
DE BAILES Y DE SOMBRAS
Poemas escritos en Nueva York.
DE DERECHA A IZQUIERDA
mi infancia es sólo un tiempo de abuela madre y tía
y casa con balcones ventanitas moradas
un gato cuatro hermanos para pelear jugando
dos árboles y un cerro atalaya y frontera
de un mundo de historietas papanoeles
dientes para el ratón
mi infancia es de mi padre
-overol permanente recias manos-
son tornillos y tuercas volando a mis espaldas
gritos de rutina entre olores de bizcochos ajenos
son domingos en misa y una escuelita limpia
y miedo en las orejas la pelvis los orines
mi juventud son años de caminar en Lima
de noches sanmarquinas entre Sendero
Marx y teología dos perros cuatro curas
momentos de taberna amores de café
cómo
pasa
la
vida
viene en toda su muerte
conocida querida luminosa
mi Cecibel de mar de cielo y luna
bailando en la tarima de mis sueños
!cómo pasa la vida!
!cuántas muertes nos deja!
hoy camino por el bajo Manhattan
la sangre de mi sangre y mis recuerdos
sube y baja su inocencia infantil
sus sueños sus anhelos en otro árbol limeño
uno siempre está yendo nunca se va del todo
algo queda aferrado a la tierra
de los primeros árboles de la primera escuela
de la novia y los perros del hijo
Verbo Carne y Ausencia
lejanos los latidos de la sangre
las voces infantiles las mañanas
uno siempre está yendo
uno siempre se queda
MEDIANOCHE
agoniza el sábado
expira
nace llorando nieve un domingo bebé
lo acaricia lo arrulla
con su canción de cuna el viento neoyorquino
la madrugada en paz
el Hudson que se cubre de luz
de luna nueva
voces prisioneras allá en los laberintos
hay un tren que demora
como siempre
se alínean los planetas debajo
de estos pasos redondos sobre la treinta y tres
un espejo refleja mi cara de otros días
cuando todo era fácil
"Giro" mi gallo blanco hastiado de maíz
y "mamá campanita"
recordándome turnos de tareas y juegos
y este tren
(dos tímidas ardillas en lo oscuro)
la vida es como un tren
subimos y bajamos caminos
espirales de tiempo
algo nuestro se queda entre estaciones
algo marcha
esntre esperanzas y soledades nuevas
y este tren
que
no
llega
vuelve el segundo de las bendiciones
duerme mi ángel de la guarda
en el monte de la piedad de este minuto eterno
hay un rumor de mar
y el eco de unos pasos corriendo en la memoria
y este tren
a lo leee jjooosss
sobran manos al viento sobran duendes y tréboles
sobran sombras
hoy es un día de aguaceros de fe en vasos rotos
es un hoy de nostalgias que bailan
de cuervos en el alma
ENTRE LUNAS
dan las doce
es domingo como aquel otro en Lima
debajo de mi cama rostros ya sin nombres
pieles que fui mudando
los minutos que faltan se aproximan
madre decía siempre: "vendrán días"
madre y sus desayunos
llueve sobre New York
llovía entonces un temporal de soledades
tu te nos extraviaste a la hora nona
tu voz quedó en el viento
tus cuentos inconclusos de lobos y gaviotas
de monjes y demonios
te estás perdiendo
los aguaceros que tanto te gustaban
los naranjos en flor las azucenas
y el azul de la tarde
ya vuelvo dijiste y aún no llegas ya sé
son los abismos
madre
si supieras lo que uno tarda en recorrer el mundo
entre los años-niños y los de ahora
los cuervos en Manhattan como tus tordos danzan
la misma luna en Lima
igual a cuando en tu regazo cobijaba mis sueños
tiempo de pan de vino de hostia dulce
COMO LLUVIA DE ABRIL
como lluvia de abril
tenue garúa
como besos que besaron labios idos
como Cristo en la cruz
fe redentora
apareces
te vas
así de simple
y me pregunto:
cuánto amor hará falta
para llenar de rosas y de espejos
la morada que habitas tan distante
tan distinta de todas
tan azul
cuánto de corazón arrepentido
para volver a ti cuando las horas
se cansen de girar
voces de niños
risas
la mañana se llena de cometas
tú me hacías las mías allá
tan
le
jos
y una expresión de júbilo era tu cara
al mirarme volar siempre sereno
hoy que las reminiscencias de esos mayos
envueltas en olores de natillas
que mamá preparaba al sur del sur
al otro lado de la melancolía
giran
danzan en torno de esta mesa
de estos cuadros de mi hijo sonriendo
tan feliz tan ausente
de este cuaderno abierto que es la vida
de este New York tan rápido...
detenerme quisiera padre mío
descansar un segundo entre tus brazos
o que descanses tú tu cansancio de siglos
tus pies enfermos y tu muerte viva






































