
UN GATO MIRÓN
Leer las
crónicas serenenses del sociólogo Julián
González Reyes, es descubrir diversos universos, donde él fue y es protagonista, se convierte en un retratista
del tiempo. Con naturalidad deja
plasmado su pensamiento respecto a la
evolución que ha tenido la provincia de
En este conjunto de crónicas existen innumerables elementos que conforman un grupo humano, la pertenencia a un espacio territorial con una historia pretérita y presente, me refiero a los pueblos que habitaron la zona, antes y después de los españoles, las mezclas que se produjeron más tarde. La religión, las creencias, las tradiciones, las costumbres, los imaginarios colectivos, estilos de vida, todo lo que cohesiona a los serenenses y los diferencia de los habitantes de otras regiones.
La identidad esta presente en múltiples detalles, la cosmovisión de Julián lo lleva a una crítica secreta donde las inquietudes futuristas se plasman con cautela para quien observa y mira como los cambios de la modernidad, destruyen la vida natural, se pierden valores, todo pasa rápido, fugaz y la realidad se complejiza.
Este libro nos pone en contacto con vidas, relaciones de tiempo y espacio, fluir de conciencia en los temas, opinión y una forma de plantear una realidad que fue desapareciendo lentamente en función de los cambios sociales.
Las sociedades no son estáticas, sufren cambios, limitaciones y proyecciones en la búsqueda de organizar la vida, la existencia, la educación y el poder; Julián tiene muy clara la visión de Chile que en post de la modernidad y la globalización nadie ni nada escapa al sistema neocapitalista, transformándonos en una sociedad de consumo, anestesiada por los show baratos de la televisión.
Hace planteamientos sorprendente sobre los cambios culturales, reflexiones para entender las cosas de otra manera, “no en dualidad, sino trinidad: hombre-sociedad-universo” O “Cuerpo-alma –espíritu, en un solo todo trascendental.”
Interesante esta trilogía porque un hombre piensa como es y su naturaleza será como el quiere y lo anhela, será grande lo que el considere grande, y bello lo que sus sentidos y su mente determine de acuerdo a sus parámetros de belleza. El filósofo Ralpf Emerson dice en un poema:” No hay nada grande ni nada pequeño
para el alma que lo hace todo; y a donde ella llega, son todas las cosas;
y ella llega a todas partes.
Yo soy la dueña de la esfera,
de las siete estrellas y del año solar,
de la mano de César y del cerebro de Platón,
del corazón de Crisyo y del genio de Shakespeare.
“ Algo está pasando con la sociedad del siglo XXI. Es necesario ser ciudadano de la humanidad, no meramente de un país o de una región. Ya no el nacionalismo estrecho y guerrero, que nos ha marcado nefastamente en estos siglos, sino una visión más universal .Planetaria, pero amando lo propio.”
Llega a la conclusión de que, “ la sociedad cambia desde dentro, se pregunta ¿Y qué es lo que está más adentro de la sociedad?, el ser mismo: el hombre, la mujer: La especie humana.”
Interesante la conclusión del sociólogo, pero en el devenir de esta nueva era hombre y mujer tienen una gran tarea, conocerse a si mismo, amar y cuidar la naturaleza, acrecentar su valores, ir tras su búsqueda espiritual, abandonar lo superfluo. No olvidemos que nuestro planeta está siendo asfixiado por nosotros mismos, talamos los bosques naturales, convertimos la pradera en desiertos, ensuciamos el agua, la lluvia ácida destruye la capa de ozono y sería lato enumerar todas las consecuencias que nos traerán los desastres naturales por los cambios que hemos provocado.
Considero que estás crónica Serenenses observadas con la agudeza de un felino darán bastante que hablar ya que, desafiarán al tiempo, porque hay una mente común en todos los hombres y podrán pensar y sentir con emoción en cualquier tiempo, los acontecimientos comentados por el autor.
Nélida Baros Fritis
Copiapó






































