
Vano el hombre
vana su soberbia
vana su tristeza maquillada
vana su eterna
pasión por el Poder
vana la ilusoria neblina
que es la fama,
vana vanidad de vanidades
del Rey Salomón,
vana vanagloria de los mortales
por ser bueno o infames.
Saber que sólo se es
un vano recuerdo
de soledades
y errores.
Héctor Fabio Flórez
Tuluá






































