
POR MARIETTA MORALES RODRÌGUEZ
El escritor mexicano Octavio Paz definiò a Sor Juana Inès de la Cruz como una especie : monja , poeta , mùsica , pintora , teòloga , andante , metàfora encarnada . concepto viviente , beldad con togas , silogismo con faldas , criatura doblemente temible . Su voz encanta , sus razones matan . Sor Juana Inès de la Cruz , uno de los personajes màs provocadores de la època colonial en el Virreinato de Nueva España . Cuentan las crònicas que ya a los tres años de edad aprendiò a leer y escribir . Intento estudiar en la universidad , pero el patriarcado grotesco de la època , impedìa que las mujeres buscaran el conocimiento . Como revancha se fue a vivir a Ciudad de Mèxico , donde aprendiò latìn y devorò todos los libros de la biblioteca de su abuelo . A los quinces años , sus padres la introdujeron como dama de honor en la corte del Virrey de Mèxico , el Marquès de Mancera . Sobresalìa por su inteligencia y belleza , pretendientes no le faltaron . Ella sin embargo tenìa otros planes , por eso ingresó al convento de las Carmelitas descalzas . Al cabo de tres meses abandonò la orden por problemas de salud . Vuelve a la corte del Virrey . Fue entonces cuando los eruditos y canònigos deciden hacerle un examen acadèmico . El Virrey organizò un encuentro con los letrados donde interrogaron a Juana sobre lo màs variado temas , sin que ella errara en ninguna de sus respuestas .
Entra al convento de San Jerònimo , para escapar de un aburrido matrimonio y desarrollar sus inquietudes intelectuales . Años despuès dijo : pensè yo que huìa de mi misma . Pero miserable de mì ! , tràjeme a mì conmigo . No fue una monja reclusa pues continuò en contacto con la alta sociedad mexicana , la cual le encargaba escritos religiosos y amorosos.
Seguìa leyendo de dìa y noche en su biblioteca particular que tenìa en su celda , la que contaba con màs de cuatro mil volùmenes . Este interès por los libros le trajo muchos problemas . La superiora del convento , analfabeta , la acusò ante el arzobispado, aduciendo que los libros eran cosas del diablo o de la inquisiciòn. Las autoridades eclesiàsticas le aconsejaron que privilegiara las lecturas sacras por sobres las profanas. El obispo de Puebla , Manuel Fernàndez , adoptò el nombre de Sor Filotea para recomendarle que se dedicara a su estado monacal. Ella segura de sì misma le responde : las mujeres estàn perfectamente capacitadas para los trabajos intelectuales . Las presiones sobre Juana , logran que abandone la literatura . Se volcò al servicio de los pobres . Muere en 1695 .






































