LIMBO
En el limbo de la incertidumbre
alejado de ella
no sabiendo qué hacer
pensar
decir
como ante la ceniza de la casa
apretadas las mandíbulas
ir asimilando el golpe,
llorando, rabiando,
increpando
sin lágrimas...,
encajando el dolor visceral
que la reclama,
clavado el cerebro en el punto de partida
giro como un corcho alrededor de nada,
como en el ojo del huracán:
¿Qué pasará después?
¿Importa acaso?
Delante, al lado, atrás
el oscuro agujero sin fondo,
el tunel ineluctable (de las horas) que avanza
en su caída,
en medio
del estropicio de su risa, arrastrándome:
¡Sobreviviré!
¡Sobrevivieré!
¡Sobreviviré!
¡Sobreviviré!
-me hago el propósito-
Ya conozco este tránsito:
soy el sol abisal que sale al otro lado...,
-magnifico-
Denme un juego de cartas
y un libro en prosa,
y todo estará bien.
Walter Mondragón
Tuluá 2009






































