
LOS SUEÑOS de CENICIENTA
¿Qué soñaba la cenicienta desde hace trescientos años?
Soñaba bailar Jazz en
ó desfilar en la pasarela los vestidos de Coco Chanel?
Soñaba con la llegada del invierno y que su madrastra
Quedara en cama atacada por el reuma?
Talvez soñaba que era una monja con voto de obediencia
Al fregar pisos una y otra vez.
Soñaba que era hija de
De un calé.
De vez en cuando soñaba con jardines llenos de lirios y amapolas
Donde sería la reina de las mariposas.
Un día despertó con una rosa en sus manos y pronto se deshojó
puso un frasco de pastillas en su boca, hizo volar los sueños,
y durmió.
LAMENTO
El viento trae un lamento
Desde la cordillera al mar.
Los hombres arrancaron
Su inocencia al glaciar.
Abrieron una herida
Que no la pueden cerrar.
Un manantial de lágrimas oscuras
Corre sin cesar
Abriendo surcos en la tierra
En que nada pueda germinar.
Morirán los árboles a prisa,
Las flores no verán la primavera
Los pájaros huirán sin dejar
Huella.
La angustia exprime
el corazón del pueblo,
la desventura golpea
en silencio la tierra,
y la soledad se apodera
de las noches y los días.
Esta es la hora
En que se arrastra el pasado,
La dinamita roe sus entrañas
Como lenguas de fuego
Y el Toro agoniza.
Los dolores se cruzan,
De nada sirvieron los ruegos.
Palpita el oro en las manos
Como una rosa del desierto.
Los barcos recorrerán los mares
y los puertos.
El presente corre rápido,
Se envejece en segundos
Ya no hay agua que recrea
No hay semillas para el pan.
La música se perdió en la oscuridad.
A veces me pregunto.
¿La tierra castigará a los hombres?
O el oro subirá como las abejas
A posarse en las flores del mañana?
Lo más probable es que, la tierra
Nos envuelva en sus manos
Con toda inocencia para que los hijos
Del mañana siembren de trigo las praderas
En el hueco que dejamos.
UNA MIRADA QUE DUELE.
La infancia transita bajo las estrellas
Y el terremoto del hambre
golpea el cuerpo esmirriado.
Con su voz cargada de lágrimas opacas
extiende sus alas por una moneda
¿Dónde quedaron sus sueños?
SI en un corazón maltratado cae nieve
y el frío muerde las manos y los pies.
Allá en la pobla perdida en el barro
como un barco muerto, quedó su casa,
su padre en el fondo de un pique,
los hermanos en el orfanato
Y su madre raptada por la tisis.
¿Cuándo la vida devolverá la alegría?
Se pregunta el muchacho, acunándose
en la caja de cartón
El aire corta el espejismo
y le devuelve por los agujeros del puente
un cielo rebosante de luz,
mientras el pan de la angustia
lo apuñala cada noche
Y un manto de humedad y melancolía,
va describiendo en su memoria,
nuevos caminos en el mundo,
de la soledad y el silencio.






































solo... elogios
Hermosa poesía de Nélida Baros.