
LAS CONTROVERSIALES ANTOLOGÍAS POÉTICAS
Es un título reiterado en varias antologías el llamarlas LAS CIEN MEJORES POESÍAS. El nombre CIEN es casi perpetuo. No sé quien habrá sido el primer antólogo que le puso ese nombre a su obra.
Pero sólo en el mundo de lengua española sabemos que son famosas las antologías de Marcelino Menéndez y Pelayo (español) y de Germán Berdiales (argentino) y nuestro Hernán Díaz Arrieta (Alone), quien terminó haciendo nuevas ediciones de su antología con mucho más de cien poemas.
Las otras dos, obviamente, tienen también varias ediciones.
Como todas las antologías ellas poseen sus muchos aciertos y desaciertos.
A veces, al antólogo – si es poeta- se le antoja meter mucho de lo suyo en la selección.
Es lo que pasó con una antología realizada por Eduardo Anguita, a la que Jorge Teillier llamó sarcásticamente “anguitología” por la buena cantidad de poemas que Anguita incluyó en su trabajo.
En la antología de Alone, en muchas de sus ediciones, por ejemplo, no figuró un solo poema de Pablo de Rokha. Pesaba el rencor que ambos se tenían. Pero al final Alone tuvo que darse por vencido frente a la fama del autor de JESUCRISTO. Sin embargo Alone solía colocar muchos poemas de Jorge Hübner Bezanilla, un poeta muy distante de la calidad de Pablo de Rokha.
La antología de Marcelino Menéndez y Pelayo LAS CIEN MEJORES POESÍAS LÍRICAS EN ESPAÑOL DE LA LENGUA CASTELLANA era demasiado ambiciosa: abarcaba desde el Marqués de Santillana hasta Manuel del Palacio. Los varios siglos y la cantidad de países que debiera considerar la antología debía ser amplísima, pero don Marcelino cargó su selección hacia su España.
Pocos, muy pocos, son los autores de otras nacionalidades que recoge su antología.
El que es considerado como el mejor estudioso de la literatura en español, sin embargo, al igual que nuestro Alone, integró poetas de los que pocos hoy son recordados.
Algunos que fueron grandes para él y su tiempo y que no han trascendido: Gil Polo, Juan de Arguijo (de quien seleccionó nada menos que cuatro textos), Antonio Mira de Mescua, Juan Meléndez Valdés, Manuel de Arjona, Alberto Lista, Juan Gallego, Juan María Maury, Nicomedes Pastor Díaz, Enrique Gil Carrasco, García Tassara, Abelardo López de Ayala, José Selgas, Vicente Querol, Federico Balart, Gaspar Núñez de Arce y unos pocos más.
Sin embargo Núñez de Arce, un poeta español que vivió entre 1834 y 1903, fue un autor que se ganó casi todos los premios de poesía más importantes de su país. Premios que jamás obtuvo, por ejemplo, su contemporáneo Gustavo Adolfo Bécquer, quien (para algunos estudiosos) es el segundo más grande poeta español de todos los tiempos -y aún si lo fuera sólo del siglo XIX- merecía esos premios más que Núñez de Arce.
Pero ¿acaso es ese hecho único?
Aquí mismo en Chile, casi a fines del siglo XIX, Rubén Darío participó en un concurso de poesía y obtuvo el SEGUNDO LUGAR. Fue superado por un chileno que hoy casi nadie nombra. Es decir: el padre del Modernismo, el gran maestro nicaragüense, se encontró con un jurado que no valorizó sus inicios: cuando estaba por publicar AZUL.
¡Qué singulares hechos tiene la lectura de la poesía!
Menéndez y Pelayo incluye en su antología a poetas que no han trascendido, lo mismo que hace Alone, dejando de lado a nombres que hoy son importantes.
Iguales fantasmas recorren la antología de Germán Berdiales.
Otras antologías hechas por chilenos tuvieron mayor cantidad de poemas. Creaciones de autores de diversas lenguas y que, por lo mismo, no pueden dejar de pecar por la presencia de unos y la ausencia de otros.
Un antólogo chileno, por ejemplo, no tiene porqué saber quiénes son los cinco mejores poetas hindúes o los cinco mejores poetas turcos o de otros países distantes. El planeta poético mundial es demasiado grande.
Famosas son en Chile las antologías que consideraron no
cien, sino que cientos de poemas. Autores clásicos de ellas son María Romero y
Francisco Galano, entre otros. Claro que ellos hicieron antologías que se declaraban "universales" o casi.
Hoy –en todo el mundo- se hacen muchas antologías de poesía. Decenas y centenas de poetas figuran allí…De esos autores: ¿cuántos perdurarán? Y de los relegados, ¿cuántos serán presencia mañana?
En fin, pero no nos quejemos tanto. Las antologías –con sus ausencias y sus presencias injustas- suelen ayudar a construir la historia literaria. E indudablemente las antologías poéticas tienen eso.
Y ello es suficiente.
FUENTES:
LAS CIEN MEJORES POESÍAS LÍRICAS DE LA LENGUA CASTELLANA, Marcelino Menéndez y Pelayo. Editorial Tor, Buenos Aires, Argentina, 1957.
cienpoemaschilenosclaves.blogspot.com
Otras.







































Controversias.
De todas maneras, en cualquier lugar y en el tiempo que sea, habrá controversias, y ellas hacen que personas como yo aprendamos de quiénes las destacan y por lo mismo conozcamos a personas que, de otra manera-tal vez- nunca hubieramos "reparado" en ellas.
Gracias y saludos.