
¿JACULATORIA O REFRIEGA?
Texto y fotografías: Wilfredo Carrizales
No me digas que me
disuelvo como pez,
Que corro bajo las
estrellas con un paraguas desplegado,
Que no sé tocar el piano
porque no me lavo los pies,
Que temo remar en canoa
debido a mi mala dentadura,
Que por la mañana parezco
un indecente japonés,
Que quiero criar caballos
para ponerlos a perder en el hipódromo,
Que con mi alma de gato
deambulo por los parques,
Que cuando muera, un
fantasma se hará cargo de mí,
Que me vista de payaso y
trabaje contigo en un circo,
Que duerma sobre una
guitarra a la cual le faltan las cuerdas,
Que me autorretrate de
espaldas y con la ropa manchada de carbón,
Que le acaricie los
muslos a tu sobrina impúber,
Que ponga mi cara a
llorar sobre una mesa llena de frutas podridas,
Que deje en el cuarto de
mi padre un ramo de flores de bencina,
Que compre un gallo y una
gallina para ver cómo se despluman con odio,
Que coleccione figuras de
mártires cristianos devorados por leones,
Que rompa las tazas de
porcelana de mamá con un martillo.
No me repitas que debo
tenderme como un pescado sin cabeza,
Que debo tragarme las
tenazas de los cangrejos que compras,
Que debo derramar
lágrimas al igual que la Dolorosa,
Que debo clavar
banderitas sobre las frutas del supermercado,
Que debo teñirme las
mejillas con calabazas explosivas,
Que debo robarme las
granadas del árabe tacaño del bazar,
Que debo halarle las
orejas a la niña sirvienta que se sienta en la cocina,
Que debo cortarle la
cabeza a tu peor enemiga y mostrarla por el marco de la ventana,
Que debo ir a ver la
zarza ardiendo para expiar mis pecados,
Que debo parecerme al
actor de cine que se suicidó ayer,
Que debo alimentar
muñecos y masturbarlos en la cama,
Que debo encontrar la
manera de tutear a la muerte,
Que debo tener crótalos
en el cuello y rostros de micos en el culo,
Que debo convencer a dos
lesbianas que simulen un coito verdadero para mí,
Que debo exterminar a las
lechuzas con lagartijas envenenadas,
Que debo repartir la
fotografía de mi hermana cuando la dejaron plantada con traje de novia,
Que debo procurar
convertirme en tronco reverdecido y tumbado por el suelo,
Que debo poseer rostro de
sol sufriente y desesperanzado,
Que debo regresar a la
matriz de mi progenitora porque aquí no sirvo para nada,
Que debo casarme con una
enana para que me cargue y me saque a pasear por las tardes,
Que debo comprar un perro
que se cague sobre las camas,
Que debo seguir a la
vieja embozada que sale a medianoche de su tumba,
Que debo volar como
Ícaro, pero sostenido por cuerdas,
Que debo componer música
para los extraterrestres,
Que debo zurcir las alas
de los pájaros enjaulados para que conozcan sus limitaciones,
Que debo darle de comer a
la luna prisionera en una cárcel de huesos,
Que debo deshilachar los
senos de mi profesora de estética,
Que debo asumir las
consecuencias de mi algarabía,
Que debo regalar el
corcel diminuto que duerme bajo mi jofaina,
Que debo espiar más de
cerca a los hombres voladores vestidos de luto,
Que debo compartir los
zumos de las uvas con los espectros domésticos,
Que debo poner a girar
esferas alrededor de una vela roja encendida,
Que debo solucionar el
enigma del hombre que orinaba con ruedas en los pies,
Que debo atar a las
cabras de las piernas flacas de una monja prostituta,
Que debo lanzar gatos a
la mesa donde se hartan los gobernadores,
Que debo fijarme bien en
el contorno de las caderas de la madrastra del canciller,
Que debo despeinarme montado
sobre el lomo de un asno que no para de defecar,
Que debo permitir que la
dama que controla la electricidad fulmine a las palomas del cura,
Que debo golpear un gong
durante el aquelarre del bosque cercano,
Que debo derribar la
pared frontal de mi casa para que entren los mendigos y sus sabuesos,
Que debo entrenar canes
para que se destrocen a dentelladas frente a la catedral capitalina,
Que debo negar que los
seres fantásticos existen para evitar ser castigado,
Que debo hacerme la
ilusión de que voy a reencarnar como mascota de burdel,
Que debo congregar a una
manada de lobos para que aúllen en las autopistas,
Que debo romper los
huevos que ponga el ave fénix durante los plenilunios,
Que debo ir a África y
mercadear algunos esclavos para que trabajen portando blancos.

Me harté de tus órdenes y
te mataré con un reloj,
Te mandaré a cornear con
un toro rojiblanco,
Te destruiré con el
picoteo múltiple de los átomos,
Te aniquilaré restregando
purpurina sobre tus ojos,
Te haré desaparecer
trazando líneas infinitas a lo largo de tu cuerpo,
Te despellejaré con
vientos de azufre y morfina,
Te descuartizaré con un hacha
negra ilustrada con ratones ingenuos,
Te desmembraré con
tridentes hediondos a hiel,
Te pulverizaré con la
porra del policía más feo del cuartel,
Te destriparé con
bisturíes de plastilina,
Te aplastaré con
caracolas de prístina orfandad,
Te laceraré con agujas
del Monte Sacro,
Te trepanaré el cráneo
hasta que llores de placer,
Te degollaré con un
zapato de latón oxidado,
Te crucificaré sobre una
caña y nos emborracharemos después,
Te amortajaré con pétalos
de azucena y sólo dejaré tu labio leporino al descubierto,
Te asesinaré con todo el
orgullo posible.
Todo es lícito, tanto tu
acoso
Como mi respuesta
vengativa
Y aunque nos muriéramos
de fastidio
No podemos dejar de
faltarnos el respeto
Y si nos llenamos de
soberbia
Que el Diablo nos lleve
confesados
Y así descenderemos al
más fecundo Infierno
Y allí tú serás mi criada
Y yo devendré en tu
querido compadre
Y por las noches
volveremos a afilar los cuchillos
Y las lenguas y viviremos
por siempre dilatados.






































