
ALGO ASÍ...
De vez en cuando, dormía así:
con los brazos cruzados,
curvos y apretados
sobre la cálida luna de su vientre.
Soñaba tal vez...
Acunando, conteniendo, prolongando
todos los calores
los orgasmos, los temblores,
inducidos por...
el tanteo, la lamida y el jadeo
del intruso persistente,
(no nombrado)
empecinado en guarecerse
en el húmedo refugio
que (ella) esconde entre sus piernas.
Los viernes, noche,
casi rozando la madrugada,
después de la venida, la irrupción
y la estampida al galope
del Amatorio Prestado
( y para no llorar su falta...)
ella dormía así.
Amanda Espejo
Quilicura/20/05/07
PERMANENCIA
Aquí permanezco
con la piel pegada al cristal de la ventana,
injerto curioso de polilla y mariposa
sorbiendo en el vidrio el reflejo de tu sol.
Con los ojos ciegos
ante cualquier forma que no sea tu cuerpo.
Los oídos sordos
a cualquier rumor que no sea tu canto:
cuchillos de hielo y fuego
cortan el aire buscando mi pecho.
Aquí estoy...(permanezco)
Los deseos presos en cárcel de espejos.
Tentáculos invisibles nacen de mis manos
en busca de un escape para llegar a ti.
Y alzarte en el aire
hasta traerte a mi lado (mi espacio).
Y abrirte los labios
con mi lengua urgente de gustar tus besos,
todos tus espacios,
y enseñarte el modo de corresponderle.
Aquí me tienes...(permanezco)
con la piel doliente de tanto esperarte
mis sensores prestos para recibirte:
fiesta inevitable de dolor y goce.
Mírate en mis ojos,
mójate los labios sobre mis pezones
como lo he soñado...
haz que se confundan mi ser y tu aliento.
Mis piernas se curvan:
collares de apremio te enlazan el talle.
Aquí estamos...(permanezco)
Todo lo sabemos, nada es ignorado,
no existen fronteras ni lo prohibido,
tan sólo señales que indican Destino.
Dame tus sabores
lo dulce y salado que empapa el momento.
Así es el rito:
Mis uñas trazan el camino sobre tu espalda...
¡ Tómame por dentro !
Te espera el abrazo de cielo e infierno.
Así estoy...(permanezco)
bajo, fuera , sobre, junto, dentro...aire...sueño...
Injerto alienado entre el Pensar y Ser,
agonizante contra el muro de cristal.
FRAGMENTO
(...) lo sentía llegar,
lo sentía caminar por el resto de la casa
(las tablas del piso cantaban sus pies).
Entonces,
yo me agazapaba en la cama
me enroscaba en mí como gata caliente
al acecho del umbral...
Luego,
crujía el techo
trinaba un pájaro
ladraba un perro
lloraba un niño
silbaba el viento...
y mi frustración, sin aliento
comenzaba a desaguar
lento,
lento,
tibio y lento
por entre mis piernas (...).







































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