Del vientre de
Por Cupido hacia el tálamo secreto
En pos de hacer discreto
Su amor de
Surge arácnida red, inesperada
Figura a los mortales sorprendente
Que al mismo Venustíada atemora
Y su pasión devora
En radios retorcidos
Viscosos más que miel de la colmena
Grotescos, asfixiantes,
Hilares pervertidos,
Que esencia de mi espíritu cercenan
Le ahogan como mosca
Que teme noche tosca
Reinante por completo en la caverna
Venérea de
Que esconde o bien demonio, bien querube.
En su naturaleza baja y sube
Embístenla los vientos, las tormentas
La tensan las afrentas
Y sufren de igual forma los insectos
Cautivos al oriente, al poniente
Espíritus infectos
De aflicciones que abrasan al doliente
Cardio, que con mil cardos asaeta
Misterio unificante de los seres
Inquietos por mirarlo
Y en mirando su ánimo se inquieta
Pues hombres y mujeres
Quisieran el enigma interpretarlo:
El núcleo que los ata con sus redes.
Tal núcleo, profundo, incognoscible
Inflama los fulgores pasionales
Al hombre hace sensible
Trastorna sus funciones racionales
Y enlaza tres insectos al poniente
Al sur, al occidente
Con otras miles almas abrazadas
Que sueñan ser amadas
Por dama, por varón desfigurado
De la mente por latidos impetuosos
Que en su pecho a compás acelerado
Le mueven a combates infructuosos
Con hebras pegajosas
Grilletes que encadenan
Sus piernas y sus alas tan ansiosas
Que libertad anhelan
Para amar fogosamente a su contrario
Buscando al descubierto
Dejar no sólo aquel destinatario
Objeto de su amor o desacierto
Sino también que causa
La génesis del fuego
Que el corazón traspasa
Viajando por las sedas en enredo
Falaz, y que transfiere
Pasiones, sentimientos intrincados
Desiguales emociones
Severas confusiones
Que raudas, al espíritu zahieren.
Mas todos en hallándose adheridos
A la tela de
Se encuentran confundidos
Por fuerza abrasadora
Que nubla su visión, entendimiento:
Fugaces combustiones
Oscilan como el viento
De fibra en fibra viajan las pulsiones
E inflaman a las almas
De moscas, de cigarras,
Mortal humanidad que pierde calma
Buscando no el origen
De aquel dantesco infierno
De estar en solitud en las amarras
En pos del sentimiento
Que Psique consiguiera amando a Eros
Sino ver quienes viven
Buscando juntar mentes, juntar cuerpos
Acallando la pregunta que los roe
En vanos en infructíferos intentos
De ignorar la inquietud que les corroe:
¿Las llamas, en qué sitio se conforman?
¿Y cómo viajar logran
Igual que cien mil voltios por el cobre
Haciéndonos soñar con alter-ego
Que apague intenso fuego
En nuestros corazones enquistado?
De cómo se resuelve no se asombre
Inquieto pensamiento aventajado
Pues esta misma lucha,
Nefasta como el reto de hilandera
A Palas Atenea
Que quiso demostrar su artesanía
Suprema a la guerrera Tritogenia
Quien pudo en la pelea
Derrotar la banal altanería
De todos los mortales prepotentes
Rompiendo los telares, las blasfemias
De aquella tejedora presumida;
La emprenden tantas gentes
Que existen mil respuestas, mil salidas
Productos de compleja encrucijada
Por todos los amantes dibujada.
Estando distanciados de la meta,
Del fuego las raíces,
Persíguenle creyendo que su treta
De andar de la pareja en la conquista
Dará las directrices
Exactas para hallar explicaciones
De cómo el erotismo va, se enquista
En miles corazones,
Haciendo sinrazones,
Entuertos donde un hombre apasionado
Resulta por su musa despedido
Pues nunca fue su amado
Debido a que ella amaba a caballero
Distinto al que dejase abandonado
Sufriendo entristecido
Por dama que también su ser entero
La vil melancolía
De pronto, sus ensueños, borraría
Al verse desplazada
De modo semejante al hombre herido
Que antaño despreciara
Por este que su nombre arrojaría
Al vasto, vasto olvido
A causa de vivir enamorado
Con novia, compañera, fiel amante,
Inicio de ovillejos alarmantes.
Figúrese el retruécano descrito
Copiado, replicado al infinito
En todas las regiones
De la tela en extremo retorcida
Por tales convulsiones
Que amargan, oscurecen a la vida
Ansiosa de nutrir sus sentimientos:
¿Quién quiere demostrar cosa contraria
Capaz de vislumbrar los pensamientos
Incluso de Catay y
El amor, el amor es telaraña
Se enreda, se confunde, se enmaraña,
Las almas por hallarse se extravían
Algunas van llorando desventuras
Otras gozan, temiendo que podría
Trocarse el paraíso en amarguras.
Por ello se replican triangulares
Dramáticos conflictos amorosos
Uniendo cuatro seres
Con otros siete atados
Haciéndose comida de chismosos
O bien motivación para altercados
Llegando así la muerte
De todos los amantes
Que con nefasta suerte
Se viesen en el triángulo implicados
Tratando mil instantes
No sólo de vivir entre placeres
Sino descubrir pronto
El tuétano, el fondo
De todo aquel retruécano tan hondo.
Ansiosos por saber donde se forman
Las llamas, los deseos pasionales
Que a muchos los deforman
Haciéndolos actuar como animales
Insectos por decenas
Que nunca por centenas
Consiguen fragmentar las ataduras
De enredos triangulares
Partiendo rumbo a Psique y su caverna
En la que noche eterna
Oculta entre sus mantos
La causa de sombríos acertijos.
Proviene de intricados escondrijos
Oyendo los mosaicos de cuestiones
Llenando a los espíritus de espantos,
Arcanas emociones,
Dictando soluciones
A todos los enigmas, los misterios,
Una araña gigante, ponzoñosa,
Que evoca por millones improperios,
Soeces maldiciones,
Defensas, protecciones defectuosas,
Que en vano vociferan las mujeres,
Los hombres aterrados ante negra
Viuda, que firme guarda los dinteles
Las íntimas vergüenzas
De la dama que Venus atormenta
Por verse despojada de sus fieles.
Sacada a la luz reveladora
La arácnida criatura
Persigue entre las redes asquerosas
Sus víctimas y pronto las devora
A costa de torturas,
Dolores por el fuego provocado
En vísceras de viuda pervertida
Que bebe los humores desbocados
De cada nimia vida
Inmersa en laberintos complicados,
Haciendo aparecer en esta forma
Cuestiones diferentes a las previas,
Pues viendo tal antorcha
Que a todos les incendia
Clavando su fogosa penitencia
En almas atrapadas,
De vana resistencia,
Devélanse las llamas y su origen
Que mueven a dudar de lo siguiente:
¿Quién es la negra viuda,
Qué cosa es el octópodo maligno?
O bien ¿qué representa?
¿Por qué nos causa duda?
¿Acaso no es Amor un don benigno?
Persisten tales cosas en la mente
Del hombre, la mujer despedazados
Por ojos postmodernos
De aquella que
Con nombre egocentrista:
Hedoné, lujuriosa, despectiva
Semejante a tarántula mortal
Que a veces con Aracne se fusiona
Y teje a modo tal
Que su red al cerebro le aprisiona
Pintándole un boceto
A fin de que descubra
Qué cosa es en verdad aquel insecto
De todas la verdades que elucubra
Un ente de mirada proyectiva.
Algunos concluyeron: es el miedo.
El miedo de donarse por entero
Otros firmemente: es el deseo
Las ganas de acostarse con un cuerpo,
Algunas sorprendidas,
Dijeron angustiadas:
Es la vil, dolorosa desventura
De ansiar vernos amadas
Por alguien rebosante de ternura
En vez de despreciadas
Volvernos por esquemas patriarcales
Más otros respondieron radicales:
Es lucha entre
Lo triste es que ninguna verdadera
Respuesta fue al misterio de la araña
Pues todas a la vez eran certeras
Y todas a la vez eran patraña,
Entonces el veneno del enigma
Surgido de la cueva
Clavóse fuertemente cual estigma
En cada vida muerta
Por sus recios colmillos destructores
Borrando los amores
De moscas, cucarachas, saltamontes,
Que en vano persiguieron las razones
De quién era
Perviven hoy en día tales dudas
Que pueden responderse
En miles teorías, estructuras
Y nunca conocerse
La causa que al Amor vuelve enredado,
Confuso, complicado,
Y pese a sus espinas tan querido;
Después de cavilar, haber vivido
Proponga cada quien según lo crea
El fin del acertijo
Que el verso nos recrea
Con sílabas metradas, ritmo fijo
Buscando con estampas,
Metáforas, leyendas
Plasmar una verdad jamás pensada
Dejando en el principio
La causa que ocultada
Por ansias de marchar tras el misterio
No fuera por insectos retomada
La cual aunque mostrada en el inicio
Estuvo entre los versos murmurando;
Descubran, pues, la causa del desquicio
De amar, en este verso reparando:
Del vientre de
Por Cupido hacia el tálamo secreto
En pos de hacer discreto
Su amor de
Surge arácnida red, inesperada
Figura a los mortales sorprendente.





































