
GOMBROWICZIDAS
Mientras
la aproximación a "Ferdydurke" fue para nosotros, los de la barra del
Rex, una empresa más o menos normal, "El casamiento", aun después de
los procesos de simplificación al que lo sometía Gombrowicz para
facilitar su comprensión, se constituyó en una especie de elemento
rítmico que colaboraba con nuestra relación. El "tempo poco claro"
alcanzó alturas inconmensurables y servía para cualquier cosa, tanto
para delimitar algún principio filosófico como para dar cuenta de
alguna ambigüedad erótica. Y los versos: ¡Qué agradable en el five
o’clock del rey/ Llevar un flirt liviano en forma discrecional!/
Embriaga y fascina de las mujeres el dorso/ ¡Y de los hombres el
torso!, fueron usados como una coda brillante que nos servía para pasar
de un tema a otro sin solución de continuidad.
"El casamiento"
produjo una gran confusión a la que no poco contribuyó el mismo
Gombrowicz. De ahí sacó una enseñanza que vale para la interpretación
de toda su obra: la primera aproximación a un texto no debe ser
demasiado profunda, sólo poco a poco se busca lo profundo, si es
necesario.
Hay
que tener como principio que si se puede acceder a una obra mediante
una interpretación simple, se debe prescindir de la difícil.
"Metafísica, de acuerdo, pero hay que empezar con la física"
Gombrowicz
mantuvo una conversación con Diego Masson, el compositor de la música
para "El casamiento", un diálogo extraño que contiene algunas
apreciaciones estéticas que no están hechas tan en broma como parece.
–He
oído que el decorado estaba hecho con restos de coches viejos; –Sí, era
excelente; –¡Oh, qué feliz me siento de no haberlo visto, esos restos
de coches!, me hubiera gustado mucho más un lindo decorado gótico con
muchos colores. Usted compuso además la música para la batería, ¿no es
cierto?; –Sí, es verdad, la música fue escrita para dos bateristas,
detrás de las cortinas había un gran número de instrumentos de
percusión; –¡Oh, qué feliz estoy de no haberlo escuchado!, sabe usted,
a mí me hubiera venido mucho mejor algo como Beethoven o Chopin.
Un
episodio ilustrativo sobre si los espectadores habían entendido lo que
Gombrowicz había querido decir en "El casamiento" fue la participación
de Lucien Goldmann, un eximio profesor universitario presente en el
estreno que tuvo lugar en París.
En la discusión que tuvo
lugar al finalizar la representación y en un artículo publicado en
France Observateur titulado "La crítica no ha entendido nada", Goldmann
se despachó sobre el que, a su juicio, era el secreto de la obra.
"El
casamiento" era para Goldmann una narración traspuesta de los
cataclismos históricos de nuestro tiempo, la crónica de una historia
tomada por la locura, una parodia grotesca de acontecimientos reales.
Hasta aquí el profesor va más o menos
bien, pero de repente empieza a desvariar con sus representaciones
mentales. El Borracho viene a ser el pueblo rebelde, la novia de Henryk
es la nación, el Padre es el Estado, y Gombrowicz mismo es un noble
polaco que había encerrado en estos símbolos un drama histórico.
"Intenté
protestar tímidamente, de acuerdo, no lo niego. ‘El casamiento’ es una
versión loca de una historia loca; en el desarrollo onírico o etílico
de su acción se refleja lo fantástico del proceso histórico, pero ¿qué
Mania sea la nación y el Padre el Estado...? ¡Todo en vano! ¡Goldmann,
profesor, crítico, marxista, cargado de espaldas, sentenció que yo no
sabía y él sí sabía! ¡El imperialismo rabioso del marxismo! ¡Esa
doctrina les sirve para agredir a la gente! Goldmann, armado de
marxismo, era el sujeto, yo, desprovisto de marxismo, era el objeto;
unas cuantas personas que escucharon nuestra discusión no mostraron
ninguna sorpresa de que Goldmann supiera más de ‘El casamiento’ que yo
mismo"
Goldmann
insistió, con posterioridad escribió dos estudios sobre el teatro de
Gombrowicz, "Estructuras mentales y Creación cultural", pero el pobre
profesor, después de esta experiencia gombrowiczida, nunca recuperó del
todo la cordura.
"El casamiento" es la única obra que Gombrowicz
publicó en español antes que en polaco, un año después de "Ferdydurke",
pero todo ese mundo teatral tuvo que esperar mucho tiempo, recién el
1963 el Régisseur Fanfarrón la puso en escena en París.
Gombrowicz nos da su opinión sobre el trabajo del régisseur y sobre los comentarios de los críticos.
"(...) el régisseur asesinó el texto y su alto sentido espiritual-artístico (...) nadie comprende nada de nada"
A
pesar de las dudas que tenía Gombrowicz el ascenso de "El casamiento"
fue vertiginoso, tanto que no puede ocultar en las cartas que nos
escribe la exaltación que le producía su estreno en París y la hazaña
que resultó su puesta en escena.
Como
el Régisseur Fanfarrón andaba por Buenos Aires en agosto del año del
centenario le pedí que me ayudara a presentar "Gombrowicz, este hombre
me causa problemas" en la Embajada de Polonia.
Esta solicitud
resultó ser un desatino enorme que cometí con el propósito de darle
lustre a la presentación de mi libro del que me voy a arrepentir toda
la vida, el régisseur se comportó como un maníaco presuntuoso y
ególatra sin ningún atenuante.
Las ideas centrales y únicas del
Régisseur Fanfarrón eran las de que Gombrowicz había sido descubierto
por él, lanzado a la fama por él, paseado por toda Europa por él. Al
día siguiente tuvimos una conversación en la que puso al descubierto
todo lo presuntuoso que era.
–Tuviste una intervención teatral
muy europeizada, te agradezco mucho la mano que me diste; –Sí, pero a
vos el Buhonero Mercachifle te hundió; –No me parece, estaba de
relleno, además tené en cuenta que él es un representante típico del
carnaval que armó Gombrowicz con los mufados; –Mirá, para mí ocurrieron
cosas imperdonables; –¿Qué cosas, che?; –El boludo del embajador no
sabía cómo me llamaba, yo soy una persona muy importante, tampoco sabía
dónde había estrenado "El casamiento", yo soy una persona famosa, estoy
condecorado por el gobierno polaco, yo cobro por estas intervenciones,
imaginate, mi persona tiene que quedar destacadísima en cualquier lugar
porque yo soy una persona muy destacada; –Che, ¿sos tan importante?;
–Importantísimo, y a vos no te perdono que no hayás suplido al boludo
del embajador para anunciarme debidamente en la reunión, no te lo voy a
perdonar nunca...
–¿Y
para quién sos tan importante vos?; –Para el mundo; –Mirá, vos para mí
sos un fanfarrón, los directores de teatro, de igual manera que los
directores de orquesta y que los solistas de instrumentos musicales,
tienen un plus de valor derivado, y ese plus de valor es inauténtico,
les viene del autor, ustedes son medio payasos ¿sabés?
A
decir verdad el Régisseur Fanfarrón es una persona importante, a partir
de sus escenificaciones el teatro de Gombrowicz empezó a ser conocido
en Europa pero, la cuestión consiste en saber cuánto de importante es
una persona importante, y cuánto de silencio debe guardar sobre la
importancia que tiene.
Cada profesión tiene sus vicios, el Gnomo
Pimentón, un lacaniano de primera cepa, repasando la obra de Gombrowicz
descubrió que ni en sus narraciones ni en sus piezas teatrales hay
consumaciones sexuales, afirmación que caracteriza con claridad los
vicios de su profesión.
Yo, por mi parte, he descubierto que en
la obra de Gombrowicz existe un solo llanto, descubrimiento que me ha
producido un cierto desasosiego, en primer lugar, porque no estoy
seguro de que no se me esté escapando por ahí algún llanto escondido en
algún rincón pequeño y obscuro y, en segundo lugar, porque no puedo
ubicar con exactitud la profesión a la que corresponde el vicio de
descubrir llantos.
De una cosa estoy seguro, existe un único llanto en los diarios de Gombrowicz.
"Cuando
estaba escribiendo: Jeannot. –Nada. Henri. –Nada. El padre.
–Transformado. La madre. –Dislocado. Jeannot. –Derribado. Henri.
–Alterado... rompí a llorar de pronto como un niño. Jamás me ha vuelto
a ocurrir algo semejante. Los nervios, sin duda... Sollozaba
amargamente, y las lágrimas caían sobre el papel"
Estalló en un
llanto inconsolable cuando escribía este pasaje de "El casamiento". A
la vida de Gombrowicz no le faltan momentos dramáticos y motivos para
el llanto tiene de sobra, pero sólo llora aquí.






































