
WITOLD GOMBROWICZ Y SERGIO CHEJFEC
El
Iniciático es un ilustre gombrowiczida con el que estuve algún tiempo
disgustado por la forma en que remató su “Mito nativo”, una nota que
escribió para comentar la aparición de “Cartas a un amigo argentino”.
“Estas
cartas a Juan Carlos Gómez son el registro devaluado de las operaciones
públicas de Gombrowicz, tanto las prácticas como las literarias.
Podemos ver cómo también a su regreso en Europa localizaba hitos desde
donde se irradiaba la experiencia, del mismo modo como enviaba los
croquis de las nuevas viviendas que ocupaba. Creo que sería un error
seguir viendo a este autor como un argentino sin nacionalidad, no tanto
porque la fórmula se ajuste o no a la verdad, sino porque con ello no
se hace más que propinarle un mito nativo”
Pero el Iniciático merece un
mejor tratamiento que el que le mereció a mi disgusto, tanto por ser
admirador del Filósofo Payador y del Pato Criollo, como admirado de la
Cocot y del Hombre Unidimensional, y también por sus escritos.
Se lo
suele presentar como un escritor de estilo narrativo y parsimonioso,
que entreteje las tramas recurriendo a la reflexión. Recuerdos,
violencia política, y la cultura e historia judeo-argentina son algunos
de los temas recurrentes en su obra.
“El mejor escritor argentino
del siglo XX es Witold Gombrowicz” del Vate Marxista, “La perspectiva
exterior” del Filósofo Payador y el “Mito nativo” del Iniciático han
sido utilizados con frecuencia para reflexionar sobre Gombrowicz por
los hombres de letras gombrowiczidas.
El Filósofo Payador debe su mote a unas declaraciones que le hizo a un periodista en una entrevista..
“Me hubiera gustado escribir
un tratado de filosofía en una lengua popular del Río de la Plata”
A
mi juicio desarrolló ese tratado, por lo menos en parte, cuando
escribió “La perspectiva exterior”, un ensayo sobre Gombrowicz. Es un
texto que mencionan por su importancia el Vate Marxista, el Pato
Criollo, el Gnomo Pimentón, Revólver a la Orden y el Orate Blaguer,
pero cae en la trampa, en la trampa de demostrar que Gombrowicz es el
mejor escritor argentino del siglo XX, según el descubrimiento
increíble que había hecho el Vate Marxista, y también en la trampa de
que no era, sin embargo, tan distinto al Asiriobabilónico Metafísico.
“La
evolución de su literatura es inseparable de su experiencia argentina,
y esa experiencia penetra y modela la mayor parte de su obra, que sin
ella se volvería incomprensible”
Esta exageración del Filósofo
Payador es la conclusión que saca de la perspectiva con la que
Gombrowicz examina el mundo, que le parece igual al modo que tiene la
cultura argentina de relacionarse con Occidente.. Si bien la
perspectiva exterior de Gombrowicz puede ser una consecuencia de su
búsqueda de originalidad, es también el resultado del exilio argentino.
El
Filósofo Payador encuentra parecidos entre Gombrowicz y el
Asiriobabilónico en el esnobismo aristocratizante, uno, con los
antepasados militares y los orígenes ingleses, otro, con las
pretensiones nobiliarias y las manías genealógicas; en la atracción por
lo bajo, uno, con el culto al coraje y a los matones de comité, otro,
con la atracción por Retiro y la inmadurez...
El Vate Marxista,
con uno de esos golpes secos en los que combina con proporciones
armoniosas la paradoja, la logomaquia y la ciencia, había hecho unas
declaraciones llamativas: “El mejor escritor argentino del siglo XX es
Witold Gombrowicz”
En un congreso de escritores que se realizó en la
ciudad de Santa Fe hace casi un cuarto de siglo el Vate Marxista afirmó
que “Transatlántico” era una de las mejores novelas escritas en el
país, una afirmación más restringida y específica que la otra y que a
primera vista no parece paradojal. Sin embargo, después de leer esa
ponencia a la que llamó “Gombrowicz y la novela argentina” me quedó la
extraña sensación de que los comentarios del Vate Marxista no tomaban
contacto con Gombrowicz sino con las traducciones, los estilos, la
lengua y unas logomaquias que remata diciendo que la novela argentina
sería algo así como una novela polaca traducida a un español futuro.
El
Vate Marxista y el Filósofo Payador contribuyeron en forma originaria a
crear alrededor de Gombrowicz un mito nativo contra el cual se
rebelaron algunos escritores argentinos como el Casanova, y eso para
mantener su inmaculada independencia.
“Gombrowicz creó un círculo y
utilizó su obra para crear su fama, lo que no era tan difícil, debido a
que su figura tenía rasgos promocionales muy evidentes. No había manera
de que a largo plazo la intelectualidad argentina se abstuviera de caer
rendida a sus pies, independientemente de lo que pudiera pensar de sus
libros”
El
Iniciático es mucho más cauto y utiliza la técnica del cloqueo pero
también la inteligencia, cosa que el Casanova no hace, para reflexionar
sobre el legado de Gombrowicz.
“Con los años se ha hecho
habitual leer a Gombrowicz en clave argentina: este escritor aislado e
irreverente –aunque no menos ignorado que tantos contemporáneos– habría
dicho más y mejor, en todo caso distinto, sobre el país que muchos
otros, nacionales o extranjeros (...)”
“La parábola de Gombrowicz
diseñó en los 70 y 80 una metáfora adecuada para interpretar al país.
Una mirada estetizante, como corresponde a la de un extranjero, creaba
paradójicamente sólidos límites estéticos(...)”
“A la vez, quizá
haya habido demasiada confianza en la literatura de Gombrowicz, y
exagerada certeza respecto de la oquedad local, al decir que a través
suyo Europa leía a la Argentina (...)”
“Para
Gombrowicz la Argentina fue un no-país, un territorio que ponía de
manifiesto los límites antes que su contenido. Esta noción pudo
entusiasmar al amargo e irónico localismo de nuestras letras, pero
también implicó volver a escenas de interpretación propias del siglo
XIX. Esclavo contemporáneo de los desplazamientos, Gombrowicz
desarrolló una ‘metafísica territorial’ que buscaba en la ubicación
topológica la definición existencial (...)”
“Así, el encanto de
Gombrowicz no consistió tanto en haber propuesto una versión imposible
de la Argentina sino en haber hecho de ella una ecuación abstrusa, como
siempre resulta la representación de las zonas periféricas”
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