Apoya a la revista y editorial Cinosargo con un donativo vía paypal

Síguenos en Twitter

Web de Cinosargo Ediciones

logosargooooedic.jpg

Página web de Cinosargo Ediciones

LIBROS IMPRESOS DE CINOSARGO (17 libros a la fecha)

Dibujo1SARGO_VENTAS.jpg

Cinosargo Editorial

¿Dónde adquirir nuestros libros?

Descargar el catálogo de la editorial en pdf

EN ARICA, EN LIBRERIA CINOSARGO

GALERIA SAN MARCOS, MAIPU 115 - LOCAL 17

PEDIDOS DIRECTOS A LA EDITORIAL Y ENVÍOS DESDE REGIÓN O EL EXTRANJERO CONSULTAR A:

CARROLLERA@HOTMAIL.COM O AL CELULAR: 0056-9- 98566401


en Santiago estamos en Ciudad Letrada, Estrofas del sur, Librerías Fariña, Librería Cuarto Propio y Metales Pesados.

y en Lima, en librería Inestable en la calle Porta de Miraflores, signado con el número 185-B, donde atiende de 2:00 a 7:00 pm.


Desde el extranjero y a todo Chile vía internet, en buscalibros.cl

Novela Negra de Juan Podestá Barnao
El libro de las revelaciones de Víctor Munita
Carne de Daniel Rojas Pachas

Proyecto Apocalipsis de Andrés Olava * Eduardo Cuturrufo

Nómada de Eduardo Rojas Pachas * Esteban Morales

Gorakhnath de Joel Vril

La Maldición de los Whateley´s de Pablo Espinoza Bardi

Raíz de Uno de Fernando Rivera Lutz
Descargar el catálogo de la editorial en pdf


Descargar el catálogo de la editorial en pdf

Nomada_1.jpg

Nómada

Antología Gráfica del cuento Chileno

del siglo XX

(Comic - Editorial Cinosargo)

1298644364393-Documento-1-p_gina1.jpeg

El Libro de las Revelaciones

por Víctor Munita Fritis

(Poesía -Editorial Cinosargo)


13-5-2011_17.5.5_1.jpg

Necrospectiva Vol.2

"Cuentos de Gore, de locura y de muerte"

de Pablo Espinoza Bardi

(Relatos -Editorial Cinosargo - Colección Necro-Files)


8-6-2011_20.6.5_1.jpg

Carne

de Daniel Rojas Pachas

(Poesía -Editorial Cinosargo)

279614_2062251109923_1054076434_32302116_3252942_o.jpg

Proyecto Apocalipsis

de Andrés Olave / Eduardo Cuturrufo

(Narrativa -Editorial Cinosargo)

 

Descargar el catálogo de la editorial en pdf

averigua más de nuestra editorial en www.cinosargo.com

 



WITOLD GOMBROWICZ, LA POLÍTICA Y LA DEMOCRACIA

Enviado por Cinosargo el 10/07/2010 a las 9:43
Cinosargo
4444Witold.jpg
JUAN CARLOS GÓMEZ GOMBROWICZIDAS



WITOLD GOMBROWICZ, LA POLÍTICA Y LA DEMOCRACIA



Gombrowicz fue contemporáneo, contempló y padeció las conducciones políticas de tres personajes históricos: el mariscal Józef Pilsudski, el general Juan Domingo Perón y el doctor Arturo Frondizi.  A este último presidente lo conoció personalmente. Antonio Berni relata en una nota el clima que reinaba en su estudio cuando Gombrowicz dio su conferencia sobre la regresión cultural de Europa.
“Mi estudio lo tenía en una casona, resto de un antiguo casco de estancia hoy demolido, frente al parque Lezica, al costado de un pasaje y refugio nocturno de parejas. Una glicina centenaria generosamente extendía sus ramas por la vecindad. Asistieron Emilio Soto, Sigfrido Radaelli, Conrado Nalé Roxlo con Arturo Frondizi, futuro presidente de la Argentina, que vivían a cincuenta metros de mi estudio, y una docena más de personas”

Gombrowicz, tanto como el Asiriobabilónico Metafísico, tenía una relación extraña con la política, se interesaba más por el estilo de los políticos y de los jefes militares que por las ideas que representaban. Para provocar a la gente de izquierda adoptaba la pose de un retrógrado recalcitrante. Al Pterodáctilo le cuenta en Vence que había destapado una botella de champaña el día que mataron al “Che” Guevara.
El Indiecito le quiso pegar en Santiago del Estero por una de esas discusiones disparatadas, y Arrillaga, el comunista español que me lo había presentado, le quiso desparramar mierda en la cara. Pero las manifestaciones políticas más dramáticas y peligrosas Gombrowicz las hace en Berlín en el año 1963, lleva la excitación al paroxismo declarando que era hora de que los polacos dejen de pavonearse con sus cinco millones de muertos.

A juicio de Gombrowicz esa actitud era snob, y Hitler no era tan malo. Gombrowicz buscaba la liberación de su conciencia, estaba convencido de la bancarrota de todas las ideologías políticas, de las de izquierda y de las de derecha. Siguiendo las enseñanzas de Marx pensaba que había llegado el momento de estudiar en forma completa el condicionamiento de la conciencia.
Se debía estudiar no sólo el condicionamiento de la conciencia de los aguaciles del capitalismo, sino también el de los estudiantes que profieren injurias en un mitin. Desde adolescente se sintió en rebeldía contra las instituciones que utiliza la colectividad para presionar sobre el individuo y desde entonces estuvo convencido de que ninguna reforma violenta puede transformar el mundo en un paraíso.

Mientras, por un lado, seguía perteneciendo a la vieja época de la buena educación política en la que la gente se expresaba con mayor moderación y seriedad, por otro, era un representante de los tiempos modernos poniéndose en contra de todo lo que facilitaba la existencia: el dinero, el origen, los estudios y las relaciones. Hubiese utilizado el comunismo como un instrumento.
Quería destruir el conjunto de las condiciones que fatalmente lo determinaban, pero el comunismo es una teoría, y Gombrowicz no creía que la teorías fueran capaces de transformar verdaderamente la vida. Contrariamente a lo que se ha dicho y escrito sobre él nunca fue indiferente al siniestro problema de la vida fácil de los ricos y la vida difícil de los pobres.

Una noche conversaba con Gombrowicz en el café Rex sobre la derivación cómica y dramática que había tenido su discusión con Arrillaga acerca del comunismo, repentinamente me pregunta: –¿Qué idea política tiene usted, Gómez?; –Anarquista, le respondí después de haberlo meditado un momento. Se le iluminó la cara, mordió la pipa y la giró hacia el otro lado, me observó en diagonal con una mirada cómplice.
¿Pero usted no creerá que el anarquismo sea una idea realizable; –No, no lo creo, pero hay que mirar en esa dirección. No volví a hablar del anarquismo con Gombrowicz, y creo que tampoco de política. “Tenía dieciséis años y acababa de termina el sexto curso, cuando sobrevino el dramático verano de 1920”. Gombrowicz se refiere al mes de agosto de 1920, cuando el ejército bolchevique se acercaba a Varsovia.

El mariscal Pilsudski, gracias a una hábil maniobra envolvente, logró derrotar al ejército invasor. “Todos los jóvenes se alistaban entonces como voluntarios, casi todos mis colegas se paseaban ya en uniforme, las calles estaban llenas de carteles con un dedo índice que apuntaba y un eslogan del estilo ‘La patria te llama’, y en las alamedas las jovencitas preguntaban a los muchachos: –¿Por qué no está usted todavía en el ejército?”
Gombrowicz no se enroló, la oposición determinante de su madre venció la voluntad de su padre que, en principio, exigía que cumpliera con su obligación. Su abuela Aniela también estaba escandalizada: –Imagínate, Tosia, qué tiempos, qué poca educación tienen esas jóvenes, paran a los hombres en la calle sin ninguna vergüenza. Cualquiera les puede responder: –Pero si usted a mí no me gusta, señorita.

Gombrowicz utilizaba las formas políticas y militares como si fueran un juego, tanto era así que él y sus hermanos se declararon partidarios fervientes de la coalición de Francia e Inglaterra tan sólo por el hecho de que su madre tenía una ligera tendencia proalemana. Tampoco quiso tomar parte en el festín de la independencia. “Me mantenía a distancia en los desfiles”
“Cuando me topaba en la calle con los ruidos de una marcha militar y el ritmo de una tropa que desfilaba a mi lado, hacía todo lo posible para no seguir su compás. ¿Estaría buscando quizás mi propia música y mi propia marcha? La vida política no me interesaba”. Pero la figura del mariscal Józef Pilsudski era demasiado imponente como para que le pasara desapercibida.

Lo que realmente le disgustaba a Gombrowicz del mariscal Pilsudski no es que fuera un hombre de izquierdas, sino la propaganda pomposa e ingenua que le hacían sus partidarios, y también la actitud de Pilsudski hacia su propia grandeza. El mariscal estaba aplastado por la dimensión histórica de Polonia y por la misión que se le imponía. Pero la historia no sólo trata a la gente con crueldad.
Además, se burla de ella; ninguna iniciativa radical podía llevarse a cabo en las condiciones de esa Polonia de entre guerras, y hombres eminentes como Pilsudski estaban condenados a la insignificancia. Pilsudski hizo lo todo lo que pudo y como pudo con realismo, valor y virilidad contra los pacifismos cobardes de los burgueses presumidos tanto de Francia  como de Inglaterra.

A Gombrowicz, en tanto que artista, le encantaba y lo divertía el estilo impresionante del mariscal, su manera imponente y pintoresca, y su grandeza tan personal y auténtica. No obstante, en las discusiones que mantenía con otros colegas escritores sobre ese personaje predominaba el sentimiento y el respeto que tenían por él, por eso se hacía imposible el análisis.
La grandeza del mariscal Józef Pilsudski permanecía en Polonia fuera de toda discusión como algo establecido de una vez y para siempre. Pero esta predisposición hacia la admiración y la obediencia tan generalizada, aún entre sus adversarios, no le convenía a la elite de Polonia, lo que es bueno para un soldado no siempre es recomendable para un intelectual.

Y esa impotencia romántica, sentimental e ingenua de la intelligentsia polaca respecto a Pilsudski le hacía daño, ya que él mismo era la primera víctima de su propia leyenda. A veces se atacaba algún aspecto de su política, pero no se ponía en discusión ni se analizaba su propia grandeza. “Puede ser que fuera grande, no lo niego. A mí lo que me enervaba no era su grandeza sino la pequeñez de los que se sometían a ella con tanta facilidad (...)”
“No le reprochaba en absoluto a las masas que lo siguieran ciegamente; sin embargo, me preocupaba la ligereza con la que la capa social más avanzada de la nación renunciaba a su derecho a la crítica, al escepticismo y, ésta es la palabra precisa, al control. Mientras la fuerte personalidad del mariscal dominó el panorama de la vida política e incluso espiritual, las cosas se sostuvieron bastante bien (...)”

“Pilsudski se alejaba de toda teoría, nadie sabía a ciencia cierta cuáles eran sus principios, no obstante infundía la confianza que puede dar un hombre altruista y capaz, acaso genial o incluso providencial”. Gombrowicz, entre otras muchas luchas, había empezado a lidiar con el espíritu romántico polaco en “Ferdydurke”, burlándose del mismísimo mariscal Pilsudski.
“A Nalkowska le debo el haber retirado a tiempo de ‘Ferdydurke’ un pequeño verso que parodiaba ‘La primera Brigada’ de las Legiones de Pilsudski. Puso el grito en el cielo. Pero, aunque todo lo que se refería al mito de Pilsudski y las Legiones estaba lejos de poder ser comentado libremente en la prensa o en los libros, cada uno podía hablar de ellos lo que le viniera en gana”

El comportamiento de Gombrowicz cuando murió Pilsudski no estuvo a la altura de las circunstancias. “Por fin comprendí, se trataba de Pilsudski. Hacía unos días que se sabía que su estado de salud era alarmante. De repente una fila de Cadillacs empezó a entrar en el patio del palacio Belweder: era el Gobierno, con el primer ministro Skalkowski a la cabeza, que iba a despedirse del Mariscal (...)”
“Miré con ira los pálidos semblantes de unos cuantos de mis colegas escritores y dije en voz alta: –¡Qué bonitos coches! Es fácil imaginarse el efecto producido por semejantes palabras... Los más benévolos, explicaban a los demás, menos indulgentes, que yo estaba un poco loco, que era un poco comediante, que no era más que una pose y que jugaba a ser un cínico y un tipo grosero”

Un día del 1955, un año antes de haber sido presentados en el café Rex, yo lo vi a Gombrowicz hablando solo por la calle Florida. Caminaba con entusiasmo, no sólo hablaba, también sonreía como si hubiera resuelto algún problema. Pasado más de medio siglo me doy cuenta ahora que ese talante de condenado que recién sale del presidio estaba relacionado con su próxima renuncia la Banco Polaco.
Al Banco Polaco se dirigía cuando me crucé con él aquella mañana. Su campaña literaria en los siete años y medio de trabajo en la oficina no fue arrolladora. Escribió “Transatlántico”, y comenzó el “Diario”, “Opereta” y “Cosmos”. El trabajo y Gombrowicz nunca se habían llevado bien en Polonia y aquí en la Argentina esta relación siguió la misma suerte. “Ante mí –nada, ninguna esperanza (...)”

“Para mí todo ha terminado, nada quiere comenzar. ¿Mi balance al día de hoy? Después de tantos años, llenos a pesar de todo de esfuerzo intenso y de trabajo, ¿qué soy? Un empleadillo, asesinado por siete horas pasadas diariamente ocupándome de papelejos, estrangulado en todas sus empresas de escritor. Nada, no puedo escribir nada aparte de este Diario”
El año 1955 fue un año turbulento, los conflictos civiles entre los peronistas y los antiperonistas se transforman en conflictos bélicos, aunque restringidos y muy localizados. Se produjeron enfrentamiento entre las fuerzas armadas, la Marina de Guerra amenazó con bombardear el puerto de Buenos Aires, con más exactitud, las refinerías de petróleo, las refinerías no la ciudad.

Gombrowicz se siente cerca de las refinerías por su tendencia a convertir en inminente lo remoto y se escapa, aproxima su casa de Venezuela 615 a las refinerías y el miedo que le sobreviene lo obliga a hacer una mudanza preventiva, se muda  a San Isidro, a la casa de los Swieczewski, a muchos kilómetros del puerto. Me tocó hacer el servicio militar en la Marina de Guerra.
 La Marina de Guerra era una de las fuerzas armadas argentinas, la fuerza que despertaba más nostalgia en Gombrowicz desde Europa recordando los encuentros que había tenido con sus jóvenes conscriptos en los tiempos de Retiro. El servicio militar lo hice durante dos años, en 1955 y 1956, una época bastante revuelta de la historia política argentina en la que cambió de forma abrupta nuestro destino político.

Como no tenía vocación para el combate un almirante me dio una mano y finalmente me ocuparon en el Ministerio de Marina, un edificio bastante cañoneado y bombardeado durante la Revolución Libertadora mientras yo estaba adentro. Me habían destinado a los conmutadores telefónicos así que, hasta que sobrevinieron los acontecimientos del 16 de junio, pasaba una buena vida.
En septiembre, después del derrocamiento de Peron ocurrido tres meses después de la sublevación de junio, nuestra vida de conscriptos retomó una cierta calma hasta que se produjo la contrarrevolución peronista en 1956, abortada por informaciones oportunas que recibieron los sediciosos evitando de esta manera una derrota segura y el derramamiento de sangre.

Desde el mismo día de la sublevación empezaron a investigar todos los centros desde donde los contrarrevolucionarios podían haber sido alertados y los conmutadores telefónicos cayeron bajo la lupa de las pesquisas  militares. Aunque yo no tenía nada que ver con los sediciosos preventivamente me pasaron por un tiempo al servicio de ascensores del Ministerio de Marina.
Cuando Gombrowicz se fue de la Argentina en el año 1963 yo me hice amigo de la comparsa de Jorge Brussa, archienemigo de Gombrowicz y campeón de ajedrez del café Rex. Al poco tiempo de haber entrado en contacto con los nuevos contertulios hicieron correr el rumor que yo lavaba ropa a domicilio y que ellos conocían el origen y las características de mi cultura.

Después de haber pasado miles de horas polemizando con Gombrowicz en los cafés, yo tenía un gran entrenamiento para hablar de cualquiera de los asuntos que ocupan el mundo de la inteligencia aunque, debo reconocerlo, sin profundizar demasiado, y esta particularidad de mis conocimientos incompletos fue relacionada con el ascensor del Ministerio de Marina.
En efecto, durante el día escuchaba muchas conversaciones en esa cabina cerrada que yo hacía subir y bajar, pero eran conversaciones que no tenían principio ni fin, las tomaba empezadas en algún piso y se me escapaban sin terminar en algún otro nivel. Pues bien, esta ocurrencia que tuvieron  esos amigos míos de café que me aparecieron cuando se fue Gombrowicz me hicieron recordar un poco a las conferencia que daba Gombrowicz.

Las conferencia que daba Gombrowicz versaban sobre el existencialismo y el marxismo, sobre la mecánica ondulatoria y la relatividad. El hablaba de estos temas como si para él fueran pan comido, pero sabía perfectamente bien que cualquier cuestionario no demasiado profundo que le hubieran hecho lo podía haber puesto en verdaderos aprietos. Las ideas que Gombrowicz tenía sobre el peronismo eran ambiguas y contradictorias.
El 1º de junio de 1955, dos semanas antes del estallido de la Revolución Libertadora, Gombrowicz renuncia al Banco Polaco al que había ingresado en diciembre de 1947. Se siente libre y le da rienda suelta a la alegría que le produce  la finalización de sus obligaciones laborales. “Y como coincidió con el derrocamiento de Perón, ¡el viento de la libertad soplaba de todas partes en torno a mí!”

Pareciera una declaración casi política, sin embargo, unos meses antes de esta manifestación antiperonista me había pedido ayuda para traducir unos párrafos escritos para el diario en los que elogiaba tanto a Peron como a su régimen. Este texto nunca se publicó, naturalmente. “Ya sabe como son los mozos en Buenos Aires: envidiosos, amargados, peronistas, bien, aquí en Berlín son todo lo contrario (...)”
“Atentos, sonrientes, amabilísimos, corriendo, con vocación verdadera de mozo, con profundo y sincero respeto. Cuando uno se da cuenta de que casi todos eran asesinos torturadores (arriba de cuarenta años)... esto es genial, no hay caso. Bolches no hay. Aman tiernamente a los yanquis. Son cien por ciento europeos, antinacionalistas, pacifistas. Goma, son geniales no cabe duda”

“No tengo mucho que decir sobre la victoria de Arturo Frondizi, que ha sido elegido presidente de la Argentina; en cambio quisiera anotar que el acto en sí de las elecciones no deja de sorprenderme. Ese día en que la voz de un analfabeto cuenta lo mismo que la voz de un profesor, la voz de un idiota lo mismo que la de un sabio, la voz de un canalla lo mismo que la de un hombre honrado, es para mí el más loco de todos los días (...)”
“No comprendo cómo este acto fantástico puede determinar para varios años sucesivos algo tan importante  en la práctica como lo es el gobierno de un país. ¡En qué burda patraña se basa el poder! ¿Cómo ese cuento fantástico acompañado de los famosos cinco adjetivos –universal, libre, secreto, igualitario y directo– puede constituir la base de la existencia social?”

Las circunstancias políticas que vivió Gombrowicz después de la aparición de “Ferdydurke” en la Argentina fueron variopintas: los gobiernos de Juan Domingo Perón,, la Revolución Libertadora y el gobierno de Arturo Frondizi. A Gombrowicz le interesaban muy poco los contenidos políticos cualesquiera fuera el régimen, le interesaba mucho más el estilo de los políticos.
“Este país tan aburrido que es la Argentina, de un día para otro se ha convertido en uno de los espectáculos más interesantes del mundo”. Fue una época de una gran exaltación política, Frondizi había hecho un pacto con Perón y ganó las elecciones del año 1958 de una manera aplastante. Los discursos de su campaña electoral contenían los programas de la izquierda nacionalista.

El petróleo debía ser nuestro, había que llevar adelante la reforma agraria, había que darle un gran impulso a la industria nacional y había que socializar el capital. Este programa que complacía a la izquierda y al nacionalismo despertó el entusiasmo del pueblo y obtuvo cuatro millones de sufragios sobre siete millones de votantes, pero el presidente Frondizi empieza a tomar decisiones de lo más extrañas.
“Apenas nueve meses más tarde, ese mismo Frondizi entregaba la explotación del petróleo a los magnates extranjeros. Anuncia un programa de reformas financieras y económicas que es uno de los más draconianos del mundo. Empieza a cerrar las empresas estatales y despide a los empleados. Abre de par en par las puertas del país al capital extranjero. Proclama el estado de sitio y sofoca la huelga general con el ejército”

Este escándalo le resulta a Gombrowicz bastante instructivo. Los argentinos estaban aturdidos, habían pasado del arrebato de entusiasmo, al temor y a la rabia. Los salarios subían por la escalera y los precios empezaron a subir por el ascensor, Gombrowicz estaba cayendo en la cuenta de que se había acabado la facilidad. El país era tan rico que durante largos años había soportado la demagogia, la megalomanía y la fraseología.
También había soportado toda clase de teorías magníficas, sin hablar de diversos negocios turbios que habían prosperado en ese caldo de cultivo. En esta forma se refiere Gombrowicz a la época del gobierno peronista, a su entender había llegado la hora de enfrentarse cara a cara con la realidad, con el enorme despilfarro que había realizado el régimen derrocado.

“La enorme energía acumulada en el capital internacional ha irrumpido en la Argentina, un país que es casi tan grande como la mitad de Europa. De modo que un ciudadano de a pie no entiende nada de nada y no sabe a qué atenerse. Durante largos años le han dicho que todo eso era ‘explotación’ e ‘imperialismo’, y ahora resulta que es la perspectiva de un nuevo bienestar y el remedio más eficaz contra la anemia”
Los nacionalistas piensan que Frondizi los ha traicionado: –¿Qué es lo que, a juicio de  ustedes, se puede hacer?; –Hay que hacer la revolución; –Bien, pero si la revolución triunfara, al llegar al poder, ¿qué programa tienen ustedes para salir de la crisis que afecta al país?; –¿Programa? Bueno... Era imposible seguir imprimiendo billetes sin el respaldo de la provisión de fondos.

Sin embargo, el nacionalismo argentino, como todos los nacionalismos del mundo, es emocional y no le gustan las cifras. “Todo su programa se reduce a un odio verdaderamente enfermizo hacia los Estados Unidos y a un temor igualmente enfermizo de que los Estados Unidos les va a devorar. La Argentina debe a los Estados Unidos una parte importante de su desarrollo técnico, sin hablar ya de los provechos en el tema de la política (...)”
“¿Quién, por ejemplo, los defendió de Hitler?”. Según la manera de ver las cosas que tenía Gombrowicz se estaba produciendo una guerra entre las cifras y los sentimientos, las fobias y las ilusiones. Los nacionalistas habían conducido el país al aislamiento económico, una de las causas principales de la crisis. En la Argentina existían varios tipos de nacionalismos y cada uno de ellos deseaba una variante distinta de dictadura para recuperar la dignidad.

Un cierto tipo de nacionalismo era el clerical militarista, admirador de España y de Franco, que había formado parte de la revolución contra Perón por haber quemado iglesias y combatido al clero. Pero en la época de Frondizi ese mismo grupo intentaba aliarse con los peronistas y con los comunistas, porque también ellos eran nacionalistas, querían formar un frente antigubernamental y establecer una dictadura.
Pero la única dictadura posible en la Argentina era la dictadura militar, y el ejército estaba contra ellos. Para los comunistas del país existían tres centros de poder: el poder del ejército, el poder de la iglesia católica y el poder de los sindicatos obreros. Las instituciones democráticas, como el parlamento y la corte suprema, habían sido violadas tantas veces que carecían de prestigio.

Los partidos políticos y la opinión pública estaban desorientados, habían elegido un presidente de izquierda y progresista y justamente él los había traicionado. El cambio de camisa del presidente había provocado una confusión infernal en todo el país. Pero a un simple obrero no le preocupa tanto la victoria de la revolución mundial, lo que quería era seguir viviendo más o menos bien, descubriendo cómo iba recuperando su bienestar.
“Mientras volvía a casa, unas masas de niebla irrumpían por entre los bloques de edificios, y yo me decía que la Argentina es un lugar del mundo atractivo, incluso para un escritor como yo, poco interesado en política, pues poco a poco, la niebla va disipándose y deja al descubierto el implacable contorno de la vida real. Todo eso ocurre por sí solo, simplemente porque se ha agotado el dinero (...)”

“Se ha agotado ese dinero que es el infalible instrumento de los sueños y de la ilusión. La verdad es que toda esta aventura no ha sido nada original. Se trata de un proceso histórico dialécticamente clásico. La izquierda llega al poder: reformas, subidas de sueldos, precios más bajos, planificación, reestructuración, manipulación y declamación, después de lo cual aparece el fondo de la caja (...)”
“Entonces empieza la crisis, el poder da un giro a la derecha, liberal, impopular, y al cabo de unos años de esfuerzos y ahorro las cajas vuelven a estar llenas y de nuevo se puede soñar, y planificar, y engrandecer..., e imprimir los billetes para cubrir todos esos gastos. He aquí la noria de la Historia. Vuelta a empezar”

 


 "Las opiniones vertidas en los artículos y  comentarios son de exclusiva responsabilidad de los redactores que las emiten y no representan necesariamente a Revista Cinosargo y su equipo editor", medio que actúa como espacio de expresión libre en el ámbito cultural.

 

 

Etiquetas: | Área creativa. | Secciones Generales.
Publicidad por Bligoo.com

Escribe un comentario

¿Quieres usar tu foto? - Inicia tu sesión o Regístrate gratis »
Comentarios de este artículo en RSS

Directorios

Itinerario, directorio cultural de Hispanoamérica bannertr.jpg Page copy protected against web site content infringement by Copyscape Blogalaxia
Phoenix Web Design   /   Paginas Web 1abaestudio.com

Directorio de blogs Zuloblog vuelos barcelona londres Poetry Art Blogs - BlogCatalog Blog Directory blogs

  Directory of Literature Blogs  Adoos

 Mi Ping en TotalPing.com Directorio Web - Directorio de Páginas Webs directorio de blogs Blogs México

iPing-it!   BlogsPeru.com  blogarama - the blog directory

directorio de blogs    directorio de weblogs. bitadir  

MundoInicio  Xanky Bitacoras.com Directoriomaestro.com

GoLedy.com  Blogs Dominicanos  blog search directory

avisos gratis  Top Blogs

Directorio de blogs    Creative Commons License Cinosargo by Daniel Rojas Pachas
Literature

planetachileno.cl estamos en
PlanetaChileno.cl

 

BITÁCORAS DE CINOSARGO


28-4-2009 7.4.14 1.jpg 28-4-2009 7.4.25 4.jpg
28-4-2009 7.4.39 1.jpg

9-5-2009 9.5.36 1.jpg

  10-5-2009 8.5.5 1.jpg

Quienes Somos.

Cinosargo Home

En línea desde el 17/5/08

Director: Daniel Rojas Pachas.

Coordinadores Generales: Milvia Alata Tejedo, Daniel Rojas Pachas.

Editores: Daniel Rojas Pachas, Edgard Lara

Redactores de Cinosargo

Cinosargo, es una revista de arte y literatura que nace desde el extremo norte de chile (Arica) y tiene como finalidad, generar en este medio virtual, sin fronteras, un movimiento que impulse a otros cronistas, amantes y estudiosos de las letras, música y cine, a indagar y explorar, en torno al ambiente, historia y perspectivas, en el campo creativo de las diversas áreas de expresión. (Leer más)

CÓMO COLABORAR CON REVISTA CINOSARGO

COMO COLABORAR EN LA REVISTA CINOSARGO
PASOS A SEGUIR PARA PUBLICAR


1. En esta Revista se aceptan colaboraciones en los siguientes géneros: Poesía, narrativa, obras dramáticas, ensayo y crítica Literaria, artículos y reseñas de obras, siempre y cuando se ponga en claro en el documento o en el asunto del mail, el tipo de colaboración que se envía.

2. La colaboración será mandada como dato adjunto al siguiente correo carrollera@hotmail.com

3. Para la extensión de los trabajos se tendrá en cuenta las siguientes especificaciones: Para Poesía: un mínimo de 3 poemas y un máximo de 10. Para Narrativa: un máximo de un cuento o fragmento de novela que no excedan las 15 páginas (en casos especiales se podrá publicar una novela corta que no exceda las 40 paginas, textos más extensos se pueden publicar a través de un fragmento que acompañe un vínculo para su descarga en formato pdf). Para Artículos, reseñas y crítica literaria: un mínimo de una página.

(Leer completa la pauta de colaboración)

Si tu interés es el arte y la cultura y en especial el mundo de las letras y deseas participar de Cinosargo, o enviar tus poemas o relatos a esta primera red de corresponsales literarios y artísticos, no importa donde estes, te invitamos a comunicarte al mail: carrollera@hotmail.com

Suscríbete a Cinosargo

qwqwwq.JPG

Enter your email address:

Delivered by FeedBurner

2008/07/20

EBOOKS DE CINOSARGO

REVISAR TODAS LAS EDICIONES

EN ESTE LINK.

Aguante Barreda de Alejandro Colliard

Leer   o   descargar.


antoooll.JPG

“Un poema siempre será nada más que un poema”  (Cinosargo / Groenlandia 2010)

Leer y descargar desde scribd

descargar desde nuestro servidor de modo directo:

ANTOLOGIA_JOVEN_CHILENA.pdf

 

REVISAR TODAS LAS EDICIONES

EN ESTE LINK.