
La soledad es un reflejo de las horas dichosas
Por su espiral las zonas blancas
Que aparecen como causa de las negras
Vierten en la hondura su compacto mecanismo
Y los recuerdos calzan zapatos puntiagudos
Sobre el cojìn de las sienes apagadas .
La soledad es un estanque con faunas de alcohol
Millares de pàlidas tribus de nicotina
Canoas fràgiles de sed
Y un cielo que interceptan nubes ebrias .
Vencido por sus aguas hojarasca soy
Arbol de rìo de azùcar
Lluvia angèlica tostada por el sol
Mi soledad es un paraguas que se quiebra
Como un trozo de voz .
En torno a su eje
Brillantes lagartos trepan
Y hay siesta en el trigal .
Yo recuerdo una mañana sombrìa
Exactamente equilibrada para aquellos años
De extenuaciòn y niñez
Los faroles temblaban bajo el remo de la lluvia
Yo miraba , yo miraba
Un bello tèmpano de amor tendido junto a mì .
Pasè la mano sobre el dorso azul
Y vi que los astros eran tiernas dependencias
De mis oìdos
Que los sonidos de la luz eran dulces vertederos
De palabras de amor
Y creì sentirme mixto puente de dos pieles
Para cruzar aquel gran rìo , aquella ancha rìo
Que habìa entre los dos
Oh mìa entre las mìas
Humina el resplandor
El negro hàlito de adiòs
Que yace en toda boca
Humina mi verdor
Las praderas que en los besos reverberan
Con sus vacas y sus mèritos actuales
Oh amiga , oh virtuosa de la fuga
Que hoy te encuentre nuevamente en mis palabras
Creada por instinto de cansancio
O por valor .
DEL LIBRO CAMINO DE ÑIELOL ,1954






































