Esdrújulas
había
que salir de ese atolladero de espuma almidonada
las chispas
tenues incendiaban mi adhesión al evemerismo
no quería vérmelas con
mutaciones estrafalarias
hiedras venenosas en los talones que dejan
destello de purpurina
la respiración entrecortada por ir demasiado
despacio
estar del otro lado de los ruidos mientras se arropa la
noche
y pasan por un costado las voces, los gestos, todo aquello
que
debería ser cuanto menos un rasguño y no pasa de aire,
un latir
sigiloso de luces frenéticas no basta para desarmar
ese reducto
inventado con la improvisación de diarios viejos
que es escudo y
lanza y eminencia de torpe derrumbe
el oráculo de roble pronunció
la sentencia sin vacilar
que se imponía con el peso de esas nubes de
ópalo naranja
las palabras esdrújulas son ridículas
ecléctico,
dije, tarántula, antígona, todo lo caótico
era cierto como la
inutilidad de los vidrios y las vendas
cambié el pasaje para la
semana siguiente.
Medias
Pasos de
porcelana parten mis pesadillas
Haciendo de ellas, de todas, una nuca
Es mi mamá preguntándome si debe asumirte
Cuando me río como la peor idiota
Y yo, que no me haces reír, precisamente
Pero todo lo demás, cómo explicarle,
Que nuestra casa sería ordenada hasta lo imposible
Los hijos entre libros y cuidada, medida pedagogía
Tus diplomas de honor en el cajón del escritorio
Los seminarios, ponencias, trajes, zapatos arreglados
Charlas de sobremesa alrededor de Pauvre Lelian
Ropa planchada, una –una- copa con vino blanco
En realidad no me lo explico.
No seríamos
felices. Nadie lo es.
Pero siempre sabríamos en qué cajón están las medias.
el almohadón de plumas estaba envuelto en hilos de sangre
Caramelos
odio los caramelos que vos nombras
Estampita
hablábamos de-lirios
pétalos estrujados, dulces sobre el furioso carmesí
ecos subterráneos ascendían al galope de la tierra
caballos ciegos trastabillando torpes
entre nuestra distancia insalvable:
desde tu casa de techos blancos y bajos
hasta mi selva oscura atravesada por espesas lianas
nuestra distancia:
el gato azabache debajo de la alfombra
bulto sostenido a lo largo de todo el disco
el reloj anónimo en las dos muñecas
ocho vacíos impalpables de diferencia horaria
el tapado denso, los guantes, el calor absurdo
desparramado a lo largo de la sábana única
la noche
el tallo florece de la boca, se hace gajo de espuma
palabra polimorfa maquillada hasta el hartazgo
por el tedioso juego de significados entreverados en la malla fina
frase-telaraña, imposible, equívoca siempre
las copas rugían el reto suave como anuncio de seda purpúrea
lo vimos: el amanecer punzaba el velo humeante
el aire quebradizo entre tu mano traslúcida, en cualquier sitio,
y mis uñas inquietas rasgando el roble.
Agustina Jazmín nació en Buenos Aires, Argentina, en 1991. Entre sus publicaciones se encuentra un relato en la antología Cuentos como pájaros, editorial Dunken, una de sus poesías en la antología Esplendor Nocturno, del Centro de Estudios Poéticos, además de varias publicaciones en la revista El viajero y otras en diversos blogs y revistas on-line. Actualmente se encuentra cursando la carrera de Letras en la Universidad de Buenos Aires.






































