
Garuga
Miras el horizonte hacia arriba
Como si un mar sobre tu cabeza y no solo de frente al bajar
Rugiera un poco y te rociara encima
Cayéndote a partículas
La palabra muerta pareciera vuelve a vivir
Al leerla en el mar del pasar
Del segundo vuelto letra pronunciada
Ante ese hecho triste que es la caída de agua del cielo
En un desierto de casas
Los perros ladran haciendo una poesía tan rara
Y de por sí más creativa que la tuya
Y la vida surge del cadáver desvanecido
Como polvo soplado por aquél mismo.
No hay gallos que canten la canción
Del amanecer nublado este
Que parece una noche venidera
Que vendrá, en realidad, más tarde
No hay gallo que cante
Ni palabras que redacten el como un niño juega
Y dobla en su imaginación un alambre
Hasta hacerse una niña en sus ojos
Y el baile, entonces, que con ella haga
Es un fantasma vivo que
Danza entre una lluvia pobre
Entre calaminas y letreros polvorientos
De historia magra.
Su baile no tendrá tonada salvo silencio
Y las gotas ligeras cayendo desde donde no cae nada
Salvo calor
Y ahora unas pocas gotas de agua
No caerá nada más niño
Pero no dejes el baile
Que tu canción no cesará a menos
Que te hayas muerto
Y los jotes serán las nubes que hoy te cobijan la sombra
Y un poco el sueño de no estar
Donde tu viejo se hace más nada
Y tu madre más vacío
Y tus ganas más esperas.
No hay quien cante bajo una garuga
Salvo un baile sin ritmo
Salvo un verso sin rima
Salvo una mirada perdida
O una espera sin premio
Por acá abajo en el norte de lo que llaman sur
Creemos es el cielo cayéndonos mustio
Por pena, encima, casi
Esa agua poca que llamamos lluvia por patudez
Aunque bien sabemos no es más que garuga
Diciéndonos que todavía falta
Para que se acaben todavía
Las cosas.
Iquique 9 9 9.
Septiembre es frío y eso que es norte siempre
Acá abajo del cerro tan lejos de los demás cerros
Acá en ésta ciudad de improviso entre tanta tierra y agua salada
De improviso además para sí misma
Que todavía no se la cree
Tampoco le cree al cielo y sus nubes negras y gordas
Que lloran poco, entrecortado e igual
Dejan la cola.
Las casas parecen tristes aunque les suene cumbia
Algo andino y algo de todavía más arriba
Y miran el horizonte del sol caído
Del mañana en veda
De la noche bulla que tampoco mucho sueña
Olores hay
Agrios sobretodo
Humos de múltiples enfermedades
Basura porque no hay donde más enterrarla
Salvo bajo el cielo negro de hoy
Septiembre de viento helado
Y techos tronando entre calaminas.
Iquique es un paisaje que posa
Sencillo pintado tal vez por un niño
Y por lo mismo complejo
Y luciendo con orgullo de viejo
Sus anhelos y esperas
Tal vez por ello sólo le queda
Al igual que a sus mustias palmeras
Dejarse cubrir de polvo
Mientras el olvido nos lleva.
Doloresangre
Dolores sangre en la calle
Camina ella, yendo vereda abajo
Evitando el asfalto
Río de sangre callada
Calada en el corazón de la chiquilla
Que baja
Camino en picada, huyendo
Dejando tras de sí un aura
De hervida sangre coagulada
Vertida a balazos fulminantes
Después de una protesta a la nada
Viento sopla
Cadáveres callan silencio que el sol
Encandila figurando el recuerdo negro
De la matanza
Tierra es calle
Y todo el mundo calla, balacera
Silencia el drama
Muchedumbre hambrienta clama
Ejercito necio apunta
Dispara
Dolores apura el paso
Su familia yace tras su espalda
Bajo un manto rojo
Bajo el manto de la patria
Ese despojo que los ricos hacen al pobre
Que solo trabaja
Sangra la calle, silencio en matanza
Militares huyen a sus barcos
A santiago ya se marchan
Mujeres lloran, calladas
Niños ahogados en un llanto mustio
Agonizan en masa
Iquique sangra una escuela llora
Un circo se hace el sordo
Animales agradecen no ser tan civilizados
Como el hombre
Animal ingrato asesino de
Parias
A nombre de inventos como
La plata
Que se jodan, dice Dolores, llegando a mojar
Sus patas con el mar frío, sereno
Se adentra en las aguas confundiendo
Sus lágrimas con las del mar
Que parecen no ser tan saladas
Dolores esta sola y se va sola
Hundiéndose como la Esmeralda
Que era el orgullo de su padre
Haber luchado en la misma guerra
Por el mismo bando que Prat y los suicidas
Hoy Dolores piensa
Que su orgullo no fue justo
Que la guerra no era justa causa
Si los del mismo bando
Matarían a su padre
Cuando éste exigiera parte de las ganancias
Dolores sangre en el agua
Se sumerge ella, yendo océano abajo
Evitando nadar sol arriba
Río de sangre callada
Calada en el corazón de la chiquilla
Que baja
Hundiéndose en picada, huyendo
Dejando tras de sí un aura
De hervida sangre coagulada
Vertida a balazos fulminantes
Después de una protesta a la nada
Que nada oye, que nada cambia
La sangre apesta horrible
Iquique apesta
A historia muerta
Los ricos señores fuman con asco
Odian al pobre hasta después de muerto
Nunca le oyeran nada
No le deben nada, creen
Murmuran
Rezan a su dios padre, otro todo poderoso
Que no le interesa lo que más abajo pasa
Rezan por sus almas a medias
Tan parias como las del pobre
Que pena
Y llora los dolores que mantener
Al rico conllevan.
Epitafio grabado sobre la tumba de un hombre ebrio
No había agua en los recuerdo de Emilio
Que se reía de sí como se reía de todo
Y era quizás una forma tonta de llorarse las cosas
Mientras morían todos a su alrededor pero sólo
A su madre se lo habían dicho
Veían rojo sus ojos y su pelo crecía con furia nuevamente
Las uñas se le achicaban como la esperanza dispersa en todas las cosas
Oía no tan atento por cierto
Gustaba en todo caso aún
Del amanecer con pajaritos que la ventana tímidamente
De vez en cuando le regalaba
Dependía de donde anduviera metido
No obstante su buen rato ya
Que no vagaba por ahí cual quiltro
Encontrándose perdido
Despierto o dormido
Temía de las puertas de todos modos
Si estas eran abiertas por dentro sobretodo
Y la partida de los otros sí que lo asustaba
De sí, no tenía mucha idea clara
Prefería leer por eso la vida de quien fuera
Y como fuera
Mientras eran otros
La raja
Temía no tanto como rabiaba
Del odio no se fiaba pero cual savia era la rabia
Que cultivaba cuidando de no dejarla
Que bailase con cualquier brisa
Era medio loco con eso
Pero quién no
Y como decía también estaba la risa
No había agua en los recuerdos de Emilio
Que prefería la tierra de costa a costa, del agua al agua
Los cerros pelados o de verde tupido
No le daba igual
Porque no le daba la gana
Y nadie le ganaba pues no le atraía ni de cerca competir
Peor si tenía las de ganar
Ahí se amarraba solo los cordones uno con otro
Y se iba a tierra que era a la postre
De donde brotaba una y otra vez
Casi cuando quiso
Después de varios días de borrachera
Emilio no quería entender ni que lo entendieran
Tan sólo algo poco para querer
Y que un poco lo quisieran
Por eso no había agua en sus recuerdos
Lo suyo era viento olvido
Levantándole la chusca a la pampa
Y vidrios rotos brillando como escarcha
Desde el asfalto roto
Volviéndole los ojos locos
En un mediodía de resaca.
Abajo calle
Había perros ladrando
De tan torpes los pasos
Y levantado el suelo
Y los ojos tan firmes mirando una silueta en la otra esquina
Que la caída fuerte
Ahuyentó los ladridos con las mordidas
Atrajo una que otras risas
Y que la silueta apurara el paso
Ya levantado corrió Alberto hecho
Una brisa zumbando las puertas
Abajo calle gritó don Lalo de la botillería
Que no vendía sólo hielo y
Nos transformaba a los niños
Anticipadamente en locos
Y el mar parecía irse subiendo por el cielo
Y la silueta más bella que de lejos
Resaltaba lindos cachetitos en un jean azulado
Con un ritmo mejor que el vino
Y que cualquier pasito
Que hagan cuando quieran las niñas de la tele
Alberto zumbaba tanto mientras el tinto de la otra noche
Le secaba el pecho, y el aire se le iba lejos
Y así hasta que cayó otra vez abajo
A la calle
Más risas por favor
Y chocolate saltando con lágrimas y ayayais
La silueta se fue un rato y después resulta que apareció
Junto Alberto y con una bebida de cien para que se pusiera
Heladita la botella en el ojo
Pero Alberto que por algo se llamaba Alberto se la abrió
Y se la tomó la coca cola como si nada
Joselin se río loca
Y se sentó a su lado con su jean apretado
Alberto sonrío desde hace como cuatro cuadras
Cuando la vio de lejos y la siguió vuelto enfermo
Abajo calle
Y joselin lo miró tiernamente aunque más que todo
Se reía bastante.
Bio: El poeta en cuestión escribe por gusto, aunque suele disgustarle tener que levantarse a las cuatro de la mañana porque se le ocurrió algo. De todos modos lo hace, pues para eso está. A veces también trabaja y a veces también no trabaja, eso depende de los designios del mercado laboral de la ciudad de Iquique, en la cual reside desde hace varios años cuando se tuvo que venir de la pampa porque allá le cerraron para siempre el pueblo donde nació.
El poeta en cuestión se llama Alfredo al igual que muchos en la familia Miranda a la cual pertenece. Por esas cosas de la vida estudia una carrera universitaria la cual mucha gente asocia a la vida bohemia pero esas son puras habladurías y cualquier relación con la realidad del poeta es pura coincidencia.
Los temas que le interesan al poeta como le pasa a varias y varios poetas giran en torno a sí mismos/as, el lar en donde viven o sobreviven, dependiendo del caso. También algunas fantasías? varias cosas en general, lo importante es el juego en la palabra, cree él, y la pequeña victoria diaria del poema.
La poesía no adopta discursos
De ser así sería una empresa rentable
Y el poeta un emprendedor de pies a corbata
O bien, un embrión del Estado
El reloj y calendario terribles
De lo inhumano. Alfredo Miranda.






































