
Acusamos recibo de poemas inéditos del poeta mexicano Edgar Artaud. Cinosargo se complace en presentar a su público, una muestra de la obra del Zerorrealista enmascarado, más información del autor y su obra en la siguiente dirección. http://ealtamir.blogspot.com/
Yopiltzinco
Como no tenía nada que hacer
caminé rumbo al zócalo,
tal vez podría comprar una botella
de mezcal curado, pensé.
Pero encontré un aviso a las
puertas del museo.
Yopiltzinco y la triple alianza.
(1521). Conferencia.
Entro.
En el estrado hay dos hombres con
aspecto y vestimenta azteca.
Son conferencistas.
Uno se identificó como Ahuítzotl y el
otro parecía ser Moctezuma.
"Yopiltzinco era un señorío independiente,
con quien hacíamos la guerra, para honrar
a nuestros dioses".
Eso dijo.
"Los yopes eran rebeldes, nunca pudimos
sojuzgarlos, y tampoco los conquistadores".
Dijo el otro.
Enfrente del estrado se formó una fila de niños
de colegio para obtener autógrafos.
Fuí a la mesa de la entrada para tomar una
copa de mezcal gratuito.
Hacía frío.
Constanza Weber
Constanza Weber, de 78 años, viuda de Mozart,
aparece en una fotografía de 1840,
recién descubierta en la región de Bavaria.
Constanza tenía 29 años cuando Mozart murió
a los 36, en 1791; procreó seis hijos durante
su matrimonio de nueve años, aunque solo
dos de ellos lograron sobrevivir.
Al quedar viuda, Constanza se casó con un
diplomático holandés.
La imagen del daguerrotipo, única, fue tomada
en la casa del músico Max Keller.
En la fotografía aparecen siete rostros de mirada fija,
enfrente de la cámara, dejando en nuestras mentes,
ésa idea absurda pero extraña, de siete vidas
que aún tienen un presente, un pasado reciente
y un futuro, que aún no conocían.
Es como si el tiempo, hubiese perdido la razón
y el tiempo pasado se mezclara con este tiempo
nuestro, aunque Constanza, murió dos años
después de posar en la fotografía.
En la imagen del daguerrotipo,
todos ellos están vivos.
Los siete poetas
El viejo poeta
enfermo
aceptó la invitación
para leer poemas
con siete poetas
enmascarados.
En la esquina
antes de arribar
al sitio
dos poetas lo abrazaron
subiéndolo a un auto
que arrancó veloz
salió de la ciudad.
El camino era agreste,
con laderas y llovía
a cántaros;
lo bajaron a una choza,
no te espantes viejo
le dijeron.
La fiesta comenzó
el poeta amordazado
atado al respaldo
de una silla;
los siete poetas
bebiendo y fumando
leían poemas,
no te espantes viejo
le dijeron.
Entonces él sintió
repentinamente
una como aguja
atravesar la garganta
desde la parte posterior,
y salió por la boca,
velozmente.
Estaba a merced
de los siete poetas
que reían
con estruendo
bajo el estruendo
de la lluvia
espantosamente
embriagados
como demonios.
Soy poeta
Soy poeta. Pero odio la Poesía.
Odio a los estudiantes.
Pero de ellos vivo.
Odio el amor. Pero amo.
Odio la vida.
Para mí la Poesía no es un
asunto de belleza,
sino de vida o muerte.
Me gustan los versos.
Es mi gran pasión.
Escribo para mí. Pero publico.
Yo me detesto.
Pero no puedo estar en otro sitio.
No me gustan los estilos repetidos.
No deseo imitar.
Pero no todo cambio es importante.
Me interesa encontrar los eventos
que trascienden la Poesia.
Y aprender de otros poetas.
Admiro a los escritores jóvenes
que arriesgan.
Y en el colmo de la cursilería
me admiro a mí mismo.
Desearía ser otro.
Escribir otra forma de Poesía.
Maldigo el día en que nací.
Puedo morir inédito. No me importa.
Afortunadamente.
Sé que voy a desaparecer.
El día que Roberto Bolaño se convirtió en libro
Aún lo recuerdo, sucio, con el cabello largo
leyendo poemas
en la torre de Rectoría
parecía el hermano gemelo de Mario Santiago
caminábamos bajo la lluvia, un grupo de jóvenes poetas
que más bien parecíamos, una pandilla de maleantes;
en busca de alcohol y un poco de tabaco, para
paliar el frío en Ciudad de México
en los años setentas, cuando la inconformidad estudiantil
se mostraba en los mercados, con altavoces
hablando mal del gobierno, por supuesto
que los jóvenes siempre tuvimos la razón de nuestro lado.
En la glorieta de Tlalpan, con José Peguero, bebiendo pisco
en espera de la luna, para leer poemas que inventábamos
mirando a los sonámbulos trasvestis, discutiendo
sobre Poesía y Poetas. Todos compartimos
aquel viejo amor por la Poesía que nos corría en las venas
pues creímos, que todo Poeta era inmortal.
En los muelles de Cataluña, pensando en las muertas de Juárez,
taciturno, mirando el mar mediterráneo, respirando el pasado
esperando a que lloviera, en espera del milagro
trabajando para ello, así ocurrió, Roberto Bolaño, se
convirtió en libro, en el Hospital de Vall d'Hebron
cerca de la salida de la estación del Metro con el mismo nombre
en Barcelona.
Autor: Edgar Artaud.







































Me encanta T@D@ lo que escribe Edgard
Quiero dejar manifiesto mi admiración hacia la poesía de mi amig@ Edgard Altamirano.
Creo fehacientemente que si bien es cierto las palabras son las mismas , bien podemos reinventarlas, reacomodarlas , pero solo a algunos les es dado el don de crear y marcar tendencias.
Tal parece la novedad en tiempos de abulia hace a algunos arriscar no solo la nariz, sino algunas otras partes del cuerpo.
Hoy en día, en que insisten en la Poesía del bla bla
ES GRATISIMO HALLAR A QUIEN NOS INVITA A URGETEAR EN NUESTRA PROPIA MENTE, Y PORQUE NO DECIR...
VIVA LA POESIA!!!
VIVA LA POESIA!!!
Sin temor a ofender a las almas en pena de los grandes poetas de la historia, que andan por allí cazando sus propios versos tan plagiados hoy en día.
GRACIAS
Un abrazo grande para mi amigo
Un abrazo para aquel que ha publicado sus poemas
Leer y recitar ese de la Camisa verde limón, hace que la esperanza en la POESIA NO MUERA.
Rossana Arellano