
“Niños en el tiempo” (1987) consolidó a Ian McEwan como uno de los renovadores de la literatura inglesa actual y confirmó su puesto de privilegio dentro del llamado “dream team” de las letras británicas, integrado por Julian Barnes, Martin Amis y Kazuo Ishiguro, entre otros.
A partir de esta novela el autor comienza a dejar atrás el apodo de “Ian Macabro”, apelativo muy preciso si se revisan sus primeros textos, marcados por las situaciones grotescas y claustrofóbicas en ambientes sórdidos y con personajes de obsesiones perversas.
Por el contrario, más allá del enfermizo infantilismo de Charle Darke y la precisión con que narra el derrumbe interior del protagonista, la historia se despliega dentro de márgenes menos provocativos: Stephen Lewis, escritor de libros para niños, sufre el aparente secuestro de su hija Kate, de tres años, mientras están en la fila del supermercado. Esta pérdida provoca el quiebre con su esposa Julie.
Paralelamente, Stephen asiste a las aburridas y a ratos patéticas reuniones de una comisión gubernamental sobre educación que finalmente termina demostrando su completa inutilidad. En tanto, Charles Darke su editor, amigo y luego el político que con su influencia le consiguió un lugar en ese subcomité (de “Lectura y Escritura”), dimite y se retira de la vida pública.
Sobre esta trama, McEwan desplega lo mejor de su genio para armar un tejido narrativo que se acerca mucho a la novela de ideas, en donde las reflexiones sobre padres e hijos van salpicando cada uno de los capítulos. No por casualidad éstos son introducidos con un fragmento del “Manual autorizado de educación” (HMSO), un gran fraude que a la larga termina siendo aceptado por todos.
A medida que se acerca el final, “Niños en el tiempo” cambia de velocidad y entra en un torbellino de revelaciones que terminan con un suicidio y un nacimiento, las dos puntas de una lanza manejada con destreza por el autor.
Siguiendo los pensamientos de Stephen, termina por quedar claro aquello de que “por muy familiares que sean, los padres son también extraños para sus hijos”.
TÍTULO: “Niños en el tiempo”. AUTOR: Ian McEwan. GÉNERO: Novela. PÁGINAS: 255. EDITORIAL: Anagrama. AÑO: 2009 (2° edición en “Compactos”).






































