
SELECCIÒN DE TEXTO MARIETTA MORALES RODRÌGUEZ
Tu Parìs , a mi entender , era americano .
Quise darte la razòn.
Cuando saliste ,entre un estallido de exclamaciones ,
del hotel des Deux Continents ,
pasando de un marco a otro marco ,
de una calle a otra calle , de la pintura impresionista
a la sombra del castaño de Hemingway ,
Fitzgerald , Henry Miller o Gertrude Stein ,
apartè mi Parìs de ti. Mi Parìs
ùnicamente no era alemàn . La capital
de la Ocupaciòn y de la antigua pesadilla .
Leì cada cicatriz de bala en la mamposterìa del Quai
con raro sentimiento familiar ,
y mirè la afligida y soleada revelaciòn del pavimento
como por debajo . Habìa ensayado yo
cuidadosamente , una y otra vez , precisamente tales momentos .
La mayor parte de mi vida , dirìa . Mientras
tù me llamabas Aristide Bruant y querìas
dibujar les toits , y tus èxtasis rebotaban
desde los muros con grietas y costras de carteles .
Oì el contrapunto del contrabajo
en mi ponderado anàlisis de perro olfateador
en las sillas de los cafès donde manìquies de las SS
habìan representado tableaux vivants
tan recientemente que aùn estaba amargo el cafè
como las bellotas, y los ojos de los camareros
atascados con posos de traiciòn , represalia y odio .
Yo no estaba tan fascinado por la vista de los tejados .
Mi Parìs era un superviviente ùtil de la posguerra .
El hedor del miedo colgaba aùn de los armarios .
Collaborateurs apenas pasados sus veinte años .
Los rostros de los demàs cerrados por los Campos
o el Maquis . Era un observador de fantasmas .
Mis perpesctivas se velaban por lo que ascendiò
como el metano de la fosa comùn que se
abriò en Verdùn . Para todos vosotros
no era sino el anecdòtico toque estètico
del retrato que Pìcasso hizo
de Apollinaire , con su prolèptica señal
para la bala . Y donde fuera
que se posara tu vista , tu inmaculada paleta ,
el gran diccionario de tus gritos ,
tocò en sus tintes y texturas .Tu jerga
siempre como igniciòn de combustible para una emergencia
que te protegiera de la combustiòn espontànea
te protegiò a ti
y a tu Parìs . Era gasoil ardiendo
para el perro que estaba en mì . Chamuscò
cada sensaciòn y cara aroma . Y sellò
aquel sòtano , tu refugio ,
aquella habitaciòn donde aùn esperabas
que tu torturador
se acordara de divertirse . Aquellas paredes ,
con carteles harapientos , eran tu propia piel desollada -
extendida sobre tu dios de piedra .
Lo que a mi lado caminaba estaba desollado ,
una herida ambulante que el aire
empujando en sentido contrario mantenìa en fiebre , retrocediendo
hacia las agonìas . Tus labios adiestrados
tradujeron los espasmos en parloteos afectivos
que los disculpaban - lo que descifrè
en un lenguaje , absolutamente nuevo para mì ,
con significados conjeturales y desesperanzadamente erròneos .
No me diste ninguna pista de còmo , en cada esquina ,
mis dedos enlazados a los tuyos , aguardaban
el definitivo cara a cara de una revelaciòn
que asiese tu cuerpo entero . Tu Parìs
era el secreter de una pension
donde tus cartas
le esperaban sin abrir , Era un laberinto
donde aùn caìas , esparciendo làgrimas .
Era un sueño en el que no podìas
despertar ni hallar la salida ,
ni el Minotauro que pusiera un final feliz
a la tormenta . Por cuàntas millas de bùsqueda
arrastraste tu dolor
que para mì no eran sino simple pavimento , aunque
rasguñado por raras y fallidas balas històricas.
El perro que habìa en mì , feliz de protegerte
de tu agitaciòn y tus horas de piedra ,
como perro de ciego , fiel para evitarte tropiezos ,
bostezò y dio cabezadas viendo còmo te tranquilizabas
con tus antiestèticos tejados , tus dibujos , como a tientas ,
con alguna señal de tràfico , una botella o conmigo , sin màs .







































Ted Hughes
Muy bie por la poesía, ¿dónde habrá más poemas de este autor? incluso unos pdf de libros o algo así.
Saludos!