
LLEGA el vértigo verde.
La ceja aún delira
calcañales de Orfeo
por las mansas llanuras.
AL ojo que la punce
ahueca sus naufragios
la inmarchitable flor.
Ser abeja la cruel
errancia del estambre.
EL ojo
como un zángano
zumba.
Zumbar las ve.
DESFILABAN fugaces
y tan próximas
a las manzanas tristes.
Desfilaban guerreras
escapadas del frío.
EN el sentido
abejas vi.
Alga o caries
del mar.
En la boca
delfines.
LA saliva detrás.
de la abeja, Qué dulce
tu lanza cuando lames
el envés de la flor.
Qué embate más acuoso
cuando llueven los labios
por la ceja del tallo.
SE abre al tacto.
No sube
a trillar el centeno
de las nubes.
No baja al pez
su densidad furtiva.
HE apurado la copa.
Me he bebido los ojos
de la flor.
De corolas me hablabas
al danzar. Estoy ciego:
me he bebido la abeja
de los ojos.
Ahora estás desnuda,
abierta hacia mi boca.
Antonio Arroyo Silva
Sardina, agosto de 2009.
Poemas tomados de: ABELHAS DOS OLHOS
(De FILA CERO)







































Gracias, amigos, para mí es ...
Gracias, amigos, para mí es un orgullo estar junto a ustedes. Estas abejas que tengo en los ojos sí me dejan ver la luz del sol. Abrazos desde Canarias.