
UN EXTRAORDINARIO SONETO DE ANTONIO MACHADO
ROSA DE FUEGO es, sin duda, uno de los mejores sonetos de la lengua española del siglo pasado.
Su autor: Antonio Machado es una la las figuras cumbres de la lírica española de ese siglo en que conviven maestros como Miguel de Unamuno, León Felipe, Federico García Lorca, Rafael Alberti, Juan José Domenchina, Miguel Hernández, Pedro Salinas, José Hierro, Blas de Otero, Claudio Rodríguez y tantos otros.
Antonio Machado fue un hombre comprometido en la lucha contra el franquismo, lo que le costó el exilio, al revés de lo que sucedió con Manuel, su hermano, otro gran poeta, que cantó su admiración al mismo Francisco Franco.
Los versos de Antonio Machado están construidos con materia sencilla, para llegar a terminar la casa de su poema en forma tal que sea asequible a la mayoría de los lectores. Por ello los cantantes han puesto música a muchos de sus textos y los han difundido por todo el orbe.
La poesía de Machado tiene la cadencia del verbo que crece, que se puede permitir el lujo de empezar con tonos leves para, bruscamente, saltar a la euforia que entrega en otros versos.
El poema que viene es indudablemente una pieza maestra del soneto escrito en el siglo veinte en la lengua de don Miguel de Cervantes.
ROSA DE FUEGO
Tejidos sois de primavera, amantes,
de tierra y agua y viento y sol tejidos.
La sierra en vuestros pechos jadeantes,
en los ojos los campos florecidos,
pasead vuestra mutua primavera,
y aun bebed sin temor la dulce leche
que os brinda hoy la lúbrica pantera,
antes que, torva, en el camino aceche.
Caminad, cuando el eje del planeta
se vence hacia el solsticio de verano,
verde el almendro y mustia la violeta,
cerca la sed y el hontanar cercano,
hacia la tarea del amor, completa,
con la rosa de fuego en vuestra mano.
El verso final es todo un logro, un logro que concreta la genialidad que Machado le dio a ROSA DE FUEGO.
A mí este soneto me conmueve. Es como si de repente los cielos de todas las noches se salpicaran de más astros e hicieran un canto único.
Una especie de luz perpetua.







































GRACIAS, JOSÉ.
Quiero agradecer por dar a conocer tan bello soneto, de otra manera no hubiera sabido de su existencia.
De verdad llega muy profundo y con una fuerza suave y penetrante en los sentimientos del Amor.