Como dato: "Quemar un pueblo" ya cuenta con 10 comentarios o críticas en importantes medios. "Las críticas fueron bastante radicalizadas. A algunos le gustó mucho y a otros, nada. En todo caso jamás le iría a pedir explicaciones a un crítico sobre qué dijo. Tengo clarísimo que es parte del juego y aquello lo tengo desde la época de Huberto Plaza (fallecido profesor de castellano del colegio San Luis). "Nunca olvidaré que después de leer mis primeros cuentos, me dijo: dedícate a otra cosa. Me hizo una crítica demoledora en cinco páginas. Al final aprendí. Uno no puede ser tan soberbio para decir que no me interesa la crítica. La crítica sí interesa. Es bueno cuando te critican bien y una lata cuando no gusta lo que haces. Las críticas son a libros puntuales. El tiempo dirá si fuiste buen escritor o no".
"Por suerte hay dos críticas que no me han hecho, la por cursi y por mal escrito".
Novela
-¿Entiendo que "Quemar un pueblo" las venías escribiendo desde hace algún tiempo?
-La novela surgió en Antofagasta en 2004. Tiene dos grandes historias: la del circo y una por debajo que es la de un maestro cervecero. Este por ganar plata termina haciendo cualquier cosa. Entremedio comencé a tomar apuntes para las otras novelas como Prat. Salí de una novela y descansé en otra. Pensé que no se podía y suena hasta cursi decirlo. Creo que por el armado, "Quemar un pueblo" es la novela más complicada que me tocó hacer hasta ahora, por el hecho de unir las dos historias. En lo personal cada vez me cuesta más escribir.
- ¿Cómo fue el proceso de "Prat"?
-Fue un trabajo periodístico. Estuve en Iquique. Las pequeñas partes de ficción que tiene Prat pasan inadvertidas. La información está ahí. Hay material de los 80, unas reproducciones que se hicieron en los diarios de la época. Fue bueno y agotador.
-¿Respecto a "Prat", el mismo aparece comiendo chumbeque en la novela, es ficción aquello?
Ficción, pero era perfectamente probable. La transcripción del diario es 99% real, ahí se hace una descripción bastante clínica de Iquique. Probablemente en esa época ya habían chinos, es un dato especial lo del chumbeque.
-¿Cómo ves a la actual Antofagasta en general?
-Los contrastes se están acentuando. Actualmente veo tres ciudades: la del reflejo del progreso o la buena vida justa (nuevos departamentos y condominios); el Antofagasta que no perdió su carácter de puerto, de barrio chino, de Bronx, y entremedio está la clase media que es el lugar de dónde yo vengo (los blocks de departamentos donde las generaciones se van renovando).
-¿Qué te parece este nuevo "boom de inmigrantes" que es rico en historias?
-Me parece súper bien. Es necesario recibir a los inmigrantes y darle una oportunidad.
-Otro aspecto es que la ciudad se construye por las leyendas que pueda tener, por la memoria colectiva. Recuerdo el tiempo de mi papá cuando hablaba de los "malvados de yumas" (un grupo que se paraba en Prat con Latorre, años 60). Ahora esas historias urbanas se han perdido. Hoy entre más porteros eléctricos y más vigilantes de seguridad se cierran a la vez las puertas para conocer las historias de otra gente.
Me llama la atención como el paseo Prat se ha ido popularizando. La ciudad cambia mucho de una cuadra a otra. Curiosamente un sitio como el mall es un lugar de paso. El lugar para ir el fin de semana.
Soy convencido que la vida de la ciudad no se puede organizar en torno al mall o al supermercado que se instala en un lugar y barre con los locales del barrio.
Siento que los procesos de arraigo son súper lentos. Me consta que los primeros chuquicamatinos no quisieron a la ciudad de buenas a primeras. Creo en Antofagasta vivimos un período en que recién se pusieron las cebollas escabechar. Hay que abrir el frasco en un par de años.
-¿En la parte periodística hay artículos tuyos en varias revistas, incluso recién armaste una radiografía de los chilenos para un diario argentino?
-En este rato escribo en Qué Pasa. Me siento bastante a gusto. Estoy en una buena etapa. No sólo estoy escribiendo sobre libros, sino que sobre otras cosas. El oficio periodístico lo mantengo siempre. Lo interesante es que paso desde el ensayo de los chilenos a una entrevista con Anarquía (hincha de la “U”). Lo bueno es moverse en varios registros. Finalmente son pequeñas variantes que ventilan.
-¿No te han dado ganas de escribir algo de fútbol, algo de la “U”?
-Soy tan fanático que me quedaría empantanado. Quedaría como demasiado fans. Si me interesa el fútbol. Voy siempre al estadio. Escucho los programas deportivos a diarios. En este rato no me lanzaría de fútbol. Siempre me llamó la atención la vida de los futbolistas. El futbolista independiente de la fiebre mundialista puede ser un personaje literario re interesante. Es de los personajes que hay más que escarbar que recoger lo que te da. Me pregunto ¿Qué hace un futbolista cuando no está entrenando?






































