No sé qué diantres me creo,
De verdad que te lo digo,
No sé cómo es que consigo
Asumir que mis deseos
Y mis vulgares paseos
Tras las metas que persigo,
Puedan volverse contigo
Más que un mero sermoneo.
¿De verdad que mis palabras
Serán más que un tañer hueco
De la campana patética
De una iglesia macabra
Y que hallen algún eco
O alguna pasión simétrica?
Quise la grandeza, pero
No tengo más que el ser hombre
Y aunque vano es el renombre,
Yo todavía lo quiero…
Y si es que he de ser sincero,
–Y no espero que esto asombre,
Porque no soy superhombre –,
Todavía yo lo espero.
La grandeza del deseo
Revela la pequeñez:
La magnitud del esfuerzo
Y del ocioso ajetreo,
Toda mi absurda idiotez.
¿Quiénes son esos que escuchan
A la parásita casta
Y a quienes nunca les basta
Lo que esta gente feúcha,
Que se mantiene en la lucha,
Pone en palabras exactas,
Mientras que la vida aplasta
Las pasiones que son muchas?
¿Y quién todavía espera
En los versos sin sentido
De dementes soñadores
Hallar cosas verdaderas,
Cuando incluso forajidos
Que nosotros son mejores?







































