
El irrenunciable compromiso crítico del periodista cultural
Por Carlos Enrique Cabrera
¿QUÉ entendemos por periodismo cultural? Es el tipo de periodismo especializado que da cuenta y razón de los hechos, actividades y productos de la cultura de un país y del mundo. Sus manifestaciones, sus productos son numeros y variados –crónica, entrevista, nota, reseña, reportaje, ensayo— y pueden plasmarse en muy diferentes medios: suplementos culturales y secciones culturales de diarios de gran tirada, revistas de muy variada condición y naturaleza, etcétera.
Y ¿cuál es la función –o debería ser la función– esencial del periodismo cultural? ¿Debe éste limitarse a reseñar, esto es, simplemente describir los hechos de la cultura y sus frutos, de manera fría y objetiva o, por el contrario, debe acometer con decisión y valentía la crítica, con lo que ésta supone de serio y fundamentado juicio valorativo, manifestación y defensa de una determinada opinión o punto de vista?
Ya lo decía más arriba. Los productos (o géneros, si se quiere) del periodismo cultural son numerosos y variados, y entre éstos desde luego se encuentran la nota cultural y la reseña, que tienen su derecho propio de existir y cumplen sin duda con una particular finalidad nada desdeñable y en extremo necesaria: relatar lo que ocurre o ha ocurrido, describir con más o menos detalle un evento o un acontecimiento o el contenido de una obra de cualquier naturaleza (pictórica o bibliográfica, musical, literaria o científica) y sus partes. Pero a mi modesto entender es sin duda la crítica la función esencial y vitalísima, la verdadera razón de ser, del periodismo cultural. Pues éste, como servicio a los lectores que es, debe ir siempre más allá de la mera información: así, por ejemplo, debería ayudar a los ciudadanos a elegir entre el cada vez más abundante y heterogéneo material cultural (obras impresas, visuales, audiovisuales, etcétera), así como jugar, con respecto a sus lectores, un papel orientador e incluso educativo, claramente formativo, para lo cual, claro está, debería ser capaz de establecer una clara escala valorativa que permita separar siempre (en la medida de lo posible) el trigo de la paja. Esto es, explicitar de forma clara y precisa con razones y argumentos válidos, echando mano de los datos e informaciones pertinentes, qué vale la pena y qué no, cuál es una obra superficial y pasajera, nada perdurable y cuál es, por el contrario, una claramente valiosa, que supone e implica sustanciales aportaciones a su género.
El compromiso crítico del periodista cultural (elemento fundamentalísimo de su quehacer y actividad profesionales) es con el arte y la cultura en general y con la sociedad en su conjunto, a la que se debe y de la que vive, y que es la razón de ser de su actividad profesional. Aquí debemos incluir no solo al publico que ya lee, sino tambien a los lectores potenciales, pues el periodismo cultural deberia ser capaz de sumar, de incorporar y atraer cada vez más adeptos a la cultura. Así, el compromiso del periodista cultural será, por una parte, con los creadores y con los artistas y, por otra, con el público en general.
Compromiso con los artistas porque el periodista cultural debe ser capaz de situar a éstos en el justo lugar que les corresponde, haciendo una adecuada valoración de sus obras, de lo que ésta verdaderamente supone en el desarrrollo del arte nacional e internacional, regional o mundial. Debe servir de acicate y de estimulo de su quehacer, estimular su talento y sus capacidades creativas. Pero también debería ser capaz de hacer de removedor de conciencias dormidas y acomodaticias. Más aún, el periodista cultural debería tener el corage y la valentia intelectual suficientes para desenmascarar a los impostores, señalar a los advenizos que quieren darnos gato por liebre, tomarnos con el más absoluto descaro el pelo jugando con nuestra buena fe e ingenuidad y, a veces, tantas veces, total falta de orientación y de la adecuada información, cuando no de la indispensable educación del gusto, de todos los componentes, en definitiva, que nos permiten realizar una valoración fundamentada.
Compromiso con el público con el cual deberá acometer una ardua labor informativa, pero asimismo tambien formativa y de orientación clara, inteligente y precisa. Deberá indicar y señalar en cada caso al público lo auténticamente valioso, orientarlo en esa selva confusa y densa de productos y subproductos de arte, ayudarlo a elegir, cooperando con su sensibilidad y su inteliegencia de manera solidaria, amigable y cómplice, no con visión paternalista ni con visión mesiánica ni elitista.
Pero además el periodista cultural debe ser capaz de descubrir y señalar el surgimiento de nuevos talentos y de nuevos valores. Señalar sus aportaciones y revelar al público lo que éstas suponen y valen en si mismas. Y debe señalar lo novedoso no solo individualmente, expresado a través del surgimiento de un nuevo artistas, sino además –lo cual es más importante– cuando se expresa a través del surgimiento de nuevas tendencias y nuevas orientaciones y con el nacimiento de una nueva sensibilidad y un nuevo modo de hacer y entender el arte. Esta labor de descubrimiento es de capital importancia. Más aún, el periodismo cultural debe ser capaz incluso de marcar él mismo nuevas tendencias. Como lo expresa muy adecuadamente el argentino B. Rivera (y con sus acertadas palabras concluyo) en su libro El periodismo cultural:
“La sagacidad para detectar las tendencias vigentes es una de las claves del periodismo cultural, pero podría decirse también que la capacidad para generar una tendencia es la forma superlativa de esa clave”.(p.34)







































PERIODISMO CULTURAL
Creo que los medios de comunicaciòn en Chile , falta màs periodismo de investigaciòn en todos los temas , que estan presente en nuestra sociedad . Cuando uno lee el diario te encuentro que las noticias de càracter cultural , aparecen en un espacio reducido y siempre se le da màs cobertura de prensa a la mina de faràndula que esta de moda , no solamente las ultimas noticias cae en eso , sino tambièn otros diarios . Que son pocos los diarios que se arriesgan a tener un suplemento cultural como es arte y letras del mercurio o el suplemento literario del diario austral de valdivia .En un viaje a la provincia de San Juan , Argentina , observe con admiraciòn los kioscos , donde existe una gran cantidad de suplementos culturales en los diarios . Destaca el Clarìn cultural , donde impacta la calidad de las entrevistas , su agenda cultural , el diseño , los artìculos y la difusiòn del quehacer literario y cultural de toda la Argentina . A veces pienso que para un periodista recièn titulado debe ser tedioso trabajar en temas de farànduia y entrevista a la hiperventilada Pamela Dìaz .La ventaja eso si de las redes sociales en internet que se puede generar espacios de periodismo cultural como es www.letralia.com , donde hay profesionalismo y pulcritud en elegir cada unos de los temas literarios a difundir .Por ùltimo hay un sector de la prensa que si le interesa los temas culturales , pero que topan que hay algunos editores , que busca el efecto ràpido para vender màs diario y dejan de lado cubrir eventos culturales .
MARIETTA MORALES RODRÌGUEZ