
Moría por besarte
Sujetar tu silueta, su figura
Poder enamorarte
Beberme tu ternura
Tenerte entre mis brazos y arrullarte.
Los labios celestiales
En tu faz, un edén inigualable
Libráronme de males
¡Oh boca tan amable!
Una joya entre cosas desiguales.
La vida regresaste
A mi cuerpo de páginas resecas
Y pronto capturaste
Mis sílabas secretas:
La música en mi alma liberaste.
Privada sinfonía
Quisiera sin cadenas entonarte
Llenarte de alegría
Mis versos susurrarte
¡Te volviste mi única agonía!
Estámpame en la risa
Un sello de pasión indisoluble
Y píntalo de prisa
Ligero, no voluble
Pues mía te soñé, no de la brisa.





































