
Camina aquella novia en los
pasillos del cementerio ,
detràs de la noche que cae en la ciudad ,
junto al calor de la esquina de un viejo bar .
Las almas errantes entra en los orificios del memorial ,
de esas flores secas que entran como polvillo
en los pulmones de los que marcan
loa adoquines frìos ,
junto al canto de un mendigo .
En la florerìa todavìa
se vende rosas sin espinas ,
por el fantasma que atormenta mi alma
junto con el dormir de los gallos
que pelean en el ring de la vida .
Todo no es màs que el sentir
de las coronas de flores
por el carretero de la muerte
que lleva a cuesta el ovillo
de esos llantos silenciosos
por la mirada del pasillo del teatro .






































