
Orquídeas
Quizás su hermético misterio
nada más que un parpadeo
de invisibles alas cruzando
las dimensiones del agua,
quizás su silencioso color
sólo la súbita conversión
de precámbricas deposiciones
devolviendo a la tierra
su bella urdimbre de espectros.
Ella allí, magnífico cáliz
vertiendo su misterio azul
desde una pluvial vertiente
sacudida por mágicos dedos,
esbelta
doncella en flor
dormida
en su danza inmóvil.
A tus húmedos labios
una gota de la eternidad,
un secreto de milenios
herméticamente obscuro asomado,
exhibiendo su vegetal enigma.
Inconmovible flor del sueño,
de tu cáliz mínimo
un portentoso fluir de linfas
adormeciendo la atmósfera
de precámbricas emanaciones.
En tu invencible presencia
la tierra otra vez su esplendor
de salvaje intemperancia,
conmovedora en su monarquía.
Pero quizás tu hermético misterio
nada más que un parpadeo
de alas dormidas cruzando
las dimensiones del sueño.
Acto carnal
En el acto carnal,
criaturas sonámbulas
obscura cantidad
de eléctricas distancias
en ciega ansiedad
desatadas.
Un
tropel de pájaros
en
vuelo incendiario,
clavando sus dardos
de metal agrario
en el árido surco
depositario.
Tu destino un fruto
de obscuro destino
y anónimo rumbo,
entre los ciegos hijos
del animal recluso
en sí mismo.
Mañana atroz cereal
dispuesto en cruz,
en
el lecho cenagal
ebrio
de luz,
con su eléctrica carga
de plenitud.
Mañana ciego cereal
de índole imbácula
con su carga vital.
Criatura sonámbula
de obscura cantidad
monástica.
Maraña
Dos a la mediamañana
inclinados sobre el abismo,
con la conciencia alarmada
en
la intrincada maraña
de
los destinos.
Un sólo
paso en falso,
una palabra proscrita,
y rodarán nuestras vidas
al sumergido espanto
de la luz dormida.
Aquí tu cuerpo desnudo
atrapado en su maraña
de invisibles lianas
creciendo desde el humo
de la infancia.
Valor en la mala hora
de las persecusiones,
circuídos de antorchas,
y a ciegas por un bosque
de altas sombras.
Dos hacia la mediatarde
a orillas del abismo,
con su duro destino
de vástagos totales
interrumpidos.
Todavía tu resolución,
todavía un paso a tientas,
y la luz somnolienta
desde su vieja prisión
alas abiertas.
Todavía tu abrazo
de fuego en desmesura,
ardiendo en la espesura
de tu propio fárrago,
virgen desnuda.
Y por el mismo camino
de los viajeros ciegos,
una niña encendiendo
sus
símbolos dormidos
en
otro sueño.
Dos hacia la medianoche
al fondo del abismo,
con todos sus sentidos
lúcidos en el roce
de sus destinos.
Lilas
Antes que las lilas
sepulten su perfume
racimal,
antes que la intensidad
de sus pródigas ubres
se apague en el clímax
de su lácteo esplendor,
antes, Claire,
que sus secos pistilos
se adormezcan y duerman
su ávido sueño invernal
dispersos por la tierra,
antes que su color
de desnudas diademas
en el misterio matriz
de la primavera
palidezca,
antes que su hálito azul
se disuelva en la amplitud
del aire irrecuperable,
y pierda el polen púdico
su efímera doncellez,
antes, antes, amor,
que las lilas racimales
sepulten su perfume
de espesa intensidad,
y apaguen las ubres
su flujo de linfas
no terrenales,
antes, Claire, que sus alas
depongan su circuíto
dentro
del aire,
y
ya nada en la tierra
tenga sentido,
antes que se extravíen
nuevamente
en su propio perfume
las lilas racimales…
Ulises Varsovia
De: Cabalística (inédito)






































