Jean-Michel Basquiat sin título.
Occidente cambia.
Antiguamente se decía que progresaba, pero ya no estamos tan seguros de ello. No estamos tan seguros de ello porque este cambio muchas veces va dejando atrás enormes masas de excluidos ya sea sociales, culturales, sexuales… etc. El camino para encontrarse entre los excluidos es variado: alguna vez un hombre llamado Martín Lutero fue excluido porque pensó que aquello que hacía la Iglesia en su momento no estaba bien, alguna vez ciertos intelectuales se consideraron excluidos del gobierno por no tener un origen noble, como en la Francia del siglo XVIII.
Existen diversas formas de exclusión. La contracultura es aquello que, excluido, se levanta y reniega de esa exclusión atacando el stablishment. Personalmente me he visto excluido del stablishment. Mi lugar hubiera sido en alguna universidad dictando un seminario sobre Nietzsche, sin embargo, la imposibilidad de terminar el postgrado por falta de apoyo estatal y familiar, el hecho de que el trabajo me haya desviado al punto de no tener tiempo para continuar con dicho magíster y el hecho de que mi trabajo con el comediante “Palta” Meléndez me haya restado credibilidad ante el stablishment de la Filosofía chileno me transformaron en un ser imposible.
No pudiendo entonces regresar al orden establecido, no me queda sino destruirlo: clavar noventa y cinco tesis en la puerta de mi parroquia y declarar que las bulas son una herejía tratar de hereje al papa… como ya no estoy en la época de la reforma protestante, ni soy cura párroco. Esto se tradujo en un mensaje destructivo que ataca los cimientos de la sociedad que me excluye: la Iglesia y el Estado.
Los mensajes de la contracultura son destructivos. La contracultura consiste precisamente en aquellas ideas que se oponen o cuestionan el fundamente mismo de lo aceptado, de lo correcto. Sin embargo, cuando por el motivo que sea no se forma parte de lo correcto o de lo aceptado, sólo queda una conclusión posible: aquello que ha sido aceptado no está correcto y debe ser corregido.
Las voces del stablishment clamarán en contra las voces de la contracultura y la satanizarán, por lo mismo pues, la contracultura satanizará al stablishment, mientras que el stablishment amenazará con su propia caída y por ende, la caída del orden temporal y eterno de los siglos… sin embargo, eso no ocurre NUNCA. En el peor de los casos –o el mejor de los casos para otros –la contracultura se toma el poder en una revolución y se transforma en el stablishment, pero el proceso es, la mayoría de las veces, muchísimo menos dramático: así vemos que las diferentes iglesias cristianas dialogan y ya no se condenan mutuamente, la pintura de alguien como Basquiat termina siendo cotizada junto con las de los demás maestros de la academia y que existe un presidente negro democráticamente electo en los estados unidos y una mujer en Chile –los movimientos feministas y de igualdad racial fueron en su momento contraculturales.
Cuando la contra cultura entra a formar parte del stablishment deja de ser contra cultura y se transforma en main stream o corriente principal, o sea, en el stablishment mismo. Cualquier argumento racista o machista formulado en nuestro tiempo es considerado una señal de barbarie. Aquel que se atreva a decir que el lugar de las mujeres es en la cocina y que la gente de color es inferior ya no es siquiera combatido, sino que es mirado compasivamente como una persona culturalmente inferior y excluido de cualquier círculo de un nivel cultural medianamente serio.
El proceso antes descrito –que se llama movimiento dialéctico de la lucha de clases según los marxistas y del espíritu según Hegel –no termina. No se termina ahora, no se termina jamás. La sociedad se adapta a los cambios de ese modo y muchas instituciones en efecto terminan por perecer: esta es la forma en que se mueve occidente. Las ideas y sobre todo las personas excluidas seguirán batallando por su lugar en el mundo y, en este proceso, destruirán instituciones existentes, ya se trate de instituciones visibles, como la iglesia católica; o invisibles, como los grupitos que siempre se ganan los fondos concursables… las instituciones que no sepan permearse perecerán, las otras subsistirán bajo una forma nueva. Ya hemos definido el concepto de la contracultura, ahora bien ¿cuál es su contenido?
Tendrán que esperar a la siguiente nota.
NOVELA PERVERSA SEÑAL EN VENTAC





































