POESÍA DEL MUNDO en LA URRAKA
Juan Carlos Céspedes está haciendo de su vida un verdadero apostolado de la difusión de las letras y de otras artes de este tiempo, aunque también abarca otras eras de la historia.
Ya está en el portal un nuevo número de LA URRAKA, dirigida por el poeta colombiano. Éste es el número internacional de la revista. El número 21.
Se encuentra en Internet como el sitio:
www.revistalaurraka.blogspot.com
En él hay hermosas pinturas, dibujos y videos. En literatura domina la poesía. De allí que el subtítulo de esta revista sea POESÍA DEL MUNDO. También se incluyen cuentos.
Céspedes tienen la paciencia e inteligencia necesarias para hacer de esta revista un espacio de calidad.
En este número de LA URRAKA hay poemas de autores de diversas nacionalidades: Manuel Cuautle y Lucía Solís (México), María Rosa Perea y Alejandra Burzac (Argentina), Edmundo Torrejón Jurado (Bolivia), Javier Castro y Chema Barredo (España), Jorge Etcheverry y José Martínez Fernández (Chile), Rubén Darío Flores Arcila (Colombia), Marietta Cuesta Rodríguez (Ecuador), Idalia Robles Suárez (Puerto Rico), Maritza Luza Castillo (Perú), Eliseo Valverde Monge (Costa Rica), Ihosvany Hernández González (Cuba), Eliana L. Popescu (Rumania). De los clásicos antiguos se rescata al poeta chino Li Po.
Entre los cuentistas se encuentran Gabriel Xirgu y Celso Montoya (colombianos) y Alicia Norma Alayón
Este número de LA URRAKA viene precedida de una interesante exposición de lo que en 1802 dijo el tercer presidente de los Estados Unidos de América Thomas Jefferson. Nosotros reproducimos lo fundamental:
“Pienso que las instituciones bancarias son más peligrosas para nuestras libertades que ejércitos enteros para el combate”.
Juan Carlos Céspedes, aparte de LA URRAKA, tiene otros espacios creados y sostenidos por él para difundir la palabra escrita.
Una tarea en favor de la cultura que mucho se agradece.







































ALADO AMOR
ALADO AMOR
Queriendo olvidarlo yo recuerdo,
el regreso al punto de partida
dejando en tu pecho prendida,
la llama ardiente de mis besos.
Alada cual triste golondrina,
volaré dejándote mi estela,
llevándome nimbo de tu estrella,
barreras que el sino en mi destila.
Fundida en la amarga lejanía,
añorándote ensimismada,
lágrimas serán inveteradas,
reviviendo amor en ambrosía.
Ya nunca serás amor olvidado,
allí donde mi ser exista,
en trance rogaré que Dios asista,
a traerme tus brazos amados.
Amor insondable amado mío,
forjaste sin pretenderlo un día,
ahora por siempre alma de la mía,
por siempre hálito del mío..
El eco me traerá consigo,
alegro de tu voz aterciopelada,
buscándote ansiosa mi mirada,
sola me hallaré ante el vacío.
ANA ARIAS SAAVEDRA