septiembre 11 2010






































