Se sentaba al pie del ventanal todos los días a esperar, esperar qué? no lo tenía muy claro, sólo sabía que debía esperar, porque debajo de ese ventanal vendría a buscarlo.
Desde el momento que tuvo conciencia supo que este no era su lugar aún así lo mantuvo en silencio por muchos años, mientras seguía esperando bajo ese ventanal, de ese espacio amplio, blanco pulcro, casi "santo" dirían algunos.
En medio de sus pensamientos estaba la constante sensación de no querer estar y no sabía; y menos entendía por qué. Los que lo rodeaban eran fantasmas en su vida, porque no lograban levantarlo desde abajo de ese gran ventanal, lo mágico de ese lugar era todo lo que se veía a través de él, un hermoso parque al frente con muchas personas felices, niños corriendo, madres tejiendo, abuelitos alimentando a las palomas y muchos adolescentes y jóvenes compartiendo música, estilos y formas de pensar.
Era infeliz, sí, tremendamente infeliz, nada lo alegraba, nada le bastaba, era su sensación eterna de no satisfacción, de vacuidad. Ante tamaña desgracia, qué se podía hacer? NADA!!!
Mientras tanto él vivía, ahí, debajo de su ventanal, quejándose de su eterno malestar, de su enorme vacuidad, de su incomprensible soledad. Amado? tremendamente; ¡querido? aún más, pero... nada ayudaba en su hondo pesar.
Un día se quedó solo de verdad, porque él pensó que sabía cual era su necesidad, y... debajo de su ventanal se dió cuenta que no existía de verdad, que había desaparecido hace unos años atrás cuando una sobredosis de pastillas lo alejo de lo primordial.
EXISTIR debajo de ese ventanal era su condena, porque realmente lo tuvo todo para alcanzar la felicidad, pero sus deseos de NO EXISTIR, su parte animal lo alejaron de la dicha, de ser amado y de amar.







































al pie del monitor
Hay veces que mientras veo el monitor (éste) pienso en que me podrían salir tentáculos, que se le integraran para absorber escencia, emoción, sensación; un video musical visto hace años tiene una imagen así, la máquina consumiendo al humano, humanoide, y el cuento comentado hace referencia a la obsesión de alguien por una ventana (monitor), y me estremece cuando nos comunica que incluso después del viaje póstumo ese alguien sigue enfrente de la "ventana".".".". Saludos.