Escritora chilena contemporánea con una gran capacidad de atraer al lector y cautivarlo con sus palabras.
Ella domina la técnica de contar. Sabe provocar emociones con sólo un par de párrafos; logra que sus personajes vayan transformándose lentamente en personas que parecen reales y que sus dramas nos toque la sensibilidad. Sus textos rozan apenas el lirismo, lo suficiente como para dar un toque de niebla que oculta lo que ella quiere ocultar, o quizás, porque su estilo busca el desdibujamiento de lo concreto en el momento en que la realidad pide bajar la luz. Sus temas viajan por todos los territorios, pero tienen como base y pilar de sustentación el eterno femenino que busca respuestas. Amor, desamor, búsqueda de amor,; el amor de todos tipos, como soporte para el alma y para el cuerpo. Y esas personas de sus cuentos viajan por escenarios concretos visibles, reconocibles, urbanos. El que tenga este libro entre sus manos estará a punto de comenzar una aventura de la imaginación. Y sin embargo, cuando lo termine, tendrá la impresión de haber vivido muchas vidas. Y ese es, en suma, el arte de escribir bien para un buen lector. La tarea del que escribe sólo se consuma con alguien que esté a la espera en la otra orilla.
Es por esto que quise darles a conocer a esta maravillosa escritora, que se describe por lo demás muy bien en el primer cuento de este libro. Totalmente recomendado.






































