
Infancia eterna
Teresa Iturriaga Osa
Cuando me traicionan las palabras,
y los pensamientos y las miradas
se hunden en la nada...
Entonces, hermano,
tú me sales al paso,
clareas mi espejo y vuelvo a verme
en el mar, de niña,
recogiendo lapas y caracolas.
No sabía yo que a mi lado
el mundo lloraba...
Ausente de lágrimas,
más allá de las sombras,
tu imagen me protege,
me acompaña,
me llena de presencia.
Niña soy.
Niños somos.
Fotografías de Tino Armas






































