
UN RELATO DE MARIETTA MORALES RODRÌGUEZ
¿ acaso la vida no es un tablero de ajedrez ? , donde peones , reyes ,torres son las herramientas para hacer el eterno jaque mate , en el campo de pùas de la histeria . Es como el tùnel de la muerte , no de aquella imagen de la vieja destentada y paupèrrima , que baja de la higuera para danzar en el mar muerto de las frustraciones . Sino el funeral de los trajes negros del exitismo , donde las càmaras son el ojo que miran al mundo de los que nacieron como los eternos trapecistas , para ganar un centìmetro de aliento , para no agonizar en la eterna carrera de las apariencias . Es màs que eso , es caminar en los pasillos del palacio, emulando a la cortesana del siglo de las luces. Porque los cuervos anidan en mi cabeza , como la ràfaga de balas, de ideas , pensamientos , sensaciones , imàgenes , fotografìa ...
Es la pasiòn , como el caldero , que es la brisa que surca mi cabellera azabache , en las noches de ensoñamientos . En la imagen esquiva , que escala la espalda como el alpinista que quiere llegar a la cumbre . Es mucho , mucho màs . Es la orfebreria de la palabra , en las manos inexpertas del espìritu . Es estar en el desierto de las cruces en el atardecer , emulando a los poetas malditos que gozan su temporada en el infierno . Es la peregrinaciòn cuando la nieve se derritiò en el campanario de la iglesia y sacudio mi interminable via crucis , y empecé a tallar la perfecta escultura de las ideas frente a la màquina de escribir que desenterré del baùl de hace un millòn de año , escondido en el fondo del mar .






































