
SELECCIÒN DE TEXTO MARIETTA MORALES RODRÌGUEZ
Todo ha sido como venir ,
callar ,
detenerme a la entrada de una puerta como ante una sola estatua socavada
y respirar la oscuridad del tiempo .
Todo ha sido como llegar a un tùmulo ,
a una campana escrita por el frìo ,
y ver ennegrecerse los caballos , desteñirse el bronce y el otoño .
Porque cerrado me sentì , llegado a un lìmite marcado por la noche ,
y ante una casa sin ventanas sòlo puertas y puertas encontrè ;
cada una se abrìa para mì ,
cada una aumentaba de espesor
y yo debìa en silencio atravesarlas impulsado por la sola oscuridad .
Cada puerta era idèntica a la otra ,
pero era yo el que en su hondura hallaba màs grandes los espacios ,
màs altas las columnas de la tierra .
Todo fue como avanzar
y avanzar
oliendo siempre la humedad de una estancia nuevamente abandonada ,
porque no era yo el que cruzaba ,
eran las puertas que venìan hacia mì ,
todas las puertas que yo tuve ,
todas las casas destruidas ,
desfilaba ante mi un rìo inverso de hombres cuyo rostro conocìa .
Y era tal la blancura de la noche que toda transcurrìa sin moverse .
Ay , nos fuimos al alba sin despertar a los dormidos ,
mirando largamente sus caras indescifrables como cuando comìan .
Todo fue asì , comiendo a solas , con apuro y sobresalto ,
como ahogando en nuestra boca el lìquido sagrado ,
ansiosos por terminar ,
mirando con temor el nuevo dìa .
Asì sin despedirnos ,
pensando siempre en volver , en hallarlos a todos reunidos
y màs pròximos ,
nos escurrimos en la sombra , cruzando todas las puertas , en el misterio
de los frutos recogidos y plenos .
Si algo encontrè son puertas que comunicaba un aire frìo ,
altas puertas que cuidaban el laberinto del dragòn,
por ellas entrè sin encontrar sino el solemne sonido de mis pasos ,
tronos vacìos en un orden de silencio , edad y aldabones .
Un viejo olor a sàndalo transitaba por las hùmedas salas ,
el rumor de una inmensa campana y el otoño de los hondos imperios ;
guardias , infernales , celestes , mantenìan los oscuros umbrales ,
guarniciones de oro y de plata recubrìan las puertas insomnes .
Abiertas estaban sin abrirse,
rodeadas de animales dormidos ,
cerradas a otra sustancia que no fuera su esencia salobre ,
y en el alba la desnudez las abrìa empujando sin hallar su reposo ,
la antigua y pausada ceremonia donde cada una cobraba su reino .
Oh reuniòn en torno al fuego ,
siempre serà el otoño nuestro clima en que a la miel se une
otro sabor indefinible ;
oh gusto tan agudo en que la uva desfallece , en que la flor se hace memoria ,
y la memoria recobra su color separada bruscamente de la tierra .
Oh revelaciòn del fruto amarillento ,
junto a ti reùno todo mi pasado y en un lecho desnudo me despierto ,
en una pieza cerrada desde entonces .
Oh cera ,eterna cera del otoño , cuyo olor al silencio se parece .
a otro cuerpo tendido junto al mìo;
oh lìquido tan càlido , al arrope seràs siempre devuelto , al corazòn
sediento y solo ;
al vino volverà todo el perfume .
Oh animal tan amado de la piel imborrable como el fuego ,
todo por ti fue impregnado hasta los mares y las nieves ;
oh los olores y sabores que el hombre tuvo de sus frutos .
renacen en su casa destruida ,
renacen en su cuerpo desterrado .
Honràbais al fuego y la semilla y las puertas por donde entraba la luna ,
oh vivìas con la humedad del cielo , con el secreto de vuestra boca antigua;
silenciosos como el espìritu del arroz , obedecìas sòlo el amor del cereal ,
a la pasta blanca y cruda del maìz de donde nacieron vuestros
dioses carnales.
Oh hijos del misterio puro de los granos y de una madre sin rodillas ,
de la corteza tierna del bambù ,
de la flor y de la fruta nacidas del corazòn muerto del faisàn .
Humedad de viejo càntaro enterrado ,
humedad nocturna de arcilla sin cocer ,
humedad es el secreto de vuestra persistencia ,
humedad es la semilla que sembràsteis , oh raza natural de la
madera que todo lo creàis hasta la lluvia .
Y en vuestro corazòn està la tierra arrasada y cubierta de ceniza ,
pero juntos sois màs que toda la sombra de hojas y raìces ,
y habèis nacido de vosotros , como los peces,
del viento auroral de las llanuras , del rocìo tembloroso del ciruelo .
Habèis nacido de vuestros muertos , como la nieve , como el
amor de las estaciones lunares .
Habèis nacido para rescatar vuestros dominios , para ensanchar
el nombre de las estrellas fijas , para comer son
vuestros cuerpos al bocado y vivir con vuestras almas
corporales .
China ,1962






































