
RICARDO FLORES MAGÓN: ESCRITOR Y PRECURSOR DE LA REVOLUCIÓN MEXICANA
Tres eran los hermanos Flores Magón. Jesús, Ricardo y Enrique.
Los tres se opusieron al régimen dictatorial del siniestro Porfirio Díaz, uno de los más brutales dictadores que haya existido en la historia centroamericana.
Solía este asesino matar a muchos de sus enemigos de una manera cuya crueldad impacta violentamente. Enterraba a ellos hasta la altura del cuello, de manera tal que sólo la cabeza quedaba expuesta. Luego de ello lanzaba a la caballería destrozando esas cabezas.
El largo reinado de Porfirio Díaz y sus perversidades atroces crearon un anticuerpo hasta en las familias burguesas de México.
En efecto los Flores Magón eran hijos de un alto oficial del mismo dictador, hombre que advirtió la maldad de Díaz a sus hijos.
Los tres adhirieron, entonces, a la causa de Francisco Madero, el líder político que parecía tener más alto apoyo ciudadano.
Cuando Porfirio Díaz cayó, fue precisamente Madero quien asumió la dirección del país y allí entró a trabajar con él Jesús Flores Magón, mas sus hermanos se opusieron a ello y siguieron en pie de guerra.
Ricardo, al igual que Enrique, eran ácratas y manifestaron su repudio al Estado y la propiedad privada.
Crearon la Junta Revolucionaria Anarquista de los Ángeles, cuando estaban en Estados Unidos, donde Ricardo viviría más de veinte años, la mayor parte de ese tiempo en las cárceles.
Lucha contra la Autoridad, el Clero y el Capital son los elementos patentes en él y en su hermano Enrique.
No en vano ambos son considerados como altos referentes en las aspiraciones económicas, sociales y políticas de los mexicanos.
Ambos eran partidarios de la abolición del Estado. Conocían muy bien la obra de Bakunin, Owen, Fourier, y otros pensadores libertarios y socialistas utópicos, además de saber del “socialismo científico” aprendido en los textos de Marx y Engels.
Pero su posición era evidentemente anarquista y en los diarios que, desde antes de la Revolución, editaron, dejaron ver ese iderario.
Por ello estuvieron encarcelados en varias ocasiones y mandados al exilio en otras tantas.
Hay un hecho que retrata de cuerpo entero el compromiso de estos ácratas con su lucha. Estando ellos en prisión el dictador Porfirio Díaz envió un emisario a la casa de la madre de los luchadores a manifestarle que si ella intervenía y hacía deponer a sus hijos sus escritos contra el gobierno, él los dejaría libre.
La mujer, entonces, le señaló algo así como: PREFIERO VER A MIS HIJOS MUERTOS, ANTES QUE RENUNCIANDO A SUS IDEAS.
En la frontera con Estados Unidos lograron crear un pequeño conjunto de luchadores para batallar contra Porfirio Díaz, sin alcanzar su propuesta revolucionaria una adhesión de carácter nacional.
Presos ambos en Estados Unidos y pidiéndoseles una cantidad importante de dólares por su liberación fue la anarquista norteamericana Emma Goldman, quien junto a otro luchador similar, reunieron la cantidad necesaria para ese objetivo.
Pero Ricardo era un hombre de ideales muy firmes. Oponiéndose, con sus escritos a la Primera Guerra Mundial, fue otra vez a parar a una cárcel “gringa”, de la cual ya no saldría con vida.
Hay tres versiones sobre su muerte: una señala muerte natural y las otras dos que habría sido asesinado. Eso fue en 1922.
Su cuerpo fue embalsamado y un año después los trabajadores mexicanos reunieron la suma suficiente de dinero para llevar sus restos a su patria. Dicen que el entierro de Ricardo Flores Magón fue gigantesco.
Ese mismo Estado –al que él repudiaba por ser TAL y servil a la Iglesia y al Capitalismo- le ha reconocido la calidad de precursor de la Revolución Mexicana.
Hoy los restos de este gran hombre reposan en la Rotonda de los Hombres Ilustres en Ciudad de México, capital del país del mismo nombre.
No sólo luchador social y periodista fue Ricardo Flores Magón; fue también un dramaturgo.






































