
Té verde
La calma se instala no demasiado
Para dejar de escuchar el
agua.
Es la lluvia que se queda
en casa.
Me dice:
¿Por qué no sales, a ver si te pierdes en la esquina, a dibujar en la suciedad de Hanoi? Hay demasiada quietud y aquí es muy pequeño para los dos.
Entonces martillo y clavo
esta calma hogareña,
La observo como una gota
Que no se diferencia del
amigo
En occidente
Si no fuera por la bulla
que anuncia al errante,
Si no fuera por la
imposibilidad de quedarme en casa
Con lo que queda por hacer
del silencio pasado
En otras habitaciones, en
otros países.
Todo me invita a
abandonarla
(Silencio, Silencio ¿Por qué has roto mis oídos?)
Ella me desaloja y moja
Con la saliva de un perro
al que no entiendo
Y salgo amargo
Como un té verde.
El cuerpo del ahorcado
Horrible. — espantos
Si abro la boca
Una música de bordes
lacerantes — espasmos
Amplificada hasta la
saturación
Sale a desahuciar.
Resisto al karaoke — súbita calma involuntaria
![]()
Espejismo de diálogo,
Una cerveza frente a mí
Que va y viene
Olvidable trasero de
espuma.
Estoy marcado
Con la pirotecnia china
Que explota promesas
arrugadas:
Franjas de tinta sobre
una tierra
Meada por las vacas
sagradas.
¿Pero quién recuerda?
Estoy marcado,
Aunque bebamos lo mismo
Tan lejos de ellas,
Tan lejos de ustedes,
Oliendo excremento
Y loco — besos al cuerpo del ahorcado
La multitud rompe su
membrana
E inunda el cielo de
palabras,
Ideogramas publicitarios,
Idiotigramas y profecías de cartón.
Nadie recordará esta
noche
Con un vietnamita cantándole
al mundo
Como si fuese Pavarotti
ejecutado.
La cuerda se mece al
aire.
Resort
Salimos blancos,
Un profundo jardín de
olas
Descorchaba el verano.
Turistas pegados a sus
pañuelos desechables
Se defendían de la
vulgaridad
En los balcones de
vacaciones niñas desfloradas.
Atrás de ellas y sus
máquinas de afeitar,
La simpatía de nuevas
amistades
La marea de cuerpos sanos
y exuberantes
Sin orden ni acuerdo a la
ley del sexo:
REVOLUCIÓN EN
Homosexuales
- ¿Por qué no? -
En todo caso homos
que no sapiens mucho
Montaban a la espalda del
cielo playero
Y una nueva piel se nos
dibujaba en los ojos.
Pasamos entre el jolgorio
y unas gotas nos quemaron.
Luego entramos en nuestra
pieza
N° 17
Para ducharnos de tanto encanto.
Nicolas Folch 2007
del inédito Onanismo Oriental






































