
por Cristóbal Valenzuela
duam85@yahoo.com
calles.
he pasado estas últimas
5 horas de mi vida
buscando
el sentido de mi vida
en google
ese sería el mejor invento
del mundo:
www.googlesentidodelavida.com
últimamente sueño con dragones hijos de puta que
destruyen la ciudad.
no es una pesadilla, es un sueño maravilloso.
eso es todo lo que espero:
un sueño maravilloso
lleno de mariposas fluorescentes
en mi
alma
y en
las
calles.
Lo único.
los sueños son lo único que me queda.
y esta televisión.
Oh, el dolor.
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Es ella.
No es por ti,
sufro por la ilusión que me hice de ti.
Ni siquiera te conozco. No
sé quién eres. No sé qué eres.
Es mi estúpida imaginación
la que siempre me hace sufrir.
Es mi puta imaginación,
es ella.
Espero.
Espero en 3 años más
leer este poema
y sentirlo como parte
de un pasado
inútil y remoto.
¡Esta angustia no es un plan de vida!
Es una calcomanía mal sacada
de un vidrio trasero
de un auto del barrio
mal estacionado.
Espátulas, eso necesito,
unas espátulas santas,
espátulas de oro,
espátulas de plata,
unas espátulas santas.
Me robaron.
Me robaron, hijos de puta.
No me dejaron nada.
Me robaron hasta la nostalgia.
¿Y por quién puedo llorar ahora?
Devastado por una buena noticia.
Ella ha vuelto. Muy bien.
¡¿Pero a dónde ha vuelto?!







































e vo lu ción
te acuerdas de mi? llegué por casualidad a tus poemas.
me ha gustado ver un cambio desde aquellos que leí hace ya meses, no quiero usar la palabra "evolucion", pero en realidad, para mi subjetividad enferma, esa es la palabra que nace en ellos.
Abrazos y felicitaciones