
SELECCIÒN DE TEXTO MARIETTA MORALES RODRÌGUEZ
A Luis de Azul le encantaba observar el cielo estrellado mientras se masturbaba y pensaba en ella , la misma mujer que desde los trece no le dejaba un instante libre para ocuparse de las cosas normales , propias de un joven a su edad . Jugar al fùlbol ,rumbear los viernes en San Peyo , armarle camorra a la patota de la otra esquina , meterle al vicio de lo lindo , chuparte el pico a la cerveza o quizà tirar vagancia entre tanta pàgina porno de internet o al menos haber intentado una simple charla por el messenger con la pelada màs insulsa del colegio hubiera sido un sìntoma de su normal estado sicològico en èstos tiempos , aunque nadie descarta el sexo " manual " como la prueba reina de la madurez mundo evita con la mayor desconfianza y la menor simpatìa . Nadie sabìa su verdadera historia . La gaseosa se habìa acabado , doña Eva no tenìa tiempo para ir a la tienda , a pesar de ser mìnimos los invitados a la pequeña reuniòn , el què - hacer no era bien poco; los pasabocas , la mùsica , el ponquè y la champaña exigìan màs de dos manos tan àgiles y prontas como las suyas . Nina quizo ayudar pero si el agasajado colaborara màs no tendrìa por què importunar a una invitada con los afanes del pequeño convite . Asì que , allà encima de la nevera hay unas cuantas monedas , la tienda no ha cerrado , traiga dos gaseosas tres litros que con eso sobra y basta . Pero sì estaba cerrada , Mirò hacia el otro extrema de la calle y se aventurò con la noche y la oscuridad . No habìa avanzado màs de tres cuadras cuando escuchò uno quejidos muy lastimeros . La curiosidad fue màs poderosa que el miedo y se aproximò a una casa de puertas verdes y ventanas oxidadas . Un hombre moreno , alto y musculoso blandìa un cuchillo , con la otra mano sujetaba a una mujer bajita , rubia ,de tez blanco . La mujer luchaba por librarse del alcance del cuchillo , intentaba echar hacia atràs una y otra vez su cuerpo evitando los lances mortales . Era una lucha asimètrica que muy pronto se inclinò a favor del hobre moreno quien logrò sujetar ambas manos de la mujer con una sola . Echò su cuerpo sobre la fràgil estructura de la rubia , colocò luego una rodilla sobre su garganta y lentamente empezò a asfixiarla controlando los tiempos a manera de tortura . Los grillos y las ranas se silenciaron dando paso al ruido del cuchillo penetrando la piel templada y hundièndose en la carne una y otra vez . El vientre agujereado de la mujer develò sin pudor las geografìas violàceas de su aparato digestivo . El rostro del hombre estaba dibujado con lìneas frìas , inexpresivas . La rubia cabellera dio paso a una masa espeluzante de sangre . Luis de Azul empezò a sentirse incòmodo , una extraña sensaciòn despertaba entre sus pantalones y un fuego de deseos se hacìa lìquido , explotaba , llegaba para no dejarse nunca libre . Era un primera vez y el inicio de tantas muertes sospechosas .






































