
DIBUJÉ UN UNIVERSO EN LA SECUNDARIA
Por Manuel de Jesús Jiménez
“Una época puede nacer con un
poema, todo este mundo terminar con su incomprensión”, es la primera oración de
El Nuevo Mundo de Yaxkin Melchy. A
través de este epígrafe de Verástegui, se da un argumento primigenio para
edificar otra era nacida de los apocalipsis continuos del autor. Las nuevas
revelaciones son juntadas una por una hasta crear una obra inconmensurable. Si El Nuevo Mundo es un corpus que todavía hoy se sigue
escribiendo, sería inútil abordarlo en conjunto. “Poemas para una secundaria técnica” es el
antepenúltimo apartado del libro, aquí la secundaria técnica no es una etapa de
la vida, es la infancia y la pubertad unidas, toda la vida a la que recurre
Yaxkin otra vez. Trazar una vida mejor encima de su vida maltrecha:
Mis ojos están obscuramente abiertos
otros ojos negros se comieron a los míos
y regresé por tus palabras en los libros y en los poemas y en los
recuerdos de mi familia
es cierto
todos esos fragmentos son tablones
un niño terrestre no hace sino construir su casa
su vecindario y su ciudad amarrada por rayos eléctricos
Deconstruir y construir, es el
ejercicio de caligrafía dictado por su ética, las memorias no sirven de
añoranza cuando no haces de ellas un ramillete de poemas. El flujo viene de
todos los momentos, nada se deja intacto; hay un alud que destruye el
Coatzacoalcos de la niñez, hay muertes sucesivas de familiares para después
revivirlos en el recuento de tristezas y odio. La mirada de niño no acaba y por
ella sufre, pero a la vez, observa los poemas en las cosas más simples. La casa
es donde comienza el encuentro con las zanjas en su cuerpo, que posteriormente
se llenarán por las corrientes de sus letras. “Nadie te leerá hoy”, él escucha en su hogar.
Mi hermana duerme a esta hora
quizás mi madre duerma en algún futuro
y sobre algún sillón
mi padre en su caja
Yaxkin vuelve a la escuela, no
por nostalgia, sino para saldar cuentas consigo mismo. Quiere reescribir su
propia educación y derrotar con un sólo verso a aquellos que se burlaban de él.
“Me sacaron los ojos/ sin retinas he esperado a mi niñez en el futuro”. La
infancia del porvenir es una Ítaca desconocida, donde se limpiarán sus huesos y
se lavará el alma. Las bombas caen y mira a los soldados muertos con una flor
en la boca. Aparece una Guerra Mundial y no le importa. Sus amigos son “puro
cuento” mas él no quiere ser médico o juez, quiere volar aunque tenga frío.
Todo el cielo es un récord de vivir adolescente
Todo el cielo es un récord de llorar como un niño malcriado
Todo el cielo es ahogarse en ternura como viejos heridos por
una
máquina de hospital
Reconsiderar su crecimiento,
¿a dónde a llegado? Pasó siempre entre años de recolección, juntando lo que
hallaba tirado. El universo que arma continuamente está hecho de pedazos. Mira
al suelo y toma los planetas enanos para que giren en una órbita donde aún
Yaxkin madura y se niega a ser hombre. El universo más genuino lo acaba de
dibujar y no hay motivos para crear un universo como adulto. Su padre anota en
una libreta “Y+12x M=0”, pero su madre le ayuda a sumar valores desde el 2000,
la hermana lo espera al otro lado, los poetas salvajes caen como lluvia a
cantaros y él tiene en sus enumeraciones las serie angustiantes en los versos, en
su vida de sol a punto de reventarse en anáforas. El desarrollo de su vivir
cuántico es un proceso inexorable y doloroso.
Por ti, por mí
no estudies niño sin que salga el sol
la guerra en una enorme batalla entre versos y moléculas de
óxido
la batalla es entre ángeles malditos y naves espaciales que
van hacia el
paraíso
Mi crecimiento ha desbordado de mi amor
Te lo regalo
Mi crecimiento ha desbordado de mi cariño
Te lo regalo
Mi crecimiento ha desbordado de mi ternura
Te lo regalo
Mi crecimiento incansable
Te lo regalo
¿Qué es el universo y él?
Y el universo es como la pantalla apagada
Y el universo es como la pantalla prendida
el universo de mi muerte es como la pantalla apagada
el universo de los muchachos es la pantalla prendida
Al joven Yaxkin no le alcanza
el cuerpo para medir el siglo (1985-2085), son los cien años más íntimos cuando
leyó su último poema. La intimidad cambia y es cosmogónica: Todos los códices
de la nueva era, del nuevo mundo del niño galáctico, son su experiencia
mitificada. Es el infante que ahora ya es grande.
Soy grande
construyo cohetes planetarios
satélites
rosas
bulbos
flores luminosas en la primavera
campos
campos rojos
campos de vendajes
mi multicolor niñez femenina
(…)
- Soy grande -
me canta el corazón bajo la noche
En “Ensayos para una
secundaria técnica”, los ensayos se convierten en tentativas. Son los
escenarios que narra el autor sobre el devenir de la poesía. La podredumbre es
el futuro, pero la poesía es un fulgor en la mente de los hombres tecnócratas.
El siglo XXI será el siglo de la poesía en las calles y los anuncios
fosforescentes. “Antes de morir la poesía será anónima”, no hay poema más
sincero que el que no está firmado. La poesía es un área común donde las
estructuras de Nación, democracia y poder se desvanecen paulatinamente. Los
hombres son un solo hombre y un hombre respira con los pulmones de la humanidad
entera. Yaxkin Melchy es un poeta-niño-vidente:
La poesía anónima nacerá en las periferias
los hombres anónimos son los de las periferias, en los suburbios
los poetas danzan en torno al centro del fuego
“El futuro es comenzar un
poema”. El afán de intentar un poema implica la ventana a un porvenir mejor.
¿Dónde aparece el pasado? Quizás sea apenas un presente, porque futuro y pretérito
es Yaxkin Melchy desde su anatomía hasta el núcleo de su poética. Poco a poco
recupera los recuerdos, la Historia Universal y la humanidad que somos nosotros,
puesto que él ya se halla a años luz de este siglo y nuestro pasado concreto.
Se despidió hace tiempo de Darío durante la primera vez que lo leyó, hay un
rumor de Zurita y de las naciones del antiguo régimen. “El carbono es una
noción elemental de la poesía”. Allí sigue con su investigación arqueológica,
vista desde sus ojos de científico. Ya caminó con los viejos poetas, los que nosotros
aún no conocemos; y llegó al lindero de su propia visión.
Caminé y recité entre los viejos poetas
que eran el 0.01% del mundo
ellos sólo salvaron el 0.01% de sus palabras
cuando el universo pidió fuego y los textos se quemaron
Yaxkin regresa intermitente de
esas visiones. Vuelve a ser el niño de 12 años con miedo, otra vez quiere ser
grande y sueña con lo que hará de mayor. La vida es un calendario escolar donde
un miércoles nos toca examen y un lunes recreo. Alguien lo espera a la salida
del colegio, es su madre con un poema dulce bordado en su vestido. El llora sin
saber por qué y después le dice:
Mamá el futuro de la señora poesía
se ha ido
y yo quiero un retrato
como su hijo
en donde aparezca ella acariciando mi pelo
Bibliografía
- Melchy, Yaxkin. El
Nuevo Mundo. Red de los Poetas Salvajes, México, 2008, pp. 201.
Datos bibliográficos.
Manuel de Jesús Jiménez (México D.F., 1986) Poeta y editor. Trabajó en la editorial de la Facultad de Derecho de la UNAM y en CEID ediciones. Director de la revista de literatura Trifulca, ha publicado Los autos perdidos (Red de los poetas salvajes, 2008)






































