
UTOPÍA-ANTIUTOPÍA-DISTOPIA
La novela utópica como tal género, tiene poca repercusión en España
pero sí se desarrolla con gran fuerza en el continente europeo y
fundamentalmente en el Reino Unido donde encontramos su exponente más temprano
en Thomas More, quien, con su novela Utopia (1516), dio nombre al género
del que vamos a tratar en este tema. Pero ésta no fue la primera novela utópica
que se escribió sino que tiene antecedentes muy anteriores como
La forma en la que se expresan las ideas utópicas no la podemos
incluir dentro de un género específico pues el vehículo de expresión de dichas
ideas puede ser muy variado. Pero, por
encima de las formas literarias elegidas por el autor, lo fundamental es
aclarar que el fin último de las utopías es su afán reformista, en una palabra,
se trata de una literatura didáctica. No es relevante, por tanto, hablar de
Novela Utópica, de Tratado Utópico o de Drama Utópico;
en este caso, el mensaje está supeditado a la forma y es más importante que
aquélla. Si bien es cierto que las ideas utópicas pueden ser expresadas
en cualquier género literario, también tendremos que decir que el autor ha de
elegir la que más le convenga y parece meridianamente claro que el medio más
apropiado para expresar ciertos planteamientos e ideas de una forma reflexiva
es la prosa. En ella no se tienen limitaciones de rima y métrica que podrían
llevar al autor a imprecisiones por ceñirse, por ejemplo, a las formas de la
poética.
Admitido esto, ¿cuál es el medio más apropiado dentro de la prosa para
expresar esas ideas? Una posible forma de hacerlo sería el ensayo, en el que se
propondrían los pasos necesarios para alcanzar esa utopía utilizando mecanismos
de demostración argumental basado en sólidas reflexiones. Pero en general los
autores han elegido la novela como el vehículo más apropiado ya que en la
materialización literaria de una utopía hay que tener en cuenta también que la
obra sea atractiva al lector, y de ahí que se deba hacer al gusto literario de
la época. El hecho de que la mayoría de las utopías del siglo XIX en Inglaterra
estén encuadradas dentro del género de la novela se debe a que el autor tiene
que someterse al gusto de sus potenciales lectores. En cualquier caso, no es
tan importante la forma literaria como el propósito reformista. Siguiendo la
opinión de muchos críticos podríamos encuadrar las utopías en tres grupos
diferentes:
·
Utopía/Eutopía: aquélla que nos propone un modelo de sociedad aparentemente
realizable y que se basa en el deseo humano de perfección material y
espiritual. Las utopías, no obstante, deben ser inalcanzables y lo
verdaderamente utópico es solamente el deseo de ponerlas en práctica. La utopía
debe proponer un modelo a seguir en ese proceso de perfeccionamiento. La utopía
propiamente dicha no es realizable. El término significa “en ninguna parte”. La
eutopía, no obstante, es un modelo a seguir y significa “el mejor de los
lugares”. Se propone como modelo una sociedad ideal con módulos de convivencia
aparentemente realizables. Se le pretende dar una cierta apariencia de
verosimilitud y en la obra habrá de aparecer un gran número de personajes
comunes y reconocibles para que esa realidad parezca factible.
·
Anti-Utopía: aquélla que tiene como principio exhortarnos a reformar nuestro
presente mostrándonos el anti-modelo social al que llevaría la exacerbación de
nuestras cualidades negativas. E1 autor no anima a los lectores a que adopten
el tipo de vida que muestra la anti-utopía, sino que lo pone como ejemplo de la
no realización de ese tipo de vida en sociedad. También se la ha denominado
utopía negativa.
·
Distopía: Se trata de un término recientemente acuñado sobre el que la crítica
no acaba de ponerse de acuerdo. La mayor parte, no obstante, entiende que
podría significar la superación del modelo. En realidad, se trataría de una
utopía/anti-utopía que ha sido ya superada por la realidad. Brave New World,
por ejemplo, podría entenderse como una anti-utopía y una distopía a la vez ya
que se repiten situaciones o planteamientos (la manipulación genética, la
utilización de drogas, la programación del individuo, la deshumanización del
sistema, etc.) que han sido superados ya con creces por nuestra realidad
moderna.
Existe, no obstante, otro tipo de utopía que se
podría denominar Utopía de Viajes. En estos tratados, el viajero utópico
recorre distintos mundos fantásticos y va comentando lo que ve o ha visto a
través de ellos, y el conjunto de sus opiniones, aplicadas a1 mundo de la
realidad, nos permite conocer la postura personal del autor.
De cada uno de estos grupos en los que hemos dividido el género
utópico, podemos elegir una obra que los represente y, basándonos en ella,
estudiar qué caracteriza a cada uno de ellos. En lo que se refiere a
Utopía/Eutopía, la obra más importante es Utopia de Thomas More. Para
ilustrar las anti-utopías o las distopías, nos pueden servir dos obras que
siguen esta forma de expresar las ideas del autor: Brave New World de
Aldous Huxley y Nineteen Eighty-Four de George Orwell. Por último,
respecto a
1.
Con esta obra, Thomas More dio a conocer a1 mundo su pensamiento sobre
lo que debería ser una sociedad y cómo debería regirse. En la introducción a
la obra se ve muy claramente que More no quiso librarse de las influencias del momento
que le tocó vivir. De ahí la misión de su Utopia: atacar la injusticia
social del momento. Obviamente, la obra trata una serie de temas que hacen
referencia a Inglaterra, tales como el que se cercasen los campos para que las
ovejas pudiesen pastar en unos terrenos que antes pertenecían a los campesinos;
lo que, según More, obliga a éstos a convertirse en bandoleros. More crea un
estado imaginario en una isla fantástica llamada Utopía y lo contrapone a todas
las injusticias sociales que ve en su tiempo. En Utopía el régimen social y
económico se basa en la obligatoriedad del trabajo, pero con una jornada
laboral de seis horas, con el fin de que al obrero le quede tiempo para
cultivar su intelecto. El hecho de que
En la obra, se insiste en que se suprime la propiedad privada al
estilo platónico, que se abole el dinero y que la riqueza de la comunidad se
basa en el intercambio de mercancías. Partiendo de aquí, podemos decir que la
sociedad creada por More es una sociedad de inspiración comunista que pone
todos los bienes en común, pero, dado que hoy en día comunismo se identifica
con marxismo, tendremos que decir que la sociedad creada por More no es en
absoluto marxista pues el marxismo antepone la obligación de universalizar sus
postulados y no llegar a la perfección hasta que todo el mundo sea marxista.
Por eso, en su filosofía existe un principio de lucha que es inherente al
sistema. Mientras que en Utopía esta lucha social proselitista no existe.
More en su obra justifica la esclavitud y el comercio de esclavos pero
deja intacta la institución familiar y la religión Católica. Asimismo, acepta
otras tendencias religiosas excepto el ateísmo y el materialismo. More intenta
conciliar los preceptos de la caridad cristiana con un epicureismo moderado. En
lo político, la sociedad estará gobernada por una especie de federación
democrática que, a su vez, está gobernada por un príncipe que es el fundador y
el legislador del Estado. Las leyes son escasas pero muy claras, y con esto
intenta criticar la legislación inglesa llena de abusos, corrupción y malversaciones.
En cuanto a su actitud ante la guerra, tenemos que decir que, en esa sociedad
utópica, no disponen de ejército propio sino que alquilan mercenarios a los que
pagan y ponen en los sitios más peligrosos. Según los planteamientos que allí
encontramos, en la guerra no hay leyes y cada cual puede hacer lo que mejor le
parezca para ganarla, incluso contratar asesinos para que maten a los altos
cargos enemigos, justificando esta acción con una reflexión maquiavélica: el
sacrificio de unos pocos puede ahorrar la vida a muchas otras víctimas.
Esta obra, que tanto éxito cosechó en su tiempo y que sigue teniéndolo
hoy en día, mezcla conceptos clásicos y tradicionales con elementos innatos en
el temperamento inglés y con ideas avanzadas para su tiempo. Representa la
mentalidad del Renacimiento Inglés antes de
2.
Por otra parte, parece que en Huxley se trasluce una cierto pesimismo,
no porque estemos abocados a sufrir esa Era Ford que él describe en su
libro, sino porque el hombre, al abusar de la técnica y el progreso, puede
llegar a una deshumanización similar a la que se expone en e1 libro. Pero
Huxley no pierde la esperanza de que la humanidad llegue a
ser consciente de ese peligro e intente una reforma. Precisamente por esto escribe su obra y llega, en ocasiones, a ser cruel y a mostrarnos un peligro inminente que,
según parece, es el mejor revulsivo para que cambiemos e intentemos
reformar nuestra sociedad con el fin de evitar los abusos descritos en el libro. Le preocupa la pérdida de valores tales como la
familia, la religión y la tradición cultural. Con su crítica, busca llamar la
atención sobre la deshumanización de nuestros valores y la pérdida de
estabilidad social. Aunque, en ciertos temas, muestra una cierta ambigüedad, no
obstante, su crítica suele ser clara y
de una extrema dureza.
En cuanto a la organización social de la comunidad que nos presenta, tendríamos
que decir que los habitantes de
Nineteen Eighty Four representa otra
forma de entender
3. EL VIAJE UTÓPICO
Como ya hemos dicho, dentro del concepto de Utopía, podríamos incluir
algunos libros de viajes que reúnen características especiales como la búsqueda
del hombre utópico, la definición del hombre perfecto. Tenemos un ejemplo muy
claro en Gulliver’s Travels de Jonathan Swift. Parece obvio que la intención
primaria del libro es la de reformar la sociedad de aquel momento con críticas
duras a los esquemas sociales y con un propósito reformista. El lector a veces
se muestra desconcertado, no sabe cuándo está realmente alabando alguna
cualidad humana o si la menciona con afán crítico y a la vez didáctico. A veces
parece que la intención del autor es excesivamente didáctica ya que duda, con
frecuencia, de que el hombre tenga un grado suficiente de inteligencia para que
pueda ver con nitidez lo que realmente es. A pesar de ese propósito
instructivo, el final del libro podría resultar equívoco, quedan en el aire
ciertas incertidumbres.
De las utopías que aquí hemos tratado no se puede sacar una conclusión
generalizada que abarque todo el género, pero sí podemos sacar algunas
conclusiones parciales. La lectura de libros
utópicos no debe crear en los posibles lectores un imperioso anhelo de
realización inmediata sin haber antes profundizado en la problemática y saber
si son o no realizables en ese momento; sí debe, sin embargo, forzar a esos
lectores a una tranquila y reposada reflexión. No olvidemos que el autor de
libros utópicos es ante todo un escritor realista, el cual conoce íntimamente
el mundo en el que vive y desea reformarlo concienciando a sus lectores.
4. ALDOUS HUXLEY (1894-1963).
Aldous Leonard Huxley
nace en Godalming (Surrey) y se educa en el seno de una familia de clase
media-alta en la que existe un gran interés tanto por la literatura como por
las ciencias, disciplinas por las que el autor sentirá una gran pasión. Su
abuelo T. H. Huxley había sido un prestigioso biólogo, paleontólogo y etnólogo
y un ferviente defensor de las teorías darwinianas. Su padre, Leonard Huxley,
había destacado como un respetado hombre de letras y su hermano, Sir Julian
Huxley, se distinguió como un reputado biólogo, filósofo y autor de numerosos
estudios sobre el conductismo y las teorías de la evolución. En 1908 ingresa en
Eton y después en
Aldous Huxley
se distinguió por una inteligencia muy sutil y por cultivar un estilo elegante
e ingenioso, aunque su obra está impregnada del pesimismo típico del agnóstico
pero sin arrinconar la esperanza. Idealizó el arte y trató, desde su realidad
utópica, de reformar el mundo. La tierra y el aire, la vida misma tienen para
Huxley connotaciones más bien pesimistas.
En su acercamiento a la ciencia y al progreso
va buscando una fundamentación para su esperanza y llega a descubrir
que, en el mejor de los casos, son un mal
menor en la historia del ser humano. Muchos críticos han llegado a la
conclusión errónea de que Huxley reverenciaba la ciencia como si de un ídolo se
tratara. Nada más lejos de la realidad: sus conocimientos al respecto le
permitían opinar con conocimiento de causa y desconfiar de ciertos
descubrimientos que consideraba peligrosos. En su intento de posibilitar un mundo mejor admitía la posibilidad
de ingestión de drogas pero siempre que no eliminaran la capacidad de
elegir del ser humano: su propósito era adormecer el dolor y generar estados de
euforia en momentos de depresión. Sus planteamientos pesimistas estaban
precisamente basados en sus conocimientos científicos y sociológicos.
Probablemente de aquí le venga su interés por el misticismo y la parapsicología. Sin embargo, aunque algunos críticos le atribuyen
un pesimismo misántropo, esto queda desmentido con sus obras que suelen
estar abiertas a la esperanza en el ser humano. Tampoco podemos olvidar que su
período de mayor creatividad coincide con la época de entreguerras y que en
Europa eran tiempos de cambios profundos y apuestas ideológicas muy
arriesgadas. Los valores victorianos que tanta seguridad habían proporcionado
al hombre de su tiempo entran en crisis y se produce una pérdida de ideales que
conlleva una crítica dura a la moral establecida, a la tradición y a los
valores religiosos. Los avances científicos se convierten así en el referente
más admirado discurriendo en paralelo al avance del agnosticismo en materia
religiosa.
4.1
Su obra literaria
Huxley es un autor que supo
aunar la especulación científica y filosófica con la literatura, y la reflexión
profunda con la fantasía. Se le
considera como un punto de referencia necesario para las generaciones de los
’20 y los ’30. Es un escritor hondamente preocupado por conceptos como la manipulación del concepto de tiempo, la
violencia en nuestra convivencia, la falta de esperanza o la dura lección que
la ciencia nos da día a día sobre lo que somos y a lo que aspiramos. A lo largo
de su obra, observamos una preocupación omnipresente: todos nosotros, cultos,
inteligentes, ingenuos o ignorantes estamos
atrapados en un mundo de horror, injusticia y brutalidad. En algunas de
sus obras, el sentimiento de impotencia y violencia
se repite como una constante obsesiva. Sus libros, más que trabajos
creativos suelen aparecer como una serie de
reflexiones escenificadas y pensadas para ilustrar una tesis. Son algo
así como estructuras escénicas donde los personajes se nos antojan como
portavoces de las ideas del autor.
Comenzó su carrera literaria escribiendo poemas pero pronto se dio
cuenta de que el género que se prestaba mejor a su propósito era la novela. Se
distinguió, no obstante como novelista, ensayista, crítico y poeta. Algunos
de sus poemas se publican en la antología Wheels de las hermanas
Sitwell. Allí se nos muestra ya como un hombre inteligente, audaz, cínico y con
una gran capacidad para aunar las artes y las ciencias. Aunque se le conoce más
que nada por el éxito de Brave New World, fue un autor muy prolífico que
publicó casi 50 títulos. Ya en los años ‘20, Aldous Huxley se convirtió en un defensor convencido de
ciertas ideas de signo anarquista, lo que le acarrearía críticas de todo tipo
pero, a la vez, le prepararía el camino para elaborar profundas reflexiones
sobre el tema. Sus valores estéticos se
mantuvieron con absoluta rigurosidad en sus ensayos, donde sus
conocimientos esotéricos y su concepción de la vida quedan de manifiesto. Entre
sus ensayos más importantes podríamos destacar los siguientes: On the Margin (1923), Proper Studies (1927), Ends and Means (1937) Collected Essays (1960), Literature and Science
(1960) y Grey Eminence (1941).
A pesar de su brillantez como
ensayista, su fuerte fue la novela y la utiliza como un magnífico instrumento
para exponer sus ideas, un vehículo donde argumentar sus posiciones doctrinales
y sus reflexiones filosóficas. Él mismo reconocía que no era un buen novelista
pero sus obras tuvieron un éxito considerable teniendo en cuenta la masiva
producción literaria de
Brave
New World (1932) es su obra más conocida y sin duda
alguna la que más impacto ha causado entre el mundo de la crítica. Se convirtió muy pronto en un
clásico del género de la ciencia-ficción ofreciendo una visión deshumanizada y
utópica del futuro de nuestras sociedades modernas. Cierra
de forma gloriosa esta primera etapa de la producción del autor. En lo que a
definición se refiere habría que considerarla como una anti-utopía, ya que su
objetivo primordial es exhortar al lector a reformar el presente utilizando un
modelo social a rechazar. Cumple satisfactoriamente su objetivo ofreciéndonos
una visión del mundo futuro que el lector no puede aceptar, obligándole a
plantearse un cambio en el presente y a luchar para que ese cambio se produzca.
De una lectura atenta, se desprende una crítica dura a una realidad poco
probable pero enmarcada en un futuro posible. Posee una doble dimensión de
atemporalidad y de universalidad ya que, por un lado, carece de referencia
histórica y, por otro, lo que allí se
plantea afecta a todo hombre que viva en cualquier tipo de sociedad. Como en
cualquier anti-utopía hay un deseo latente de igualdad teórica pero en realidad
hay opresores y oprimidos. Asimismo, se desprende otra característica típica de
este tipo de escritos: se parte del supuesto de que el hombre vive con la
esperanza de cambiar el mundo que le ha tocado vivir.
Además de una anti-utopía, la obra puede ser calificada también como
una distopía ya que, como hemos apuntado anteriormente, varios de los
planteamientos críticos allí expuestos han sido ampliamente superados por
nuestra realidad presente. Localizada en el año 623 DF (Después de Ford) y
dentro de una sociedad capitalista, está ambientada espacialmemte en un Londres
utópico, gigantesco y descrito con atrevidas
líneas futuristas. La obra está concebida como una sátira contra un mundo
excesivamente mecanizado, deshumanizado, en el que viven hombres deslumbrados
por la ciencia que, desgraciadamente, caminan hacia su propia destrucción. Se
trata de un panorama desolador, donde el arte y la literatura no tienen cabida.
El consumo, la producción y el materialismo lo significan todo en esa era Ford.
Tampoco quedan muchos resquicios para el desarrollo del individuo: los seres
humanos que pueblan ese mundo son felices porque están programados para serlo.
No padecen sufrimientos físicos pero tampoco
disfrutan de libertad individual o de iniciativa
personal. La sociedad está dividida en Alphas, Betas, Gammas, Deltas y Epsilons en orden decreciente de capacidad intelectual. En contraposición, se nos presenta a los salvajes que viven fuera
de ese marco social, sufren de enfermedades y sienten el dolor pero, a cambio,
se les respeta su forma de ser y disfrutan de libertad personal. A pesar de ser una sociedad de signo económico capitalista,
en la obra percibimos influencias claras de las teorías marxistas.
Paradójicamente se produce para comerciar pero se tiende al máximo a
reproducir un modelo de igualdad social. Asimismo, habría que destacar una fuerte influencia de Julian Huxley, su hermano,
que, como ya hemos mencionado era un reputado biólogo de la época. Algunos de
los presupuestos biológicos que defiende en sus obras, tienen su inspiración en
las confidencias de su hermano: aspectos como la fecundación y la reproducción
fuera del vientre materno, la supresión del dolor, la utilización del soma
o la adaptación del individuo al estrato social para el que ha sido programado
según su fuerza e inteligencia demuestran influencias claras de los
experimentos biológicos que en aquel momento se estaban llevando a cabo.
Asimismo, encontramos reflejos claros de las teorías de Pavlov sobre los reflejos condicionados a
la producción de hechos y estados de conciencia. De las estrategias de
producción de Ford en Detroit podemos rastrear la reglamentación meticulosa y
la idea de la producción en cadena.
En resumen, se trata de una obra que advierte de los serios peligros
de un consumismo sin freno, de la deshumanización ante el abandono del arte y
la literatura y, sobre todo, de los riesgos a los que la humanidad se expone
por un malentendido uso de los descubrimientos científicos. No cabe duda de que
Huxley fue endulzando sus posicionamientos críticos con el tiempo pero siempre
recordándonos que debíamos reformar lo que tenemos y estar muy pendientes de lo
que nos puede deparar el futuro.
Desde un punto de vista formal, la novela
comienza de una forma brillante, introduciendo al lector desde los
inicios en ese mundo que se nos propone como anti-modelo. Desde los primeros
capítulos, el autor hace que las opiniones de distintos personajes se
complementen para darnos una visión global de una sociedad distinta. La novela
está escrita en tercera persona lo que resta
efectividad a los planteamientos ya que el fin reformista es expresado
por personajes condicionados por su
medio vital. Huxley daba más importancia a exponer sus ideas que a dar
consistencia literaria a su obra de ficción y ello provoca cierto confusionismo
ya que varios personajes abandonan sus rasgos caracterológicos para exponer exclusivamente las ideas del
autor. Bernard Marx, Mustapha y el Salvaje son los personajes que resultan más
obvios a la hora de exponer la forma de pensar del autor, pero no resulta fácil
definir a uno solo como su portavoz. De la mano de B. Marx y Lenina Crowne se
nos llevará al mundo de los “salvajes” donde conoceremos a Linda y a su hijo,
John, que ha nacido ya en la reserva. Cuando ambos regresan al mundo del que
Linda procede el choque entre el supuesto “mundo civilizado” y el “mundo
salvaje” se nos mostrará en toda su crudeza y Huxley consigue lo que pretende:
ofrecer al lector una imagen muy plástica de los peligros que nos acechan si
nos dejamos engañar por un malentendido progreso. Desde una perspectiva formal la obra se nos
antoja con muchos fallos. No es una obra pesimista, más bien marca un camino
inequívoco para que, desde la esperanza, se nos advierta de que el sendero de la técnica y la ciencia está repleto de
riesgos y que hay que saber elegir para evitar la deshumanización.
Entre los títulos más conocidos de su segunda etapa tendríamos que
destacar: Eyeless in Gaza (1936),
donde afloran sus fantasías y las reviste de un realismo peculiar al
pintar las costumbres y los afanes de las sociedades modernas con crudeza y sin
disimular su intención moralizadora. En este caso, atisbamos una cierta
esperanza al asistir a la conversión del protagonista al pacifismo y al explorar
de forma positiva su interés por la filosofía hindú y el misticismo. En Juvencia
(1937) logra combinar de forma muy
sugerente la sátira científica con la reflexión moral. Un millonario yanqui, que, ya en el siglo XVIII, ha
redescubierto un remedio contra la vejez y
logra prolongar su vida pero a costa de una preocupante degradación personal. Ape
and Essence (1949) nos describe el
aspecto en el que queda el estado de California tras una guerra nuclear, que
prácticamente lo destruye todo excepto los tabúes. En Island (1962), su
última obra, trata de mostrarnos una Utopía genuinamente concebida donde “la
buena vida” existe realmente, pero con un período de caducidad a corto plazo.
En este obra, el autor consigue ofrecer una imagen armónica sobre la convivencia
de las culturas de oriente y occidente. Localizada en Pala, una isla del
sureste asiático, ilustra con cierta convicción una forma muy personal de
armonizar la razón científica con el sentimiento religioso. Habría que destacar también:
After Many a Summer (1939), Time Must Have a Stop
(1941), The Doors of Perception donde nos relata sus experiencias con la
mescalina, una droga alucinógena, The Devils of Loudun (1952) y The
Genius and The Goddess (1958).
5. GEORGE ORWELL (1903-1950).
Nace en (Motihari, Bengala)
India y se le pone el nombre de Eric Arthur Blair. Cuando tiene cuatro años su
familia regresa a Inglaterra y a los 14, gracias a una beca, es admitido en
Eton. Su familia pertenecía a esa “landless gentry” con más pretensiones que
posibilidades de prosperar. En una escuela donde la mayor parte de los alumnos
era de extracción aristocrática y de familias pudientes, Orwell se distinguió
por ser un niño pobre pero dotado de una gran inteligencia. Uno de sus
profesores fue precisamente Aldous Huxley. Según él mismo nos cuenta, sus
experiencias en la escuela le marcaron como un niño excéntrico y sus años allí
(1917-1921) estuvieron llenos de penalidades. En 1922, en vez de aceptar una
beca para ir a la universidad, decide seguir la tradición familiar y entra a
formar parte de la policía imperial británica con destino en Birmania. En 1927,
abandona el cuerpo al darse cuenta de que no quiere servir como brazo represor
del fuerte en contra del débil. Llegó a sentirse verdaderamente avergonzado de
los métodos represores utilizados por las autoridades británicas en las
colonias. Sin oficio fijo y sin muchos ahorros, pasa unos años sobreviviendo en
París y Londres. Su sentimiento de culpabilidad le impulsan a mezclarse con los
pobres y los desheredados de la gran urbe. Trabajó de friegaplatos y llegó
incluso a compartir alojamiento con los pordioseros. En 1930, escribe su
primera obra, en tono autobiográfico y fruto de estas duras experiencias, Down
and Out in Paris and London. Ya lo firma con el pseudónimo que utilizará
siempre y que toma en parte del río Orwell en East Anglia. Muy pocos, excepto
sus familiares y allegados sabían su nombre de pila. Con el cambio de nombre,
Orwell quiso testimoniar el cambio profundo que sufre su vida al renunciar a
ser un defensor del “establishment” británico para convertirse en un rebelde
que lo criticaría con dureza. Pero nuestro autor no es un presuntuoso y predica
con el ejemplo. Políticamente
comprometido con el credo izquierdista consigue ofrecernos en varias de sus obras
un brillante y apasionado retrato tanto de su vida como de su época. En 1937, viene a España a luchar junto a las Brigadas Internacionales
y se le destina al frente de Aragón dentro de las milicias del POUM. Sus
experiencias en España le reportarán desengaños varios sobre la aplicación de
las teorías marxistas a la vida real y le servirán de inspiración para su
conocido libro Homage to Catalonia (1938). Herido en el frente, regresa
a Inglaterra y en 1938 contrae tuberculosis. En 1941, comienza a trabajar para
5.1
Su obra literaria.
Sus experiencias personales en
Casi todas las obras que escribe en la década
de los ’30 se basan en hechos vividos y experimentados por él. De ahí que se
entiendan más como hechos reales que como productos de la imaginación. Ya hemos
apuntado que, en su primera obra, Down and Out in Paris and London
(1930), relata experiencias de primera mano vividas por él en
condiciones similares a las de sus personajes y que describe, de una forma muy
plástica, las
sórdidas condiciones de vida de las gentes sin hogar.
Juntamente con The Road to Wigan Pier (1937) simbolizan reflexiones con
gran carga ideológica y escritas en un tono ensayístico y periodístico. Esta última constituye una
crónica desgarradora sobre la vida en las minas del norte de Inglaterra. Con los títulos Burmese Days (1934), A Clergyman´s Daughter
(1935) y Keep the Aspidistra Flying (1936) se va bregando y cogiendo
experiencia pero aún no se le puede considerar un verdadero novelista. Son
obras de transición, con serias carencias formales y que responden más a
reportajes de tipo crítico o ensayo político que a verdaderas obras literarias.
En todas ellas se produce una mezcla de ficción, autobiografía y ensayo
sociológico salpicada sólo en ocasiones de alguna tentativa experimental. En Homage
to Catalonia (1938) sigue utilizando aspectos autobiográficos pero, en este
caso, ya sabe hacerlos trascender desde el plano personal al político. Se trata
de una excelente reflexión sobre sus experiencias como miliciano en la guerra
civil española y consigue elaborar uno de los documentos más conmovedores sobre nuestra
guerra responsabilizando a los comunistas del PCE y a
Poco después, en 1939, Orwell publica Coming
up for Air. Se trata de una novela donde el autor parece lamentar en tono
elegíaco la pérdida de una cultura que muere en detrimento de otra que nace,
más tecnificada y deshumanizada. George Bowling regresa a la aldea donde nació
esperando volver al mundo idílico de su niñez y adolescencia y encuentra un
mundo (su mundo) y un paisaje completamente arruinado por la industrialización.
Pero no sólo ha desaparecido el mundo tradicional e idílico de
Cuando la guerra llega, a Orwell se le
rechaza para ir al combate, a pesar de la experiencia ganada en los frentes de
España. Tiene que contentarse con intervenir como periodista tanto en
Tras varios intentos buscando editorial para
su nueva obra por fin consigue publicarla en 1945. Será la obra que le
convierta en un autor famoso y le reporte beneficios suficientes como para
vivir dignamente. Animal Farm no es sólo un libro para niños ni siquiera
una simple fábula con pretensiones de revelar y moralizar. Es algo más: un
libro ya clásico que encierra claves muy útiles para una interpretación
histórica y social de
En 1949, Orwell publica su último libro, Nineteen
Eighty-Four. Se trata de su trabajo más complejo, mejor escrito y con una
gran carga de experimentación dentro del género utópico. El libro consta de
tres partes y tiene lugar en un futuro imaginario en el que tres estados
totalitarios, Oceanía, Eurasia y Eastasia se encuentran en guerra permanente.
La amenaza potencial entre cualquiera de ellos permite a las autoridades
mantener una psicosis colectiva y un poder absoluto sobre los “proles” (“The
proles are not human beings”) que los embrutece impidiéndoles el más mínimo
resquicio de libertad. El Gran Hermano (“Big Brother”), el líder incuestionable
del partido, lo ve y lo controla todo. Winston Smith, el protagonista junto a
su compañera Julia, intenta burlar esa vigilancia y salirse de la férrea
disciplina y las severas privaciones que les han convertido en verdaderos
autómatas. Winston busca la verdad y la justicia, conceptos que el partido
distorsiona continuamente re-escribiendo la historia según conviene a sus
propósitos. Desafía las normas de convivencia manteniendo un diario, teniendo
relaciones sexuales ilícitas con Julia y tratando de vivir con una cierta
decencia adoptando una postura crítica en contra del régimen. Una vez
descubierto, es encarcelado, torturado (“the object of torture is torture”) y
sometido a un proceso de re-educación que le deja desarmado y físicamente
disminuido. Además, le degrada espiritualmente desterrando de su mente los recursos que necesita para poder
seguir viviendo en libertad (“freedom is slavery”). Los métodos policiales son
tan eficaces que logran vencer la resistencia de Winston y nos revelan la crueldad
de las técnicas del lavado de cerebro y la lógica deshonesta de un poder
corrupto. El culto a la ortodoxia (“orthodoxy means not thinking –not needing
to think”) y a la doctrina del poder por el poder (“power is not a means, it is
an end... the object of power is power”) degenera en sadismo y erradica
cualquier asomo de virtud, ejerciendo sobre sus víctimas la manipulación mas
descarada. El fracaso del protagonista en su intento de escapar a un sistema
totalitario, injusto y deshumanizante nos lleva a pensar que el mensaje de
Orwell es desesperanzado. La obra termina con una
tremenda sensación de derrota y desazón: “But it was all right, everything was
all right, the struggle was finished. He had won the victory over himself. He
loved Big Brother”.
Cuando escribe este libro, Orwell es ya una
persona resentida, desilusionada y enferma de tuberculosis. Ha vivido el
desengaño de la guerra civil española y la terrible tragedia de la segunda
guerra mundial. Entiende que la clase proletaria es la única portadora de
valores como la justicia, la decencia, la prudencia y la solidaridad pero no
encuentra fórmulas políticas que sostengan esas virtudes una vez que ésta
detenta el poder. Como ya hemos dicho se trata de un anti-modelo. Ha renunciado
a encontrar el camino mostrándonos el modelo y se ha limitado a enumerar las
trampas en las que nuestras sociedades modernas no deben caer. Se trata de una
denuncia seria y profunda tanto a nivel político como ideológico, de un ataque
sólidamente fundamentado contra las perversiones de los centralismos y
totalitarismos que no tienen en cuenta la característica esencial del ser
humano: la debilidad del hombre por la libertad, aunque ello le suponga
fracasos, desengaños, pobreza, desgracia o, incluso, la muerte. La capacidad de
equivocarse, incluso si ello degenera en tragedia, es una de las
características más bellas del ser humano y cualquier sistema de convivencia
habrá de contemplarla necesariamente.
BIBLIOGRAFIA
(Los títulos precedidos de
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