ECOS ACTUALES LATINOAMERICANOS EN DOSTOIEVSKI
Por Ignacio Cardenal

Sin realizar un detenido análisis comparativo entre las circunstancias sociales descritas por este gran escritor ruso en su mundialmente conocido Crimen y Castigo y la situación social actual de América Latina, es natural pensar que ninguno de los dos tópicos posee alguna vinculación.
Es innegable que en la época en la que fuera redactada una de las más importantes piezas literarias universales, existiesen conflictos que en mayor o menor grado fueron distintos a los que se enfrenta la población hispanohablante en estos momentos; no obstante el período que nos separa del año 1866 es incapaz de ocultarnos el alcance en el tiempo que Dostoievski tuvo para esbozar escenarios latinos que se encuentran a la orden del día.
La trama perfectamente amalgamada entre la retorcida psicología de Raskolnikof, su papel como asesino de la usurera y el fundamento filosófico subyacente a toda la historia son los elementos que hay que tomar en cuenta para el presente análisis: los diversos escenarios en que se maneja un empobrecido estudiante de derecho nos presentan los barrios bajos de una Rusia decimonona diametralmente opuesta a la nación que, por aquellos días, generaba pensamiento filosófico tanto como progresos técnicos. La necesidad del autor por desarrollar su idea de que el fin no justifica los medios, ejemplificada por las alusiones de Rodia a las campañas napoleónicas vistas como brillantes empresas, fue el impulso que llevó a la explicación de tal tesis en medio de ambientes duros, develándose además la desigualdad social que incluso persiste en los "países del primer mundo". Pues bien, el submundo descrito hábilmente por la pluma de Dostoievski encaja muy bien en las situaciones de los países latinoamericanos, ubicados por miles de organismos internacionales de desarrollo humano dentro del llamado "tercer mundo". Figúrese la cantidad de analfabetismo presente en las distintas latitudes de Centroamérica, las vastas regiones suramericanas desprovistas de tecnología sumidas en ambientes rayanos al feudalismo, el sistema de producción que potencia en primer lugar no la instrucción del ciudadano, sino su capacitación como mano operaria en una varia gama de empresas, firmas trasnacionales y grupos comerciales interesados no más que en el crecimiento de los avances técnicos que no los humanos; esto sin tomar en cuenta las altas tasas de desempleo que están registrándose en -prácticamente- todas las naciones y que muy probablemente impulsarán a cientos de niños, jóvenes y adultos a buscar cualquier manera para subsistir, incluida la vida criminal.
Estadísticamente, Latinoamérica está compuesta mayormente por personas jóvenes. Dicho estadio vital caracterizado por el deseo de superación y concreción de metas a corto o largo plazo se ve en la necesidad de sortear las problemáticas que se han descrito brevemente, además de otras no mencionadas pero de amplio conocimiento general y que podrían desembocar en el surgimiento de más Rodias dispuestos a cometer un crimen por la grandiosa empresa de la supervivencia (prostitución, robos, asesinatos, pandillas, secuestros, explotación salarial, competencia desigual de mercado, corrupción, etc.), y por consiguiente, en el surgimiento de individuos retorcidos -en mayor o menor nivel- en su psicología. Hay que reconocer que, si bien Raskolnikof devanaba su mente días enteros cavilando sobre la justificación de su fechoría, se vio además impelido por las situaciones de pobreza en las que se encontraba. En contraposición, miles de latinoamericanos se ven justificados en sus crímenes simplemente por el deseo de continuar con vida; empero, siendo las necesidades básicas insatisfechas en muchos países de esta región, el anhelo de permanecer luchando en la tierra pronto se ve sumergido en una maraña de vicios sociales que, distorsionando su fin primordial, lo conducen a la construcción del ladrón o delincuente.
No se pretende pues, hacer una exposición de todas las vicisitudes latinas emulando al genio responsable de El Jugador o al maestro detrás de Los Miserables, sino presentar un paralelismo entre las situaciones vividas por el personaje de Raskolnikof y las de muchos hombres, mujeres y niños sumidos en la marginación, el hambre, la ignorancia y la extrema pobreza. Pese a todo, el hecho es que la literatura es una herramienta sumamente eficaz para comunicar la realidad en la que nos vemos inmersos, cuestión que Dostoievski supo abordar en su momento. Es urgente pues, denunciar las problemáticas de nuestro barrio, país o región a través de la palabra, comprometida no sólo a criticar de manera pasiva, sino además a proponer soluciones, tal y como al final de Crimen y Castigo entrevemos la luz de la esperanza redentora en la expiación de la cárcel. Latinoamérica será capaz de ver el alba sólo si nos ponemos en marcha.







































Muy bueno el articulo, la ...
Muy bueno el articulo, la verdad ;)