Título: Piedras Lisas.
Género: Cuento (Ficción Cavernícola).
Autor: Guillermo Fernández Escareño.
Piedras Lisas
Algunos miembros de un dividido grupo de nómadas se encuentran entre grandes montañas, siguiendo en sentido inverso el cause del río que los llevó hasta la costa, y que ahora los adentra al territorio de los volcanes. Los mayores saben que antes de tres soles vislumbrarán al primero de éstos, y la ausencia de ceniza en los prados que han cruzado, les augura la pasividad del mismo, por lo cual permitirán la curiosidad entre jóvenes e infantes, para que vayan a conocer el cráter.
La mujer con más edad está consiente de que no logrará su arribo a la zonas frías, que se hallan lejanas. Ahí ella tiene un primer recuerdo, en la naturaleza que cobija con árboles inmensos cuya fronde impide a la celestial agua mojar a los suyos, siendo la niña más amada de los viejos, descubrió en su corazón que no había porqué abandonarlos al verles con cansancio, pero ellos han merodeado la existencia desde tiempos inmemoriales, sin advertir otro modo para la vida, y la esperanza que ella ha albergado no se ha hecho realidad. Ha visto cómo han dejado atrás a los que tuvieron su permanencia, abrazados al ídolo de barro que los guía.
Su andanza ha sido interminable al carecer de más destino que el nacimiento, la preservación y el conocimiento. Van descubriendo y redescubriendo el natural entorno que consiste en bosques, selvas y costas, mientras obtienen el entendimiento, que les ha ayudado a estar entre las innumerables fieras y bajo la intemperie.
Los frutos de la pródiga tierra se ofrecen al paladar y chicos son enviados a recolectarlos, tras haberse observado que no correrán peligro alguno. Una enorme fosa es escarbada para que sean depositados y cuando está colmada, el apetito satisfacen los adultos, para luego dar cabida a los demás. Así ha sido en los días recientes, pero la permanencia de la mujer con más edad está por terminar y ella cuenta con el derecho a elegir primero, en esta tarde y las próximas, y hasta que decida quedarse en soledad.
Un llanto que ha antecedido a las despedidas no se está dando en el grupúsculo. Y en el aire se está percibiendo humedad en demasía e inesperadas nubes se forman en los cielos del norte y del oeste.
La tormenta que se avecinó termina por azotar con la oscuridad de la noche, y no es sino hasta la madrugada que la calma aparece, así cómo un joven que había estado explorando. El que se halla maravillado por haber visto un conjunto de piedras que surgieron de la montaña durante la caída del agua, inquiriendo a los presentes para que las vean. El guía se apresura al tener éste conocimiento, pues puede ser signo inequívoco de mensaje divino, y una vez con el muchacho enfrente de éstas, queda extasiado.
Los nómadas sienten extraño, que pase un sol tras otro sin tener movilidad es inaudito pero el guía no se aparta del conjunto de piedras, y hasta que no ordene seguirán allí, mas éste se convence de que ninguno se ira, mientras no den forma a piedras con dimensión semejante para que tengan un costado con la suavidad de las descubiertas.






































