
POR MARIETTA MORALES RODRÌGUEZ
El escritor Joaquìn Edwards Bello se definió como un permanente escritor de ùtiles claridades , tan libres que al final , me siento solo.
Naciò en los dìas de la voladura del Puente Cal y Canto , de la salida del porteño tranque de mana y los conflictos políticos del gobierno de Balmaceda, en el èxito del libro Azul escrito por el poeta nicaraguense Rubèn Darìo. Siempre quiso ser escritor , pero criticaba la sociedad chilena duramente . Soñaba ser como Stendhal , Baroja , Dickens . Su exceptisismo como un ejercicio de fascinaciòn . Publicó libros como El inùtil y el monstruo. Pero lejos el libro màs polèmico fue El Roto (1920) , ambientada en un prostìbulo de la Estaciòn Central. La osadia del joven escritor radicó en mencionar a hombres de la clase alta chilena , vinculados a la política y los negocios . El novelista veía su novela como de observaciòn y de compasiòn humana , basada en la crueldad extrema del ser humano , en un medio hòstil y sordido . Con Valparaìso , la ciudad de los vientos (1931) , volvío a su propia infancia . En Criollos en Parìs (1933) , describió la atmòsfera de los dìas finales de la belle epoque . En la Chica del Crillòn (1935) , una de mis novelas favoritas . Donde una chica aristocrata vive sumida en la miseria , con la esperanza de recobrar su condiciòn social y con un final asombroso . Edwards Bello nunca perdió vigencia con sus crònicas de diarios . Confesó que escribía sus crònicas aùn en sueños , y que observaba todo lo que ocurrìa en la calle . Entre sus libros de crònicas estan : Crònicas del centenario (1968) , Mitópolis (1973) , la novela de Balmaceda (1981) , Homo chilensis (1983) y sus pòstumas memorias (1983) .
Alone lo definio asi :
Hay escritores que componen mejor sus intrigas y saben llevar la atenciòn hacia un desenlace previsto o imprevisto ; los hay màs originales en su manera de mirar el mundo , e infinitamente superiores en la evocaciòn de las imàgenes , en el arte musical de los perìodos , en el ritmo y en la nobleza del vocabulario pero ninguno aventaja a Joaquìn Edwards Bello en la sensaciòn de soberana facilidad , en el brotar abundante de la narraciòn , coloreada , irresistible .






































