
LA HECHICERA
Mari Mari teje
corazoncitos de colores
(se rebela)
pinta, diseña trajes de papel, hace
velas
juega las cartas
y práctica el yoga.
Está despierta desde la cuatro de la mañana
aunque se acueste tade, en la noche.
Mari Mari
canta canciones medievales
o baila sola a semejanza de las odaliscas
tocando la vihuela,
escoge amar
a quien quiera
amar
en las noches
pero de día lee el porvenir en la ceniza;
a la sombra, en su altar de santerías,
donde se inspira entre aromas de sándalo e inciensos.
Vive sola
en la ciudad elegida (de su gusto)
viste túnicas vaporosas indias e indias
guirnaldas de azahares
manillas y collares de chaquiras,
sabe de ensalmos, enchiridiones y grimorios
y puede adivinar que pasó y que pasa contigo,
con solo verte;
lleva consigo el libro de nuestras tradiciones, y consulta el I Ching,
las runas y el tarot ( ...y cuántas otras fórmulas de dicha no sabrá la muy hechicera!)
para hablarte de amores y saludes y negocios.
No te engañes; no te engaña: Mari Mari es bruja y vuela...,
(a la par que trabaja y se
reinventa)
y es tan antigua como la misma tierra.
Walter Mondragón
Tuluá, Colombia, febrero 27 de 2009






































