Sergio Felipe Mattano (Buenos Aires,
1979) Profesor en Lengua y Literatura, miembro de la Asociación de Poetas
Petisos (agrupación artística de
tendencia neo-dadaísta) y editor de la revista digital de difusión poética Narciso. Actualmente, junto al contrabajista
Santiago Collino presentan un espectáculo musical/poético con el que han sido
invitados a distintos foros literarios de toda la Argentina. Sus
poemas han sido publicados por distintas revistas de su país y Latinoamérica.
Recientemente el Círculo de Poesía de México lo seleccionó en una Antología de
Poesía argentina actual (a cargo de la poetiza Y. Grecco).
En la web,
publica sus poemas en el blog http://mattano.blogspot.com/.
En papel, su tríptico Ella (Negar la luz/
Epílogos/ Fantasmas de) clandestinamente en 2005 y próximamente se
presentará su primer libro, Canope, del que se extraen los poemas a
continuación.
Asma.
Para ud es sencillo:
el aire ingresa y egresa de sus pulmones,
infla uno a uno sus alvéolos,
oxigena la sangre y así
sin que ud note el mínimo
acontecimiento.
Pero nosotros no:
nunca fue un acto reflejo,
duele cada centímetro cúbico de aire
y, por lo general, nunca alcanza.
Aprendimos a morir desde pequeños
entre vapores, ventolín y el infierno rudo
de los rezos del nebulizador.
Nosotros conocemos la muerte antes que a ud
se le muriera un abuelito, que en pack descanse,
arriando el ínfimo retoño de O2 hacia el pecho
entre chillidos de la carne que le niega el paso
meditando para vencer el nervio histérico de yacer
ahogados sin una mano que nos seque la febril testa.
Aprendimos a morir y en eso sacamos ventaja,
aunque los años de catecismo insistan
en igualarnos mortales.
Desmigarnos.
migar la noche
para que de mi mano comas
y confesarte al oído
un deseo
mientras se duerme la luz
migar el deseo
para que de mi árbol bebas
y contraer en la mano
un beso
mientras se desmaya la voz
migar la voz
para que de mi beso verdee
y cantarle al pájaro
a tempo
mientras nos envuelven
la noche, los brazos,
el deseo, las piernas,
la voz, los poemas
…
re-migar(me)
re-migar(te)
volver(nos) pan.
Antirrimbaud.
Callar en negro
cuando el habla es gris
no hay vocales de colores
una es azul (y no se nota)
Tonos de gris
a, gris
e,
gris
i,
gris
o,
gris
u,
gris
Pero
el
grito
es
rojo.
Insomne.
Volver a la noche
al dolor bebible
de la cicuta selénica
al raspaje álmico
protopoético.-
Retomar
la sílaba salvaje
tambor isotópico
cuórico verso
desgajado
del árbol de dios.-
Volver a la lengua sangrante
a los humores ácidos
por los corceles rojos
agónicos
rapados de seudoideas.-
Volver a la noche
para no dormir
/ensexados/
más que en
insomnes poemas.-
Manifiesto.
“los
poetas mienten demasiado”
F. Nietzche.
El que escribe es un ególatra
que sólo habla de su dolor
tal si fuera importante,
que juzga todo su derredor
como si su miseria
rigiera el mundo.
El que escribe es un lunático,
metafísico de mermeladas,
con agujeros en las medias.
Él cree, ciertamente, que es el único Mesías,
que su lumbre libera de la estupidez al vulgo.
El que escribe es un poeta.
Un patético, infame e imbécil
decidor de mierda.







































