
CHILE: UN PAÍS USURPADOR
por José G. Martínez Fernández.
Mejor es que nos llamemos a nosotros mismos un país usurpador en vez de un país ladrón, aunque las diferencias son sutiles.
Somos muy pocos los chilenos que reconocemos que en una guerra burda, abusiva, salvaje, nos hicimos de una larga costa y magníficas tierras en el norte del país.
Nuestras víctimas -tan conocidas- son Perú y Bolivia.
La Guerra del Pacífico (financiada por intereses ingleses) fue la sutil maniobra conque Chile se hizo de unos setecientos kilómetros de costa.
Trescientos kilómetros robados a Perú. Cuatrocientos a Bolivia.
Pero eso fue sólo la costa, porque los territorios interiores también cayeron en la ambición de los hombres que en Chile pasan como héroes.
La cantidad de kilómetros cuadrados quitados a Perú y Bolivia es enorme.
El segundo país perdió nada menos que Chuquicamata, el mineral de cobre más grande de "nuestro país" y quizás el primero del mundo.
Como Chile es un país agradecido le entregó bienes a sus favorecedores: los gringos y al Ejército de Chile que todavía se queda con una "torta" equivalente al 10% de los ingresos por ese mineral.
Chile es inmensamente rico gracias a Chuquicamata.
Digo mal. Una parte pequeña de los chilenos se ha hecho muy rico gracias a ese cobre.
Hay familias que se han favorecido de una forma singular, al igual que el sistema político.
La seudodemocracia reinante en Chile, con la Sra. Bachelet a la cabeza, sienten que la historia "no puede volver atrás".
Ella que, en su juventud, hablaba de la solidaridad latinoamericana, ahora es una "férrea patriotera".
Olvida que O'Higgins -el más grande de los chilenos de todos los tiempos- era un latinoamericanista como lo fueron Bolívar y San Martín. También hace caso omiso que dos gobernantes chilenos de la época de la Emancipación -Ramón Freire y Manuel Blanco Encalada- también compartían dichos principios.
Es difícil tratar de intentar solucionar el problema de la mediterraniedad de Bolivia sin el ánimo de un gobernante chileno que ponga sobre la mesa las cartas de la discusión.
En Chile nos cerramos a ello, como lo hacemos frente al problema del límite marítimo que Perú reclama en La Haya, es decir a través de métodos pacíficos.
Si Perú llegó a esa instancia fue porque Chile no se ha propuesto jamás ver la posibilidad de una salida a través de un acuerdo pacífico.
Igual posición que adopta frente a Bolivia.
Bachelet, la Presidenta de Chile, es un símbolo de la ambición individual suprema. Si ahora tiene un alto respaldo popular se debe a que ha recurrido a la estrategia de dar "bonos" (pequeñas sumas de dinero) a la gente de menores ingresos.
Esos dineros provienen en su mayoría, precisamente, del cobre.
Chile está encadenado a personajes que están muy lejos de ser latinoamericanistas.
Ni Bachelet, ni Frei, ni Piñera, tienen una propuesta de "solidaridad" con sus países "hermanos".
Es decir que no hay, en el panorama cercano, una posibilidad de arreglar este más que centenario problema de la usurpación que Chile hizo de territorios de Bolivia y Perú, en especial del mar del primer país.
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Somos hermanos.