Nuestros países consideran a todos quienes no usamos la corbata de rigor y que por alguna razón somos incapaces de someternos al sistema como haraganes, indeseables, peligrosos. Como dice la canción de León Gieco:
“¿Qué nos dirán por no pensar lo mismo, ahora que no existe el comunismo?”
Chile quiere transformarse en un país de “emprendedores” que “emprendan” proyectos rentables ¿y, por ejemplo, los artistas? Los artistas también deben convertirse en “emprendedores”, entonces les cambiaremos el nombre y serán “gestores culturales”. Artista suena feo, además, un artista es una persona que sale en televisión, es famosa y que normalmente no se relaciona con arte alguno… a menos que consideremos el canto del reguetón como un arte o moverse imitando los espasmos sexuales como danza. En una mala imitación, claro.
Que los artistas mejor se llamen gestores culturales. Que se conviertan en promotores culturales de su propio trabajo o que se pudran, que hagan algo, que presenten proyectos y les financiaremos que escriban, pinten, esculpan o filmen algo… pero que no se malacostumbren: el próximo año tendrán que concursar de nuevo.
Suena extremadamente bello para algunas mentes, en especial para los ingenieros que forman parte de la gerencia, o sea del Gobierno, de nuestro país… El problema, es que el ejercicio de un arte, de un verdadero arte, requiere de profesionales que se dediquen de manera exclusiva a dicho arte y, contrario a la opinión vulgar –me temo que también gubernamental –eso demanda de un enorme esfuerzo, que no por gozado es menos esfuerzo.
No son poco frecuentes entre los artistas los temperamentos huraños, tal vez producto de que la constante obligación que se les impone de justificar constantemente su derecho a ser quienes son, ellos no suelen ser buenos gestores culturales, mientras las autoridades de pronto salen del país y se impresionan –o fingen impresionarse, me temo –ante la calidad de las obras de arte extranjeras. Estos personeros llegan a Chile despotricando ante la falta de creatividad de nuestros compatriotas y quejándose de que tengamos tan solo dos premios Nobel de poesía, ambos producto de chilenos que se fueron de nuestra patria y que tuvieron que enfrentar diversas formas de persecución política o sexual.
Estas mismas autoridades no repararán en el tipo raro, de temperamento huraño que no es capaz de agachar la cabeza –por no decir lamerles el culo –hasta que de pronto se muere y alguien en algún lugar del mundo valora su trabajo como algo único y entonces el gobierno les hará algún homenaje –Rodrigo Lira –o financiará alguno hecho por una ONG o universidad. Las mismas que lo dejaron morirse de hambre y/o abandono cuando vivía poseído por ese trabajo inevitable que es su privilegio, porque en el mundo existe la justicia, solo que repartida de manera desigual y a destiempo.






































comentario
algo muy cierto
–hasta que de pronto se
cuando en vida ni siquiera lo pelaban muerto hasta monumentos hacen en su honor