
BEGOÑA LEONARDO.
Y LA FIERA RECLAMA TU LATIDO
Grita
agárrate fuerte
cógete el pelo y tira.
Y si dudas, arráncate la piel,
Pero no digas que estás muerta..
Las canciones que te persiguen mienten,
las rancias plañideras mienten.
¡Mírame, despierta!
Y si dudas, escucha a tu corazón,
escucha el argumento de tu pecho,
el potente quejido de tu estómago.
Si tienes hambre y sed
no estás muerta.
Si en la lengua tienes palabras peregrinas,
no estás muerta.
Abraza lo que tienes delante
la oportunidad de matar lo que duele
de aniquilar lo que te aplasta...
¡Levántate!
El día que llega revienta
deslumbra, enajena.
¡Levántate!
Eres valiente, eres mujer.
Y la fiera reclama tu latido
el pulso que desafíe a la tristeza.
Sal a su encuentro
corre, galopa, trepa.
¡Grita!
¡No estás muerta!
¡DISIMULA!
El pan estaba duro
la mesa sin poner
las cortinas espesas
el aire descompuesto
el amor cortante y frío,
próspero el viento endiablado.
Si se mete el invierno
no me pidas besos
te daré alquitrán,
no me pidas lágrimas
te daré islas de sal.
Si se mete el hambre
no me pidas caricias
te daré hiel.
No compro consejos
porque dan pena y amargan la boca.
El pan duro
el pensamiento rancio
el vino agrio
la luz mortecina, agónica.
Baja la persiana, por favor.
Que no vean mis ruinas...
¡Disimula!
Tengo más que miedo, pavor
tengo más que angustia, zozobra.
El día estaba lento
el polvo estaba líquido
la palabra gaseosa
el espíritu enfermo
mohoso el razonamiento
la conciencia cenicienta.
Tengo vergüenza.
No abras la puerta,
entrará la vida y verán mis ruinas.
Mayor información de la autora en: http://aquinohaycerraduras.






































