
Y señor...
Y señor! se le ha pasado la vida,
los ojos abiertos le pedí tuviera
y la boca, la boca bien cerrada.
Mi reloj dejé para que la hora viese
y el sueño le vio primero.
Eso es culpa de su señora madre
le alimentaba tan bien!
le dije que no abriera la boca mas que para
recordarse que el tiempo pasa rápido
y que tanta leche adormece al niño
y los dos sabemos el niño que usted es.
Ascensión y descenso
El reloj y sus horas
contienen nuestros días
diseccionados .
Sueños en el día y la noche
entonces despertamos
por miedo a lo eterno
mantenemos los ojos abiertos,
paralelos,
intuyendo fertilidad y ocaso,
manifestando
un círculo vicioso
en medio de nuestra frente.
Vanidad
Siempre igual frente al espejo
lejos de él
esta el mundo de los otros
allí ya no somos,
fuimos.
Caminamos dóciles
solo parecemos cercos
en el camino
de la multitud
nos hacen muecas los
rostros infantiles
y recordamos
que los niños
son potencia de árbol
y serpiente a la vez
es lo que somos.
Ahora
Dejamos de ser niños,
no somos infatigables,
dioses de madera nos cubren el pecho cansado,
el rostro no pide tibias manos
sino menos lagrimas y ciénagas nocturnas.
Ahora,
no es posible que los ojos dejen de sangrar,
ni amedrentar a los años que nos enmascaran
difícil es decir adiós a los sordos
y a los tontos por temor a estar solos
las cosas no son nuevas, el pellejo les cae a los niños
en nuestros brazos.
Ahora la gente se va para siempre.
Infancia
Y qué sabe sobre las palabras el niño
que aun desconoce su nombre?
No sabe que el llanto no siempre aplacará su dolor
no sabe de las maldiciones del padre
ni lo agobiante de vivir en el terreno de la cruz.
No sabe del color ni del aroma de los muertos que aun desconoce.
Lo hemos llamado inocente y débil
hemos subestimado su imagen de niño,
tal vez lo alentará la melancolía
o el aroma sutil de las flores
pero no nos servirá hacerle saber que existimos
somos solo sombras en el despertar de su locura.
Alrededor de la fuente
No quiero estar siempre rodeada de espeojos
sino mirar a través de ellos como en agua
tantas veces me vi en sus cuerpos en sus rostros
de aquellos seres que no he tocado
consumiéndolo todo
hasta el aire cargado de hastío.
Un día menos luego de esto
a veces no me doy cuenta, es la costumbre
de caminar alrededor de la fuente
ellos no están muertos sino casi
yo no lo sé porque mi silencio es de tumba.







































Patricia Lago es una poeta ...
Patricia Lago es una poeta como la copa de un pino, sin duda.